Los otros efectos del fútbol: el turismo deportivo

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El sábado se disputó la final de la Champions League en Munich, prueba palpable de la pasión con la que se vive este deporte. El fútbol se ha convertido en un deporte de masas que mueve tal cantidad de dinero que en caso de ser un país sería la decimoséptima economía mundial, y que avanza en paralelo a como lo hace la globalización.

No en vano, el deporte rey mueve los ánimos de millones de personas, y también de sus bolsillos; su importancia actual es tal que los aficionados ya no solo acuden al estadio a disfrutar del partido o contratan servicios de pago por visión para ver los partidos, si no que ha generado un curioso fenómeno: el turismo deportivo.

Otra forma de hacer turismo

La imagen que acompaña a este artículo es del estadio Allianz Arena, estadio en el que actualmente juega el Bayern de Munich y el TSV 1860 München, y que acogió la final de la UEFA Champions League del pasado sábado. Es uno de los estadios más modernos que existen, llegando incluso a cambiar de color cada noche, lo que le da un toque más vistoso. Toda una belleza arquitectónica que nada tiene que envidiar a las grandes construcciones actuales, y que ya se encuentra en muchas de las guías turísticas de Munich.

Pero no tenemos que irnos muy lejos para comprobar que este tipo de turismo funciona. El museo del Real Madrid ya es el cuarto museo más visitado de Madrid, con cerca de 700.000 visitas, y está ya a muy poca distancia de uno de los más importantes de toda España: el Thyssen-Bornemisza, y no a excesiva distancia de una de las pinacotecas más importantes del mundo: el museo del Prado.

Además, cada vez que los aficionados al fútbol visitamos una ciudad, siempre está dentro de nuestro itinerario la visita al estadio del equipo más importante de la ciudad, incluso si para visitarlo tenemos que desplazarnos a las afueras de la misma y perder toda una mañana. Quizá por esto, los clubes de fútbol ya ofrecen a los aficionados visitas guiadas a los museos donde guardan los trofeos más preciados, e incluso acceso a los vestuarios y al terreno de juego.

Y es que, incluso en las estrategias de promoción turística de España se ha llevado a cabo aprovechando el tirón de las estrellas deportivas españolas, y en especial la selección española de fútbol justo cuando ganó la copa del mundo en Sudáfrica en 2010. Además, los futbolistas suelen ser las estrellas más conocidas internacionalmente en cada país, llegando a ser en muchos casos iconos mundiales y ejemplos a seguir; los países lo saben y por ello les utilizan como iconos en estas estrategias de marketing.

Fans sin fronteras, la fiebre del fútbol

Pero, lo que realmente mueve masas en el fútbol son los grandes acontecimientos deportivos, y en concreto lo que abre los países a la apertura masiva de turistas extranjeros, son los partidos internacionales de la Copa de Europa. Un cúmulo de circunstancias han ayudado esta realidad. El número de partidos de esta competición casi se ha triplicado, de 81 a 215 y el número medio de espectadores se ha duplicado al pasar de 24.000 a 42.000.

Además, han sucedido una serie de contribuciones externas que han hecho más fácil el acceso de los aficionados a los estadios de fútbol. El menor coste de los viajes han facilitado el movimiento de aficionados por toda Europa. Asimismo, el desarrollo de las tecnologías de la información han difundido la cultura del fútbol y la reputación de los equipos, además de permitir una mayor iteracción entre los aficionados de fútbol, permitiendo crear webs, foros, blogs, asociaciones, etc.

Ya sea por estos desplazamientos a los estadios, así como el pago de las entradas, suscripciones a los canales que emiten fútbol mediante pago, o bien el merchadising, cerca de 41 millones aficionados al fútbol mueven cada uno una cantidad de cerca de 860 euros por temporada, cerca 35.000 millones de euros en total, lo que equivaldría a la construcción de diez estadios como el Allianz Arena, o que serviría para comprar a 372 Cristiano Ronaldos.

Esta cantidad supone más de la mitad del gasto total que supone el turismo en España en un año, y bastante más que las ganancias totales anuales de las apuestas por Internet. Teniendo en cuenta que España es el segundo país del mundo en cuanto a recepción de turistas, y que el juego online es uno de los negocios que más dinero mueve en el mundo, el fútbol supone en términos relativos un buen pico.

Y esto no hace más que crecer. La globalización en el fútbol mueve cada día a mayor cantidad de aficionados a seguir a sus equipos a lo largo y ancho de todo el continente. Un sector que repercute positivamente en los países receptores de estos turistas. El beneficio de la pasión futbolística también lo reciben los países.

En Naranja | Si el fútbol fuera un país, sería la decimoséptima economía del mundo
Imagen | Der Robert

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