Dame un smartphone y quédate el coche para ti, dicen los jóvenes estadounidenses

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Bicicleta con smartphone

En Estados Unidos, los estudios de mercado están dejando ver una tendencia insólita hasta hace muy poco tiempo. En el año 2010, las personas de 21 a 34 años compraron un 27 % de los coches nuevos que se comercializaron en el país americano. En 1985, esa cuota era del 38 %, según la consultora CNW. Los analistas de R.L. Polk & Co citan la disminución de la adquisición de vehículos para uso privado en una franja de edad más amplia, de 18 a 34 años, y hablan del 11 % en abril de 2012, frente al 17 % que se registró en abril de 2007, justo antes de que comenzara la crisis económica.

Precisamente la causa económica es uno de los puntos clave – y obvios – de la razón por la cual los jóvenes – y no tan jóvenes – compran hoy menos coches que antes en una sociedad que tiene tan grabada la cultura del automóvil como el individualismo o las misiones espaciales de la NASA. Sin embargo, hay algo más curioso detrás de este cambio de tendencia en uno de los iconos clásicos de los estadounidenses, el culto al vehículo privado; y esa curiosidad se llama… internet.

De manera similar a lo que ocurre en España, en Estados Unidos la edad de abandono del nido se ha ido retrasando de forma progresiva durante las últimas décadas. Esa es una consecuencia lógica de que la Generación Y, la formada por los nacidos en los años 80 y 90, haya encontrado cada vez más dificultades para establecerse por cuenta propia lejos del hogar familiar.

Si en 1993 la revista Newsweek contaba que el 80 % de los padres con hijos jóvenes decía que sus hijos serían independientes económicamente a los 22 años, hoy sólo el 67 % de los padres lo cree así, mientras que el 31 % fija esa edad en “25 años o más”. Digamos que, para esta generación, pagar los 14.000 dólares largos que cuesta en América del Norte un Kia Rio o un Chevrolet Sonic (el equivalente al Chevrolet Aveo que se vende aquí) no es una opción viable. Obvio.

Internet ocupa el espacio que tuvo el automóvil

Por el contrario, comprar un portátil o un smartphone les supone un coste mucho más asumible… y además les resulta más útil. Si hasta hace poco tiempo tener un coche en Estados Unidos era un hito para cualquier joven porque con él ganaba puntos en su grupo de iguales, ahora esa forma de medir el estatus está cambiando a pasos acelerados. Los smartphones están ocupando ya el espacio que antes tenía el automóvil como herramienta social. Los chicos se reúnen virtualmente, y cuando coinciden en un mismo espacio, comparan sus teléfonos.

Ah, pero un coche sirve para moverse y un móvil no, al menos de momento. Sin embargo, una de las claves está en que la Generación Y está más predispuesta a vivir en ciudades que sus predecesores. Concretamente, un 88 % de los jóvenes están dispuestos a volver de las afueras, del modelo por el que optaron sus padres, al piso de la ciudad, donde todo les pueda quedar a un paseo de distancia. Y para cubrir recorridos más largos, siempre les quedará la bicicleta o el transporte público.

Se trata de una tendencia que ya se observó hace cuatro años en Japón, donde el interés por los iPods y los ordenadores dejaba fuera de juego la compra de automóviles. ¿Y para los desplazamientos largos? Con el tren ya se apañaban, explicaba entonces un veinteañero al Wall Street Journal a raíz de un estudio realizado por Nissan para averiguar por qué los jóvenes daban la espalda a los coches

El trabajo periodístico se publicaba también en el contexto de un reportaje realizado por el diario económico más seguido de Japón, el Nihon Keizai Shimbun, que daba cuenta de una situación muy similar a la que ahora se está viviendo en los Estados Unidos. Según recogía el periódico neoyorkino de su homólogo nipón:

A diferencia de la generación de sus padres, que veían en el automóvil un pasaporte a la libertad y a un posición social más elevada, los conectados jóvenes japoneses de hoy miran los coches con indiferencia, según las investigaciones de mercado de la Asociación Japonesa de Fabricantes de Automóviles y Nissan. Habiendo crecido con internet, estos jóvenes no dependen de un coche para ir de compras, entretenerse o hacer vida social, y prefieren gastarse el dinero en otras cosas.

La situación en Estados Unidos sigue hoy los mismos parámetros. Tal y como explicaba hace unos días en Bloomberg Alexander Edwards, que es el presidente de la división de automoción de la consultora Strategic Vision,

El coche es un símbolo de libertad, pero a diferencia de lo que ocurría años atrás, hay muchas formas en las que una persona de la Generación Y puede capturar esa libertad.

“Capturar la libertad”, curiosa forma de definir una tendencia que ha hecho mella ya en el mundo de la automoción. Dan Luria, economista del Michigan Manufacturing Technology Center, lo tiene claro: no es ya solamente que la tecnología compita contra el coche, es que la tecnología vence al coche. Si en 1983 el 92 % de los estadounidenses de 20 a 24 años obtenían su permiso de conducir, en 2010 el dato era del 81 %. Los jóvenes poco a poco van perdiendo el interés por el automóvil. Ahora la libertad les llega, capturada, a través de una pantalla portátil.

No nos extrañe que cada vez más los coches que salen al mercado vengan equipados con conectividad a la red. Los turismos con consolas que permiten entrar en las redes sociales, enviar y recibir correos o navegar por internet son un intento de los fabricantes por suavizar los efectos de esta transición, una transición entre dos mundos, el de internet y el automóvil, que aparentemente son inconexos pero que hoy por hoy presentan un factor común: el consumidor que decide cuál es su camino.

Foto | pHold
En Naranja | Para ahorrar con el coche… plantéate si lo necesitas de verdad

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