¿Qué tienen en común el viaje a Marte y la inversión personal?

Hace unos días el proyecto Mars One, ese que quiere poner a la humanidad en Marte, publicó un artículo sobre la gestión del riesgo de la primera expedición permanente a Marte. Esta expedición tiene como fecha de llegada al planeta rojo de sus astronautas el año 2027.

En el proyecto, las aseguradoras AIG y Marsh aportan su experiencia previa en la gestión de riesgo para que este avance con el menor número de altibajos, aunque evidentemente no hay datos de otras expediciones a Marte que puedan aportar información de base. Por fortuna, en el ahorro e inversión personal tenemos un amplio registro que nos servirá de base, y tú podrás disfrutar de esa ventaja.

Ante una posible inversión personal, todos nos preguntamos qué tipo de inversión es la adecuada para nosotros, cuánto capital invertir y qué riesgo asumir. En este artículo te daremos un par de pautas generales para invertir y controlar los riesgos.

Qué cantidad de riesgo asumir en la inversión personal

El riesgo mide la posibilidad de que el resultado final no salga como esperas. No se trata solo de tener pérdidas, sino de no haber generado los suficientes beneficios.

A mayor riesgo, más posibilidades de pérdida de capital, aunque un mayor riesgo suele estar relacionado con un mayor beneficio potencial. Ante la eterna pregunta entre mayor beneficio potencial y mayor riesgo, y menor beneficio potencial y menor riesgo, la diversificación suele ser un punto de compromiso aceptable para casi todo inversor.

Diversificando la inversión tenemos varias alternativas. Mars One ha diversificado su tripulación, y lanzará dos juegos de astronautas, dos equipos, para afrontar posibles inconvenientes. La primera tripulación llegará a Marte en 2027, y la segunda un año después. Cualquiera de las dos tripulaciones podría lograr por separado las metas del proyecto. Aunque lo ideal es que no haya problemas en la misión y puedan trabajar juntos, la gestión de riesgos parte de saber que las eventualidades existen, y que hay que tenerlas en cuenta.

Cuando, como accionistas, adquirimos acciones en el mercado, diversificar nos dará apoyos extra. Un ejemplo sencillo nos lo da el avance del Ibex 35 del año pasado. Si al principio de 2014 hubiésemos comprado 1.000 euros de cada acción, al final del año habríamos sacado un 3,65% de beneficio bruto. Esto no significa que algunas acciones no hayan bajado, sino que, en conjunto, todas han subido.

Cuanto más diversificada esté nuestra cartera, más estabilidad tendremos y asumiremos menos riesgo, pero el beneficio potencial será algo más bajo que arriesgando un poco más.

Arriesgar desde el colchón de seguridad

Antes de entrar en inversiones, y sea cual sea las cantidades o riesgos a asumir, es aconsejable contar con un colchón de seguridad. Un colchón de seguridad es un pequeño (o no tan pequeño) depósito personal que usaremos como posible amortiguación del golpe en el caso de que la inversión no dé el resultado esperado. No se puede invertir con dinero que podrías necesitar el mes que viene.

Al igual que el riesgo, el colchón de seguridad puede calcularse. En Mars One se dieron cuenta de que se corría menos riesgo enviando primero robots de construcción para que levantasen el campamento y, cuando todo estuviese listo, enviar a las tripulaciones. Esos primeros envíos son su colchón de seguridad. La alternativa era enviar directamente las dos tripulaciones, una opción con muchos más problemas potenciales.

Pongamos un ejemplo algo más mundano, alguien que se plantea cambiar de trabajo a uno con mejores condiciones económicas. El nuevo puesto laboral queda lo suficientemente lejos como para tener que comprarse un vehículo. La inversión en el nuevo coche es un riesgo, ya que habrá que seguir pagándolo inclusive si se realiza un segundo cambio de trabajo al que se pueda ir en transporte público.

Un cálculo rápido se realizará dividiendo el colchón de seguridad (en euros) entre el gasto mensual medio de meses anteriores. De este modo sabríamos cuántos meses podríamos estar pagando el vehículo si cambiamos de trabajo, o si decidimos dejar el nuevo. De no contar con un colchón de seguridad, quizá no tendríamos oportunidad de abandonar ese segundo puesto laboral, ya que tendríamos que seguir trabajando solo para pagar el vehículo.

La gestión del riesgo es la decisión sobre el análisis del posible riesgo futuro. Conociendo los riesgos, y estando preparados, podremos invertir con mucha más seguridad. En esencia, existen los siguientes parámetros:

  • Riesgo aceptable, que se puede medir como posibilidad de que no se logre el objetivo de la inversión, y en el que se debe tener en cuenta de la necesidad futura de ese capital.
  • Cantidad de dinero a invertir, en euros. Se recomienda invertir con un dinero cuya pérdida total o parcial no ocasione problemas para el inversor.
  • Colchón de seguridad con que trabajamos, en euros, y que nos permite tomar mayores riesgos al contar con un apoyo económico.

La expedición Mars One ya ha calculado qué es lo que podría llegar a salir mal en cada una de las situaciones, ha planteado los escenarios y ha hecho las cuentas. Con ayuda de grandes asesores, se ha asegurado de que los problemas sean mínimos, y la misión un éxito. Conociendo los riesgos personales que estamos dispuestos a asumir, invertiremos mejor.

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Imagen | Proyecto Mars One

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