Los inversores pagan por tener deuda de España. ¿Sabes cuál es la razón?

El martes pasado se celebró una nueva subasta del Tesoro. Parecía una subasta normal, en la que el Tesoro esperaba captar el mayor volumen posible de recursos para financiarse; y lo consiguieron, aunque con una particularidad: los inversores pagarán por prestarle dinero al Estado español.

Sí, tal y como lo lees. No solo nos endeudamos gratis sino que, encima, nos pagarán por ello. Este fenómeno que, a priori, puede parecer una anomalía financiera (y que, en realidad, lo es) tiene su explicación. Y tiene que ver con las políticas monetarias que está llevando a cabo el Banco Central Europeo.

Si renuncio a mi dinero, al menos que me paguen por ello

Cuando un ahorrador invierte en un producto de renta fija, espera obtener una determinada rentabilidad por renunciar a la disponibilidad inmediata de su dinero. Por ejemplo, si cualquiera de nosotros coloca una parte de su renta en un depósito a dos meses, espera que el banco le remunere por no poder disponer de su dinero durante ese período de tiempo. Lo mismo ocurre si compramos Letras del Tesoro o bonos de empresas. Todos estos productos de renta fija tienen, por tanto, rentabilidades positivas.

En este caso, sin embargo, las letras del Tesoro que ha emitido España tienen rentabilidades negativas. El inversor no solo no obtendrá un rendimiento por su dinero sino que, encima, tendrá que pagar por ello. Una operación que puede parecer mala, pero que tiene todo el sentido desde el punto de vista financiero.

En realidad, ¿los inversores pierden dinero con esta operación?

A la hora de calcular cuál ha sido la rentabilidad real de nuestra inversión, los inversores no se fijan solo en el interés en tanto por ciento que aparece en la publicidad de los productos financieros. Muy al contrario, existen numerosos factores que hacen que la rentabilidad de este producto sea mayor o menor a la que nos venden.

Uno de ellos es la deflación, la caída generalizada en el nivel de precios de un país, que también podemos definir como el aumento de poder de compra de una determinada moneda. Dadas estas circunstancias, si un país se encuentra en una situación de deflación, el dinero de los ciudadanos tendrá un valor mayor dentro de unos meses que en la actualidad.

Esta es la situación actual de España. La inflación de febrero ha sido del -1,1%, lo que significa que a la rentabilidad de las inversiones hay que sumarle este 1,1%, que será el porcentaje al cual se revalorizará el dinero este año. En el caso de la subasta del Tesoro, dado que el interés medio ha sido del -0,002%, el inversor obtendrá, en realidad, una rentabilidad positiva del 1,098%.

Sin embargo, la deflación por sí sola no explica que existan intereses negativos por la deuda pública, ya que a cualquiera le saldría más a cuenta atesorar dinero en su casa o en el banco que invertirlo en un producto por el que estuviese perdiendo dinero. Entonces, ¿cuál es la razón real que explica este fenómeno?

El papel del Banco Central Europeo y sus compras de deuda

El pasado 22 de enero, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, anunciaba su programa de compras de activos en el mercado secundario con el objetivo de frenar la deflación. Dentro de estas compras, los activos con más peso serían los bonos del estado de los países europeos, entre los que se encuentran las Letras del Tesoro español.

No es casualidad que esta subasta haya coincidido en el tiempo con el comienzo del programa de compras. Los inversores tienen la expectativa de que el Banco Central Europeo recompre sus títulos más caros y, por esta razón, están dispuestos a asumir una pérdida en las subastas del Tesoro.

Son, por tanto, las expectativas de un posible aumento en la cotización de los títulos de deuda pública, unido a la elevada liquidez que ahora mismo existe en el mundo, las razones principales que explican este fenómeno. Una anomalía financiera de la que ya se benefician varios países, entre los que destacan Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda o Francia.

En definitiva, pese a que esta situación tan poco habitual no es nueva en el mundo financiero, sí lo es para nuestro país. Y, por lo menos hasta que el BCE termine su programa de compras de activos, tendremos que acostumbrarnos a escucharlo en los medios.

En Naranja | Nos prestan dinero y encima nos pagan: ¿por qué España paga intereses negativos por su deuda?

Imagen | Alejandro Escamilla

Conversación

  • Julio

    1. ¿Quién suma ese 1,1%? Yo diría que nadie, pues la deflación se resta de los rendimientos y no al revés.
    2. Si se sabía de antemano que el programa del BCE bajaría los precios, ¿no es contradictorio con su objetivo de frenar la deflacción? ¿Es que, acaso, el BCE no sabe economía?
    3. Yo creía que los bonos y letras del Tesoro español eran productos bien distintos.

    Un saludo.

  • Julio

    Explico mejor el punto 1: La deflación afecta a todo el mundo por igual, por lo que no tiene efecto sobre la inversión.
    Por ejemplo, si yo guardo mi dinero en casa y otra persona invierte el suyo al 1,102% de interés que, de acuerdo con lo que dice el artículo, incluye la deflación del 1,1%, entonces, para compararme con él y conocer el rendimiento de su inversión, he de restarla: 1,102 – 1,1 = 0,002% y NADIE le va a SUMAR el 1,1% correspondiente a la deflación.

    • Diego Lorenzana

      Hola Julio, muchas gracias por tu comentario.
      Con respecto al punto 1, lo que dices es cierto y ya viene, de hecho, reflejado en el artículo. Compensa más atesorar dinero en efectivo que invertirlo, pero la propia definición de rentabilidad real incluye la inflación. Dado que la deflación es inflación negativa, se suma en lugar de restarse (Ejemplo: 1% -(-1,1%) = 2,1%). No obstante, estoy de acuerdo contigo en que la deflación por sí sola no explica el fenómeno de los intereses negativos.
      Con respecto al punto 2, el precio de los bonos soberanos es inverso al rendimiento de los mismos. Es decir, si baja el interés de los bonos, sube su precio. Las expectativas del programa de bonos del BCE han aumentado los precios de los bonos de forma notable aunque, en cualquier caso, el precio de los productos financieros no computa para el cálculo del IPC/inflación.
      Con respecto al punto 3, tanto los bonos como las letras del Tesoro son productos diferentes en cuanto a plazos y pago del cupón, pero ambos son títulos de deuda pública española.

  • Julio

    Hola, Diego, gracias por contestar.
    1. Precisamente porque la propia definición de rentabilidad real incluye la inflación es por lo que digo que la deflación se ha de restar para compararla con la del que guarda su dinero en casa. (2,1-1,1=1%). En tu artículo dices “a la rentabilidad de las inversiones hay que sumarle este 1,1%”. Eso daría 3,2%.
    2. Yo me estaba refiriendo a la subasta de letras de la que habla tu artículo y no a los bonos del mercado secundario. En cualquier caso, lo que no entiendo (supongo que por falta de conocimientos y experiencia) es cómo asegura el BCE que el dinero que invierte en letras se destinará a algo que frene la deflación. ¿Qué impide al Estado destinar ese dinero a pagar los intereses de la deuda que, según dices, no computa para el cálculo del IPC/inflación? La duda se me complica aún más si tengo en cuenta que dentro de seis meses el Estado tendrá que devolver ese dinero. Me parece muy poco tiempo para frenar la deflación.
    3. En este apartado me estaba refiriendo a la frase “los bonos del estado de los países europeos, entre los que se encuentran las Letras del Tesoro español” que aparece en el artículo. Yo creía que las letras españolas no ean bonos europeos.

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