Extrovertidos e introvertidos, ¿predispuestos al éxito o fracaso económico y laboral?

Comunicación y liderazgo

Tradicionalmente, se ha vinculado a las personas extrovertidas con el liderazgo y con el éxito económico, laboral y empresarial. Se nos hace difícil pensar en un líder que no se vuelque comunicativamente con su entorno. Eso hace que en determinados puestos de trabajo se pida como una de las mayores cualidades la extroversión y la sociabilidad.

Sin embargo, esos últimos términos no son sinónimos ni mucho menos. La reciente publicación del libro Quiet (El poder de los introvertidos en un mundo que no puede parar de hablar), de la autora norteamericana Susan Cain, ha puesto sobre la mesa la diferencia entre ser sociable y ser extrovertido, y traza una serie de líneas en virtud de las cuales los introvertidos tienen tantas posibilidades de éxito económico, laboral y empresarial como los extrovertidos.

La base de las ideas de Susan Cain está en considerar que los introvertidos y los extrovertidos extraen sus energías de fuentes diferentes, tienen estilos de trabajo diferentes y realizan diferentes aproximaciones a las materias que estudian. Ni mejores ni peores resultan las unas de las otras. Son simplemente diferentes.

Ejemplifiquemos. Quizá un extrovertido lance millones de ideas en una abarrotada sala. Quizá un introvertido anote sólo una después de meditarla durante un buen rato. Quizá. Los extrovertidos se cargan de energía cuando están rodeados de personas. Los introvertidos, por el contrario, prefieren aquellos entornos en los que no abundan los estímulos y se nutren de energía en los momentos de calma y reflexión.

La cultura del carisma y el éxito económico

Steve Jobs, líder introvertido¿Significa esto que los introvertidos estén menos dotados para el éxito o que sean antisociales? ¿Alguien dudaría del liderazgo y del éxito personal y profesional de personajes reconocidos como el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, la creadora de Harry Potter, J.K. Rowling, o el cofundador de Apple, Steve Jobs? Los tres se han reconocido como introvertidos, y sin embargo realizan o han realizado su función como líderes y como referentes, cada uno en su ámbito. Han aprendido a parecer extrovertidos cuando les ha hecho falta.

¿Por qué ha sido necesario ese aprendizaje? Pues porque nuestra sociedad valora la cultura del carácter. Incluso más – según Cain – que la rectitud moral. Desde pequeños – más en el país de la autora de Quiet que en España, pero vamos por el mismo camino – en las escuelas se enseña a los niños que hay que ser extrovertido siempre, que hay que explicar las cosas de pie y ante los compañeros de clase aunque quizá no nos presten ninguna atención, ya que hay que estar por encima de todo eso porque se valora el carisma.

Según cifras que aporta la autora norteamericana, alrededor de un tercio de la población está compuesta por personas introvertidas. Según la psicóloga ocupacional Felicity Lee, el mercado laboral se mueve priorizando a los extrovertidos, aun cuando sus cualidades no tienen nada que ver ni con la capacidad de trabajo ni con la garantía de éxito ni con la inteligencia emocional.

El exitoso creativo solitario y el trabajo grupal

La relaciones públicas Jessica Donlon hace una curiosa reflexión en torno a todo este asunto en Marketing Agency Insider, cuando explica que aunque pensemos en las agencias de creativos como lugares donde la gente charla, hay una mesa de billar y una nevera llena, lo cierto es que muchas de las mentes más creativas necesitan soledad para sacar partido de sus brillantes ideas.

Según Richard Dodd, responsable de Medios y Campañas en el British Retail Consortium, clasificar laboralmente a la gente en función de si son extrovertidos o introvertidos es demasiado simplista por la variedad de matices que tiene cada personalidad. Además, la gente tiende a acercarse a los trabajos que se acomodan a su personalidad y que le permiten desarrollar sus habilidades, de manera que el equipo de trabajo más exitoso, y con él cada uno de sus componentes, será aquel que integre diferentes características y cualidades.

Susan Cain aporta una breve lista de consejos para conseguir sacar mayor rendimiento de la convivencia entre trabajadores extrovertidos y trabajadores introvertidos:

* Antes de las reuniones, en vez de distribuir una simple relación de puntos que se abordarán, es mejor encomendar ya unas tareas a cada asistente para que aporten resultados ya en la reunión. Así todos jugarán en igualdad de condiciones a la hora de lanzar sus ideas.
* Durante las reuniones es importante conceder pausas para la reflexión.
* Además de las reuniones, conviene tener en cuenta otras formas de colaborar, como por ejemplo a través del correo electrónico o documentos compartidos, donde introvertidos y extrovertidos pueden trabajar de forma conjunta, cada uno a su propio ritmo.
* Ceder espacio en las oficinas para que los trabajadores puedan disfrutar de un momento de descanso, lo que les permitirá concentrarse mejor cuando vuelvan a sus quehaceres.
* Crear espacios privados donde los trabajadores más introvertidos puedan estar tranquilos sin temor a ser observados por los demás mientras trabajan o descansan.
* Comprobar el ánimo de los trabajadores y de los equipos de trabajo, teniendo en cuenta que las personas introvertidas pueden encontrar en el aprendizaje de la extroversión una motivación para desarrollar mejor su trabajo.

Foto | Jeff Molander, Matthew Yohe

Conversación

  • Diego Lorenzana

    Yo no creo que sea tanto cuestión de ser extrovertido o introvertido si no más bien de tener cierta labia para convencer a los inversores y a los clientes de que tu empresa es buena y solvente. Y es aquí donde los empresarios más introvertidos pueden llegar a fracasar.