Correr una milla en un minuto y otras escenas de la economía de la multitarea

Multitarea

La multitarea es tendencia en nuestras vidas. Está en todas partes: en nuestros trabajos, con las ventanas del navegador que abrimos a la vez; en nuestros hogares, cuando vemos la televisión al mismo tiempo que navegamos por internet; en nuestras familias y relaciones sociales, donde cada vez más alguien mira una pantalla para enviar un mensaje, escribir un tuit o subir una foto.

Hacer muchas cosas a la vez y estudiar por qué ocurre también es tendencia en los laboratorios y en las universidades. El fenómeno de la “Generación multitarea” (término acuñado hace ya seis años por la revista Time) ha crecido de manera exponencial con el avance de Internet y de los dispositivos que nos tienen siempre conectados. Vivimos en la era de la multitarea y estas son algunas de las conclusiones.

El mundo ubicuo

* Pasamos en torno a siete horas de cada día consumiendo información, según un estudio de Ofcom. Un 29% de ese tiempo lo gastamos consumiendo varias cosas a la vez, en diferentes medios. Es la multitarea de la información.

* Gracias a esos cambios, hemos conseguido mejorar nuestras habilidades a la hora de encontrar y manipular información y nos hemos vuelto especialmente hábiles analizando datos visuales e imágenes.

* La multitarea no sólo la encontramos en nuestras acciones, también ha cambiado nuestras relaciones. La socióloga Danah Boyd utilizó el correo electrónico de un estudiante de 24 años llamado Mike para comprobarlo. Estudió lo que había ocurrido en su bandeja de entrada durante los últimos cinco años y descubrió que Mike tenía lazos con 11,7 millones de personas en el mundo. Su conclusión fue que tenemos más conexiones, pero menos profundas.

Nuestro cuerpo y nuestra mente en la multitarea

* En parte, el ser humano sí tiene la capacidad de hacer varias cosas a la vez, como cortar cebolla mientras vemos la televisión, gracias a lo que se da en llamar habilidades muy entrenadas, acciones automatizadas.

* Sin embargo, decidir si se añade otra cebolla extra o un ingrediente nuevo a la receta necesita dejar de realizar la multitarea: la planificación, la toma de decisiones, sólo puede hacerse secuencialmente. No podemos tomar decisiones distintas de manera simultánea.

* La responsabilidad de esa forma de multitarea que nos permite cambiar rápidamente nuestra atención se encuentra en una parte del cerebro llamada el “área 10 de Brodmann”. Se encuentra en el cortex prefrontal, que es una de las últimas zonas en madurar: por eso para los niños y para las personas de más de 60 años es más difícil de llevarla a cabo.

* Pero esa multitarea tiene sus límites: David E. Meyer, director del Laboratorio del Cerebro, la Cognición y las Acciones de la Universidad de Michigan asegura que con la multitarea hacemos más cosas, pero más lentamente, nuestra eficiencia disminuye. “En las tareas complicadas, nunca podremos superar las limitaciones inherentes del cerebro en lo que a procesar información en multitarea se refiere. Es imposible, como correr una milla en un minuto.

El trabajo de la multitarea

* La relación entre estimulación y resultado tiene forma gráfica de campana: una estimulación pequeña, como ponernos música para trabajar, puede aumentar el rendimiento, pero demasiada estimulación acaba haciéndonos más lentos y provocando estrés.

* En nuestra jornada laboral, nos distraemos cada diez minutos y medio. No sólo ocurre en los trabajos: el 62% de las páginas que abren los estudiantes durante una clase no tienen relación con la lección a la que están asistiendo.

* Aquellos que más sufren el bajón de rendimiento se comportan en su trabajo por culpa de la multitarea como si hubiesen pasado la noche entera sin dormir.

* El 67% de los estadounidenses hacen varias cosas a la vez y sacan mano de sus smartphones incluso cuando están en una cita.

Nos afecta incluso con todo apagado

En un estudio llevado a cabo por la universidad de Stanford, la pregunta fue ¿qué ocurre con quienes hacen multitarea continuamente cuando se desconectan? ¿Cómo les afecta? ¿Tiene consecuencias. Se les pusieron diversas pruebas:

* En la primera tenían que recordar la orientación de un grupo de triángulos rojos que se les mostraban brevemente en pantalla rodeados de rectángulos azules.
* En la segunda, tenían que categorizar una serie aleatoria de palabras y después hacerlo de nuevo sin categorizar otras palabras precedidas por un zumbido
* Finalmente, tenían que identificar letras claves en la pantalla en un test que se repetía varias veces y que, además, les pedía que recordase las letras anteriores.

La conclusión fue que las personas que pasaban en su vida diaria menos tiempo leyendo el correo, navegando, hablando por teléfono o viendo la televisión obtenían mejores resultados. Por ejemplo, las personas multitarea ignoran peor la información irrelevante. Lo que el estudio de Stanford no aclaró es si la multitarea nos lleva a un mayor desorden o si ya tenemos una tendencia hacia él y hacer muchas cosas a la vez sólo es una consecuencia. Es algo que los estudiosos del tema aún están tratando de clarificar.

Foto | CarbonNYC
Más información | Wired, Britannica, Business Insider

Conversación

  • Josep Camós

    El tema está en si el ser tan multitarea afecta o no a nuestra capacidad de análisis. Yo creo que lamentablemente sí. Nos acostumbramos a un mayor número de inputs pero con una menor profundidad, como bien dices que ocurre con las relaciones, y eso nos puede llevar por la vía del hábito a rechazar contenidos “demasiado profusos”.