Los coches eléctricos vienen pisando fuerte (desde 1839)

Tesla Motors Inc se propuso hace tiempo batir un récord en las ventas de su vehículos enfocando la compañía hacia los cohes de lujo completamente eléctricos. Su objetivo a largo plazo es ir produciendo cada vez más cantidad hasta que el usuario de a pie pueda pagar los costes de la producción en masa.

Tras el cierre del primer trimestre, Tesla presentó sus datos al público, demostrando que una compañía enfocada y con una meta es capaz de vender vehículos eléctricos de lujo. El cierre, con 10.030 vehículos vendidos, supera en un 55% el mismo periodo del año anterior. Todo un récord que la compañía confía superar en lo que resta de ejercicio. Y es que los coches eléctricos vienen pisando fuerte (desde 1839).

Tesla y el vehículo eléctrico

En 1856 nacía Nikola Tesla en el Imperio Austrohúngaro (la actual Croacia) y, aunque su mayor reconocimiento lo obtuvo en su trabajos sobre el electromagnetismo, realizó sus pinitos en automovilística diseñando un motor de corriente alterna para vehículos en 1882.

Este no era el primer motor eléctrico destinado a vehículos, ya que el primer modelo registrado data del período entre 1832 a 1839. Durante esos años, Robert Anderson (un hombre de negocios escocés) inventó lo que sería el primer vehículo eléctrico puro. Un invento del que años más tarde nacerían las versiones de Rudolf Diesel (el motor Diésel de 1893) y Nicolaus August Otto (el motor de combustión interna de 1872).

Estos dos últimos motores son los que usamos en la actualidad como primer modo de transporte. Pero, ¿por qué se dejó de lado el motor eléctrico? ¿Por qué no se siguió investigando?

Lo cierto es que, durante los casi 180 años que nos separan de su invención, el motor eléctrico ha sido objeto constante de investigación y desarrollo. Pero no ha sido hasta hace relativamente poco que las baterías han permitido una autonomía como para ser tomados en serio en el día a día de las personas. Ya en la exposición mundial de 1867 (París, 20 años antes de que la ahora eterna Torre Eiffel comenzase su construcción) el austríaco Franz Kravogl presentó un ciclo de dos ruedas con motor eléctrico y una autonomía nada desdeñable.

Pero no solo fueron logros de pequeños empresarios e inventores. En 1899, justo antes de que la expansión de los motores de combustión interna los relegasen a un segundo plano, “La jamais Contente”, un vehículo eléctrico con forma de misil, consiguió superar la barrera de los 105 km/h. Una barrera que los vehículos de combustión tardaron mucho en alcanzar.

En la fotografía: La Jamais Contente, primer vehículo en batir los 105 km/h. Museo del automóvil de Compiègne
En la fotografía: La Jamais Contente, primer vehículo en batir los 105 km/h. Museo del Automóvil de Compiègne

Lo cierto es que los vehículos eléctricos tuvieron una amplia acogida hasta 1915, con grandes empresas como Edison, Studebaker o Detroit (empresas que tomaron el nombre de sus conocidos fundadores). Y es que en el año 1900, los vehículos eléctricos representaban el 28% del parque móvil.

Pero pronto llegó el Ford T (el “automóvil universal”) de la mano de Henry Ford, con sus precios asequibles, más autonomía y grandes campañas de marketing como “elígelo en cualquier color, siempre que sea negro”. Este vehículo de cuatro cilindros desbancó en pocos años el mercado de los vehículos eléctricos, que no se ha recuperado hasta hace relativamente pocos años.

Las barreras de los vehículos eléctricos. La apuesta de Tesla Motors

Entre los principales problemas de los vehículos eléctricos tenemos los puntos de recarga. El miedo a quedarse tirado a kilómetros de un punto de recarga es uno de los mayores miedos de los consumidores. La falta de capacidad de las pilas o baterías eléctricas está haciendo que el sector avance más despacio de lo que tecnológicamente sería capaz.

Tesla Motors Inc, para eliminar la espada de Damocles de los sueños de los consumidores, ha terminado de instalar en febrero de este año 2.000 Supercargadores. Se trata de estaciones de carga rápida con colectores solares para vehículos de la marca, que podrán circular con la misma autonomía pero sin las preocupaciones de no encontrar un lugar donde recargar el vehículo.

Además, gracias a un elaborado diseño, uno de los coches de la marca ya cuenta desde 2013 con baterías intercambiables. De este modo el conductor no tendrá que pasar más de unos minutos en el punto de carga porque, realmente, realizará un cambio de batería más que una recarga.

Para no pillarse los dedos, Tesla es una ferviente investigadora (y difusora de patentes) de baterías. No solo está a la cabeza en I+D en cuanto a baterías de larga duración. Impulsada por su CEO Elon Musk (cofundador de la marca así como de otras de éxito como PayPal o SpaceX) y por el movimiento open source, Tesla Motors anunció en junio de 2014 “todas nuestras patentes te pertenecen”.

Así, esta empresa no solo se pone a la cabeza de la fabricación y diseño de las baterías, sino que, una vez desembolsadas inversiones millonarias para la mejora de sus vehículos eléctricos, regala todas sus patentes para que otros puedan utilizarlas y promover el movimiento del coche eléctrico.

Resulta obvio que los vehículos eléctricos serán el futuro, y parece que Tesla Motors va por buen camino. No obstante, este tipo de automóviles aún resultan privativos incluso para los muy ahorradores. El mercado deberá adaptar poco a poco los precios, la ingeniería aumentar su autonomía y la red de distribución desplegar un mapa completo de recarga.

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