El Impuesto de Patrimonio está de vuelta: ¿por qué regresa? ¿Cómo nos afectará?

El Impuesto de Patrimonio está de vuelta, como se ha votado en el Parlamento. Esta reentré ha sido seguramente la noticia fiscal más importante en meses para las economías domésticas, conjuntamente con la rebaja temporal del IVA para la adquisición de vivienda. Por ello, ya que está en la calle, vamos a aprovechar para acercaros el Impuesto de Patrimonio y los motivos del debate.

Para ello empezaremos con una sencilla explicación de qué es el Impuesto de Patrimonio, seguido de cómo nos puede afectar, para acabar con un resumen de los puntos de controversia más interesantes. Claro, directo y al grano, tal y como nos gusta a todos.

¿Qué es el Impuesto de Patrimonio?

En primer lugar tenemos que tener claro que los Impuestos son uno de los múltiples ingresos que tienen los Estados. Lo que los distingue de otros (canon, tasas, etc…) es que recaudan en función de que alguien haya demostrado “capacidad económica”. Dicha capacidad puede ser puesta de manifiesto al adquirir o consumir algo. Estaríamos hablando de los impuestos indirectos, como el IVA. Frente a estos impuestos están los directos, aquellos que pagamos por obtener un beneficio, una renta como el IRPF, o por el mero hecho de ser propietarios de determinados bienes (por ejemplo el Impuesto de Patrimonio)

El Impuesto de Patrimonio nos hace pagar por el hecho de ser propietarios de un conjunto de bienes y derechos. Esa es la capacidad económica, el hecho imponible en el lenguaje fiscal, que está sujeto al Impuesto de Patrimonio, el haber acumulado un ahorro X en inmuebles, fondos, depósitos, etc…

¿Cómo funciona el Impuesto de Patrimonio?

Para empezar, hay que aclarar que el Impuesto de Patrimonio grava el Patrimonio neto de una persona física (las sociedades no tributan): el conjunto de bienes y derechos del que es titular menos las deudas. Dicho matiz, el de ser neto, es importante, ya que no todo estaremos obligados a pagar el Impuesto de Patrimonio, tan solo aquellos cuyo valor neto patrimonial supere los 700.000 euros (contabilizado tal y como nos indique el impuesto).

El límite anterior es genérico, pero además hay que contar con que también están exentos, no se computan, los primeros 300.000 euros de valor de la vivienda habitual. Es decir, contando con que se tenga una vivienda habitual en propiedad, se estaría obligado al pago a partir de un patrimonio neto de un millón de euros. Y la escala es la siguiente:

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¿Un ejemplo? Un contribuyente con un patrimonio neto de 1.500.0000 de euros (no habiéndose considerado su vivienda habitual por tener un valor inferior a los 300.000 euros) acabaría declarando por 800.000 (1.500.000 – 700.000), lo que se traduciría en una cuota de 3.690,36 euros.

Las causas del debate

Sin profundizar en cada una de ellas, sí que creemos conveniente apuntar cuáles son los principales puntos a partir de los cuales se mueve la controversia respecto al Impuesto de Patrimonio:

  • La justicia o no de gravar el ahorro, la acumulación de bienes, especialmente cuando han sido objeto de otros impuestos, con anterioridad. En nuestro entorno tan sólo Francia mantiene una figura similar, con la que se busca una mayor contribución de las clases con mayor capacidad financiera. Algunos lo consideran confiscatorio y otros una apuesta por la solidaridad y la igualdad de oportunidades.
  • ¿Quién acaba pagando realmente dichos impuestos? El Impuesto de Patrimonio reabre el debate sobre quién es rico, así como si con dicho Impuesto pagan efectivamente más aquellos que se pretende, o las clases medias. ¿Habrá fuga de capitales o es un mito?
  • Su capacidad para generar ingresos, para recaudar es también un punto a aclarar. El último año que estuvo en vigor recaudó poco más de 2.000 millones de euros anuales, y ahora la previsión es de unos 1.400. ¿Muchos, pocos? hay que tener en cuenta que hablamos de ingresos brutos, no se consideran los gastos de estructura que necesitan las Haciendas Públicas para generar dicho impuesto.
  • El cambio de criterio ha sido otro de los caballos de batalla. Hace apenas 3 años se suspendió y ahora se recupera. Y se recupera de un modo rápido, en las formas (un Decreto Ley) y en el fondo (entrada en vigor inmediata). Y todo ello para mantenerlo, en principio, sólo dos ejercicios, 2011 y 2012.
  • El factor autonómico es otra vertiente polémica. Es un impuesto cedido a las Comunidades, algunas de las cuales se niegan a aplicarlo. Curiosamente, el Gobierno les compensó en su día con una subvención añadida de fondos por la eliminación de dicho impuesto, subvención que van a seguir cobrando este año conjuntamente con los ingresos que recauden por Patrimonio.

Más información | El Blog Salmón , Cinco Días

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