El futuro de la televisión: ver lo que quieras cuando quieras

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Cuando en 1927 la BBC emitió por primera vez imágenes por televisión en Inglaterra, nadie pensaba que las empresas de televisión pudieran llegar a ofrecer los servicios con los que cuenta hoy en día; pero puede que ahora tampoco nos podamos imaginar qué servicios nos proporcionarán en un futuro.

La comunicación bidireccional entre el espectador y la compañía que ofrece los contenidos es cada vez más importante y es la empresa la que se adapta a los gustos del consumidor y no al revés. Cada vez menos nos conformarnos con ver “lo que nos echen” y damos más importancia al poder de elección, e Internet es el medio más adecuado para ello.

El video bajo demanda

Hace un tiempo no muy lejano, cada vez que queríamos ver nuestro programa, serie o película favorita en otro momento que no era en el de su emisión, teníamos que programar nuestro vídeo de VHS, comprar la cinta y grabarlo para verlo más adelante. Nosotros no podíamos solicitar ver un programa en concreto en la televisión porque la comunicación era en un solo sentido, de la televisión hacia el espectador; es decir, la televisión decidía qué programas emitía para que los espectadores los vieran, todo en función de la demanda de todo su público objetivo, y no de cada individuo en particular.

Con el tiempo, la televisión se fue adaptando a los gustos del espectador cada vez más. Aparecieron nuevos canales, e incluso en alguno de ellos se ofrecían varios pases diarios de una misma película, como ocurre en los cines normales, que nos permitía poder verla en varios horarios diferentes. De esta manera estábamos de alguna manera eligiendo cuándo queríamos ver ciertos contenidos.

Cuando se perfeccionó Internet, y comenzaron a aumentar la velocidad del ADSL de los hogares, empezaron a aparecer nuevos servicios que nos permitían ver los contenidos cuando quisiéramos. Aparece el sistema de televisión Video On Demand, o lo que es lo mismo, ofrecer el contenido solicitado por el espectador en el momento que lo haya solicitado.

Algunos operadores como Ono por cable o Imagenio por ADSL comenzaron a utilizar este sistema. La mecánica era bien sencilla. El operador ofrecía un contenido que el espectador alquilaba por un tiempo en el cual podía decidir verla una o más veces, funcionando de la misma manera que un videoclub; y todo ello cómodamente sentado desde el sofá de su casa.

Además, aparecieron multitud de páginas web donde un usuario puede subir un vídeo para que otra persona pueda verlo desde cualquier parte del mundo de forma gratuita, en el momento que desee y además desde su propio teléfono móvil si quiere. Este es el caso de webs tan conocidas como Youtube o Vimeo, entre otras. Pero es que también los periódicos digitales integran vídeos para que los usuarios puedan visualizar los sucesos más importantes, y de esta manera no tener que esperar al telediario. Cada vez más los usuarios prefieren ver lo que quieren y cuando quieren.

Los números de este negocio

El vídeo bajo demanda es un servicio que está cada vez más extendido en algunos países como Estados Unidos, en donde muchas empresas como Netflix ofrecen a cambio del pago de una cuota mensual de unos 11 euros, aproximadamente, el derecho a consumir de manera ilimitada el contenido audiovisual presente en su catálogo.

Pero si hay algo que sirva para demostrar la veracidad de una afirmación son los números. Y los números de esta nueva forma de ver la televisión cantan. Netflix cuenta con 25 millones de suscriptores en Estados Unidos, y genera el 30% del tráfico total de Internet en este país, bastante por delante del tráfico generado por el resto de páginas web, con el 19%, y de otros servicios como Youtube, con el 11% del tráfico total.

Y es negocio muy rentable. Los ingresos de Netflix en 2011 fueron de 3.200 millones de dólares, y las acciones de esta compañía han subido casi un 200% en los últimos tres años, llegando a alcanzar un techo de un 600%. En España, este servicio no está disponible aún, pero existen otras similares como Voddler, Filmin, Cineclick o Wuaki.tv.

¿Cómo nos afecta esta nueva forma de ver la televisión?

En el futuro la televisión tal y como la conocemos tenderá lentamente a desaparecer y la televisión a la carta, o bajo demanda, le va a ganar mucho terreno. Esto quiere decir que nosotros como consumidores podremos elegir qué queremos ver y cuándo lo queremos ver en lugar de ver el contenido emitido por una cadena en concreto.

Pero, ¿cómo se traduce esto en términos de ahorro? Hay que tener en cuenta que los servicios ofrecidos no son los mismos, por lo que el precio tampoco lo será. En la actualidad, los contenidos en abierto se financian totalmente con publicidad, excepto en el caso de las televisiones públicas que se financia con ingresos del estado, mientras que para otros contenidos u otros canales el espectador tiene que pagar por ellos .

Ocurre igual con los operadores que ofrecen servicios de televisión bajo demanda, en el que algunos contenidos son de pago y otros son gratuitos. Pero como decimos, los servicios son diferentes. De todos modos, son bastante más baratos los operadores de televisión a la carta o bajo demanda que los operadores digitales, por satélite o por cable de televisión.

Por todo esto, la televisión tiende cada vez más a ofrecer sus contenidos adaptados a los gustos del espectador, pero sobre todo a su tiempo. El que un espectador pueda elegir qué ver y cuándo verlo hace que sea un producto muy atractivo. ¿Acabarán estos nuevos servicios con la televisión tal y como la conocemos?

Imagen | mzacha

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  • alvarezgalvan

    De hecho es una prestación que todos los nuevos modelos de Smart TV o televisión inteligente llevarán incorporado seguro en un futuro que es mmas presente que otra cosa