La colaboración: una herramienta de construcción masiva

Una de las estrategias para lograr algo que desde hace muchos años ha venido utilizando el ser humano es la colaboración. Desde la prehistoria, el hombre ya sabía que para sobrevivir necesitaba agruparse y actuar en masa, para poder cazar con éxito para alimentarse y para defenderse de los enemigos que acechaban.Muchos años más tarde, en la época actual, la especie humana sigue con ese sentimiento de colaboración como vía para desarrollarse.

Hoy existen infinidad de ejemplos de tareas ejecutadas de forma colaborativa y muchas de ellas son visibles gracias a Internet. La red es un medio que ejerce de altavoz con alcance mundial, como es el caso de la siguiente noticia que dio la vuelta al mundo hace unos días, en la que un hombre se quedó atrapado en el metro y una multitud de personas le ayudaron a salvarse levantando el vagón a pulso.

La colaboración de las personas que estaban en ese momento en la estación de metro, permitió salvar a un hombre que trataba de acceder al vagón y se quedó atrapado entre el tren y el andén. Una situación angustiosa que fue resuelta con bastante buena mano por los responsables de la estación y del tren, pero que tuvo de protagonista también a la gente que estaba allí presente.

Los viajeros que iban en el metro se bajaron para levantar el vagón a pulso y así poder desencajar la pierna del viajero atrapado. Una solución rápida y efectiva, justo la que se necesitaba para que el problema no se agravara y la persona atrapada saliera con las menores secuelas posibles. Este hombre puede decir que gracias a la colaboración, se salvó de un problema muy grave.

La colaboración beneficia a mucha gente de distintas formas

Las colaboración es una estrategia muy interesante para sacar adelante muchas cosas. Hay muchos ejemplos alrededor, como las empresas cuyo objetivo es la ayuda a colectivos con problemas, como las que buscan reutilizar aquellos bienes que para unas personas no tienen utilidad pero para otras sí, las de ayuda humanitaria que hay por toda España y por todo el mundo, o las que montan diversos sectores profesionales especializados (Ingenieros Sin Fronteras, Médicos Sin Fronteras, etc.) para ayudar en zonas poco desarrolladas con problemas de pobreza.

A las anteriores iniciativas colaborativas, todas ellas muy loables, se les han unido desde hace tiempo otras de índole empresarial, con empresas que buscan unir esfuerzos de personas por todo el planeta para sacar adelante proyectos. Este es el caso de Kicksarter, IndieGoGo, Lanzanos, Kiva y muchos otros servicios de crowdfunding.

El trabajo en equipo, una de las formas clásicas colaboración, es uno de los valores que suelen buscar las empresas, para conseguir una mayor eficacia en los procesos empresariales. Sin colaboración interna, las empresas no podrían funcionar y ser competitivas. En algunos sectores, se han dado cuenta hace tiempo que la colaboración también se necesita con los agentes que rodean al negocio, como son los clientes y los proveedores.

Esta es la visión de la filosofía de gestión lean, una forma de trabajar desarrollada por Toyota desde los años 70, la cual pone como foco del negocio al cliente y busca que la estructura empresarial sea rentable y, al mismo tiempo, sostenible. Para lograr esto, propone, entre otras cosas, buscar estrategias de colaboración entre la empresa y sus proveedores y sus clientes, buscando soluciones win-win, en las que todos ganen.

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