La cotización del petróleo influye mucho más que en la gasolina. Así nos afecta

Desde hace algunos meses, nos hemos tenido que acostumbrar a escuchar en radio y televisión noticias sobre la evolución del precio del petróleo, y casi siempre a la baja. Si a principios de 2012, el conocido como oro negro cotizaba a un precio de 125 dólares por barril, en la actualidad su precio es inferior a los 50 dólares. Es decir, en menos de tres años, la cotización del petróleo ha descendido un 60%.

La importancia de esta materia prima dentro de la economía queda fuera de toda duda, y no solo porque se trata de la energía que mueve la mayor parte de los transportes, sino también porque es un elemento fundamental para la fabricación de determinados productos, como el plástico. Por este motivo, el descenso en la cotización del crudo constituye un elemento dinamizador de la economía pero, ¿cómo nos afecta en realidad?

Cae el petróleo, y también los costes de fabricación y transporte

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La primera de las implicaciones en la reducción de la cotización del petróleo es, evidentemente, la reducción en el precio de la gasolina y demás carburantes utilizados por la mayor parte de medios de transporte, tanto los aviones, los camiones, las furgonetas o los coches. La gasolina es un derivado del petróleo que utiliza el crudo en su proceso de refinado y, por tanto, su evolución va unida a la evolución de esta materia prima. Los costes de transporte, por tanto, se reducen.

Pero, además de la gasolina, el petróleo se utiliza como materia prima en la fabricación de otros productos semiterminados como, por ejemplo, los plásticos, que se utilizan a su vez para fabricar otro tipo de productos como los envases. Aproximadamente, el cinco por ciento de la producción mundial de petróleo se utiliza para la fabricación de plásticos, lo que da una idea de la importancia de esta materia prima en el proceso de producción de una gran cantidad de productos utilizados en nuestra vida cotidiana.

Por tanto, los primeros beneficiados de la reducción en el precio del petróleo son todas aquellas industrias y sectores que utilicen algún tipo de distribución por medio del transporte o los plásticos en sus procesos de fabricación. Es decir, prácticamente todos los sectores de la economía y, por extensión, todos los consumidores.

No obstante, hay que decir que el impacto de la reducción del petróleo no va de la mano con el precio de sus derivados como, por ejemplo, la gasolina. Es decir, que el barril de petróleo valga un 26% menos no implica que al día siguiente la gasolina vaya a costar un 26% menos también. Esto es debido a que el precio del crudo es solo una pequeña parte del combustible ya que la gasolina incluye asimismo el coste del refinado y transformación, además de un elevado porcentaje en concepto de impuestos. Si a ello le sumamos que el barril de petróleo se paga en dólares y el euro se está devaluando con respecto a la divisa norteamericana, todo ello en conjunto explica que los consumidores todavía no estemos percibiendo la rebaja en el precio del petróleo.

Por tanto, a priori parece que los grandes beneficiados del petróleo barato son los países que, como España, tienen que importar el crudo debido a que no tienen reservas para producirlos ellos mismos. Se estima que nuestro país consume, de media, 1,2 millones de barriles al día y no produce prácticamente nada. Comprar estos barriles a 60 dólares en lugar de a 110 supone un ahorro bastante importante en nuestra factura energética.

Pero, ¿son todo buenas noticias? La verdad es que no; la reducción del precio del petróleo tiene efectos no tan positivos sobre la economía.

Los efectos negativos sobre la economía

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El mercado del petróleo funciona, como cualquier otro, marcado por la oferta y la demanda. Pero también por la previsión de oferta y de demanda, debido al elevado peso que tienen los contratos de futuros y seguros de cobertura. Para los países productores de petróleo, como Arabia Saudí, Rusia o Venezuela, una reducción en el precio del petróleo supone una reducción en sus ventas, ya que la mayor parte de petróleo producido se destina a la exportación.

Además, las cuentas de las empresas petroleras (también las españolas) están unidas al precio internacional del crudo. El descenso continuado en el precio del petróleo podría afectar de manera negativa a las cuentas de resultados de las principales empresas petroleras, incluyendo también algunas compañías españolas como Repsol o Cepsa.

Por último, no hay que olvidar que los impuestos especiales están ligados al precio de la gasolina. Si éste baja (aunque como hemos demostrado antes, el efecto no es inmediato), también se reducirá la recaudación asociada al gravamen sobre la gasolina. Es decir, supone un pellizco para las arcas públicas. No obstante, el efecto de reducción de costes que actuaría como efecto dinamizador de la economía compensaría la menor recaudación impositiva.

Los efectos sobre las divisas de la reducción en el precio del petróleo

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Muchos países, ante la posibilidad de no poder acceder nunca más a un petróleo tan barato, han decidido aumentar sus reservas de petróleo por encima de lo que se considera habitual, impulsando su demanda al alza. De esta manera, convierten al petróleo en un activo refugio desde el punto de vista financiero, en el que muchos países e inversores particulares invierten con el objetivo de obtener una ganancia en el futuro, bien sea ésta económica o social.

Como el petróleo se paga en dólares, que es la moneda que normalmente se utiliza para las compras de productos internacionales, el mayor volumen de compras sobre el crudo hace que los inversores tengan que demandar una mayor cantidad de dólares, lo que hace que su aumente su tipo de cambio con respecto a otras divisas, como el dólar.

Es decir, una rebaja en el precio del petróleo tiene el efecto indirecto de apreciar el dólar y depreciar las otras divisas, como el euro. Esta rebaja del euro permitirá que las exportaciones españolas aumenten y, por tanto, servirá también para dinamizar de algún modo la actividad económica en nuestro país.

Conclusiones

Pocas veces habíamos podido ver el petróleo tan barato; desde luego, nunca desde el inicio de la crisis económica. Quizá este sea el escenario previsto para los próximos meses: perforar nuevas cotas históricas hasta, quien sabe, ver el petróleo en niveles nunca vistos hasta entonces.

No obstante, esta circunstancia beneficia a países que, como España, somos importadores netos del oro negro hasta tal punto que, según estimaciones de algunos analistas, podrían elevar el crecimiento del PIB hasta niveles del 3%. Quién sabe cuánto durará esta circunstancia; por el momento, debemos aprovecharla para, como no, seguir ahorrando.

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