La economía en las aulas: oferta y demanda a pequeña escala

¿Qué suelen llevar los niños al colegio? Libros de texto, los lapiceros, el estuche, el bocadillo y muchas otras cosas más, entre las que se encuentran los más diversos y variopintos objetos que causan furor entre los pequeños escolares.

Y es que los colegios y escuelas de nuestro país se han convertido en mercados a pequeña escala en los que los escolares crean y comercializan todo tipo de productos. La moda de las pulseras de goma es un claro ejemplo de ello, transformando el patio del colegio en un improvisado taller de bisutería, en el que podemos ver todo un ciclo económico que abarca desde la elaboración del producto hasta la venta del mismo al cliente final. ¿Y si no existiese mejor mercado que el que se desarrolla en las aulas?

La moda de las pulseras: un negocio que causa verdadero furor

Hace unos pocos años, los niños del colegio (entre los que me incluyo) solíamos bajar un balón al recreo y jugar pachangas en las que se hacía imposible avanzar siquiera dos metros con el balón controlado debido a la cantidad de niños que poblaban el terreno de juego. Mientras tanto, las niñas solían saltar a la comba o bien jugar a los típicos juegos escolares que más adelante se convertirían en reliquias del pasado.

Pero, igual que ocurre con casi todo, los tiempos cambian. En la actualidad, los niños han sacrificado la pachanga y las niñas sus juegos para ponerse el mono de trabajo y fabricar diversos productos, entre los que se encuentran pulseras al gusto, que pueden ser unicolores, multicolores, fluorescentes, finas, gruesas o de una tonalidad cambiante según reciban la luz del sol (estas últimas, las más deseadas).

Mientras tanto, padres y abuelos deambulan por quioscos y bazares chinos en busca de las mejores ofertas del género. Una bolsa con 300 gomas puede tener un precio que oscila entre 0,40 y 1,25 euros, aproximadamente. Sin embargo, son muchos los niños que, a pesar de las advertencias del colegio, ya han intentado comercializar su producción dentro del colegio.

Cromos, stickers, peonzas… la imaginación manda

No es la primera vez que nos encontramos ante este tipo de iniciativas emprendedoras y empresariales, aunque bien es cierto que esta moda ha pillado desprevenidos a propios y extraños. Por ejemplo, los cromos coleccionables (sí, aquellos que teníamos que pegar en un álbum) es una moda que, a pesar de la rápida difusión de las nuevas tecnologías, arrasa entre los más pequeños.

Y para muestra, un botón: el cromo de un jugador como Gareth Bale, cuyo fichaje por el Real Madrid se produjo a última hora y, por lo tanto, su cromo no apareció hasta bien entrado el mes de Septiembre, se cotizaba a cinco euros, cincuenta veces más que cualquier otro cromo normal. Todos querían ser los primero en mostrar en el álbum de la Liga la estampa de un jugador que, también en los cromos, se convirtió en el más caro de la liga.

Pero no solo de cromos viven los escolares. Las peonzas, una moda que parecía en desuso, ha vuelto con fuerza a los colegios. Y no os creáis que son las mismas peonzas de siempre, no. Los niños las tienen disponibles en muchos más colores y materiales que antes. La personalización y tunning de casi cualquier objeto es casi de obligado cumplimiento si no queremos quedarnos atrás con respecto al resto de alumnos. De hecho, son muchos los escolares que venden esas peonzas personalizadas a sus propios padres.

Asimismo han arrasado y siguen haciéndolo en parte los adhesivos o stickers decorativos que se pegan en un álbum transparente que representan animales, flores, figuras de Hello Kitty, Peppa Pig o de Mickey y Minnie Mouse, entre otros muchos.

En definitiva, los alumnos han creado, a pequeña escala, auténticos mercados en los que funciona a la perfección la ley de la oferta y demanda. Su capacidad innovadora y emprendedora no tiene límites, a pesar de los intentos de muchos colegios por impedir estas prácticas dentro de su recinto. ¿Estaremos ante los emprendedores del futuro? Desde luego, ya hay muchos mayores que pueden aprender de ellos.

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