El hogar como fuente de tecnología

Tecnología en el hogar

La tecnología nos rodea por todas partes, allá por donde vamos es normal encontrarse con algún dispositivo que ayuda a alguna persona con una actividad. Un estudio realizado en junio de este año por la agencia Forrester y que mencionaba la CMT, sorprende con un resultado en el que el hogar se posiciona como potencia tecnológica, estando por encima de las empresas. Resulta que un 52% de las personas a las que les han preguntado, afirman que disponen de mejor tecnología en el hogar que en el trabajo y que usan sus herramientas personales como ayuda para sacar adelante su trabajo diario.

Los resultados no sorprenden, son la confirmación de una tendencia que se venía invirtiendo en los últimos años, fenómeno del que se hacía eco Enrique Dans, uno de los más populares “tecnólogos” españoles, en un post de enero de este año, en el que resaltaba que los tiempos en los que la gente tenía su primer contacto con un ordenador o un teléfono móvil en el entorno de trabajo, tocan a su fin. Así expresa Enrique su visión de este suceso:

Con el paso del tiempo y la evolución de la tecnología, este fenómeno se ha invertido completamente: cada vez abundan más las personas para las que utilizar el ordenador de su trabajo supone evocar el pasado: herramientas desactualizadas, metodologías arcaicas e ineficientes, limitaciones de todo tipo debidas a rígidos protocolos de seguridad, etc. Con la llegada de las primeras generaciones de nativos digitales al entorno corporativo, el contraste crece todavía más, y se hace progresivamente más difícil de gestionar: pedir a los empleados que se hagan un downgrade tecnológico cuando llegan a su trabajo no parece una estrategia demasiado sostenible.

Esta situación tiene una consecuencia que está plenamente identificada: el BYOD. BYOD es un acrónimo que viene del inglés, de los términos Bring Your Own Device, términos que en castellano significan “Usa Tu Propio Dispositivo” y que se refiere al usuario de tecnología en el trabajo. Como decía Enrique, son muchos los que prefieren usar su moderno teléfono móvil personal, en lugar de uno más antiguo y sin apenas funcionalidad, proporcionado por su empresa.

Esto significa que una persona que disponga de un moderno smartphone, puede elegir usar su terminal, en lugar de otro de su empresa, para así disponer en la palma de su mano de toda la funcionalidad de las apps que utiliza en su vida personal, también para su entorno de trabajo. Poder atender el email, escanear y enviar documentos o participar en videoconferencias, son sólo algunos ejemplos de funciones que una persona puede desarrollar desde su móvil personal.

Esta estrategia de tecnología personal y corporativa, requiere que los responsables de sistemas de las empresas desaprendendan y aprendan a convivir en un entorno como el actual, en el que los usuarios saben de tecnología y además, se la llevan puesta de casa. También los usuarios deben evolucionar, dado que llevar datos de la empresa en su propio dispositivo, supone la necesidad de adoptar una serie de medidas de seguridad adicionales. Las ventajas son numerosas para ambas partes, dado que, por ejemplo, pueden compartir los costes de adquisición de dispositivos, de la conexión de datos o de adquisición de apps de pago.

En Naranja | El impacto de la nube en las empresas ya se hace sentir en la economía
Vía | CMT
Imagen | Dell’s Official Flickr Page

Conversación

  • Josep Camós

    Desde luego, con unos smartphones que son ordenadores enanos, yo he notado el cambio. Ahora me levanto con los correos leídos y con el twitter repasado. Eso sí, no acabo de ver la lógica a lo de costearte tu propio gadget si trabajas por cuenta ajena. Si total, en poco tiempo acaba muriendo por culpa de la batería… :-/