Los grandes festivales de música y el auge de la Economía de la Experiencia

Primavera Sound 2012

Estos dáis se celebra en Barcelona uno de los grandes macrofestivales de música de España, el Primavera Sound. Es una de las primeras citas a una temporada festivalera que incluirá muchos otras grandes citas, algunas de ellas nacidas hace unos años en España y ahora reconocidas mundialmente, como el Sónar o el FIB, y otras importadas a nuestro país después del éxito fuera de nuestras fronteras, como el Rock in Rio.

Los festivales son la más clara representación para el negocio de la música de un fenómeno económico que avanza con fuerza en los últimos años: la Economía de la Experiencia.

Las fases económicas y la cultura pop

Hasta la Segunda Guerra Mundial, parece haber consenso en que los habitantes del mundo desarrollado aún tenían como principal objetivo satisfacer las necesidades básicas. A pesar de cortos periodos de consumo intenso, la economía del producto no estalló hasta que concluyó la Guerra, se inició la recuperación y comenzó el Boom económico.

Una mejor economía trajo también un mayor número de nacimientos y ese contexto desembocó en el auge del consumo: más gasto personal destinado a buscar más allá de las necesidades básicas. De ahí nace también el auge de la cultura pop juvenil: los baby boomers, hechos ya adolescentes, son un target de mercado tan apetecible como el que más. Crear un mercado para ellos, uno hecho a base de discos e ídolos, de vender la rebeldía de Rock’n’Roll o las fábulas sentimentales del pop, es algo que se hace entre finales de los 50 y principios de los 60. Desde entonces, ese nuevo mercado ha seguido vigente.

Sin embargo, en la última época los economistas han detectado que algo ha cambiado en la sociedad, que la gente ha reconocido que tienen más de lo que esperaraban y que no necesitan seguir gastando en versiones más caras de lo que ya poseen. De manera que el producto comienza a ser menos importante y llegamos a la Economía de la Experiencia. O en el ejemplo musical, pasamos de comprar discos a vivir conciertos y festivales.

El producto es el recuerdo

Esto se vive en todos los terrenos: en el mundo de los gadgets electrónicos, donde ya no se trata de ser el más potente, sino que se vende un concepto extra (Apple, por ejemplo). También ocurre en servicios tradicionales, que pasan de ser simples servicios a dar un valor añadido. Pensemos por ejemplo en el turismo, en cómo ha cambiado desde hace unos años y como hoy en día se necesita ofrecer una experiencia y no un simple lugar en el que estar.

La Economía de la Experiencia nació, como término, en un artículo publicado en 1998 por B. Joseph Pine II y James H. Gilmore. Aunque el cocnepto ya había sido explorado previamente, allí ambos economistas le ponían nombre y lo argumentaban diciendo que los negocios deben crear eventos memorables para sus clientes y que esos recuerdos acaban por convertirse en el producto en sí mismo. Es justo lo que se vive hoy en día con los grandes festivales de música, donde no sólo se trata de ir a un concierto o a varios seguidos, sino que hay todo un conjunto de valores añadidos que acaban por ser el producto, más allá de la música.

Imagen | Damia Bosch/Prensa Primavera Sound

Conversación

  • Josep Camós

    Es curioso, porque lo de vincular las emociones a un producto es tan antiguo como la publicidad, y sin embargo es ahora – con el auge de internet y las redes sociales – que se está dando un peso dominante a todo el componente afectivo que rodea a la marca. Resulta curioso también ese giro que comentas, en el sentido de que cuando ya lo tenemos todo, ¿qué nos queda por conseguir? Lo intangible.

  • 7447

    Me gusto mucho el artículo, estoy de acuerdo con esto, creo que la forma en la que vives las emociones en algún evento es que hace que quieras más y los festivales son una opción para esto porque practicamente puedes ir con tu familia y amigos y saber que nunca vas a olvidar ese momento. En http://mipagina.1001consejos.com/profiles/blogs/to… encontré los 10 festivales más importantes y uno de los que creo te marca de por vida es el Glastonbury o inclusive el Benicassim, ya depende mucho de la persona.