Una reforma fiscal de importancia ¿de qué manera nos afecta?

A partir del 1 de Enero de 2015 todos nosotros veremos cómo nuestra nómina mensual se verá incrementada. Y no porque las empresas hayan pactado un aumento de sueldo de manera conjunta, sino porque tendremos que tributar por una cantidad menor como consecuencia de la reforma fiscal anunciada por el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, el pasada viernes en Consejo de Ministros.

Una reforma que supone un cambio casi integral en el cuadro fiscal español, modificando la práctica totalidad de los impuestos más relevantes que existen en nuestro ordenamiento tributario, como el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el Impuesto de Sociedades o la imposición sobre el ahorro. Una reforma que tiene una gran importancia para la mayor parte de ciudadanos, puesto que serán muy pocas las personas a las que no les afectará esta reforma.

Novedades en el IRPF: menos tramos y tipos más bajos

El IRPF es el impuesto que grava la obtención de renta. En líneas generales, estos ingresos proceden de nuestro trabajo, además de otros rendimientos como, por ejemplo, los obtenidos por actividades profesionales (autónomos) o los rendimientos del capital mobiliario (las plusvalías obtenidas por la venta de acciones o la obtención de un dividendo). Todos estos ingresos se integran dentro de la llamada base imponible que, después de una serie de regularizaciones y de aplicar el tipo impositivo correspondiente, dan como resultado la cuota a pagar por parte del sujeto.

El IRPF tiene en cuenta las circunstancias generales del contribuyente y, además, es un impuesto progresivo que grava más a quien más renta obtiene. Esta progresividad se cuantifica mediante la utilización de los llamados tramos del impuesto, o intervalos de bases imponibles a las cuales se les aplica un determinado tipo impositivo. Hasta ahora, en nuestro ordenamiento tributario, el IRPF constaba de siete tramos pero, con la nueva reforma fiscal, habrá únicamente cinco tramos distribuidos de la siguiente manera:

tramos_irpf_2015

Quizá el cuadro pueda dar lugar a equívocos. El tipo impositivo que aparece no se aplica sobre la totalidad de la base imponible, sino por tramos. Es decir, se aplicará un 20% de tipo impositivo sobre los primeros 12.450 euros, el 25% sobre los 7.750 euros siguientes (20.200 – 12.450), y así sucesivamente. Por este motivo el tipo efectivo que se aplica sobre la base imponible rara vez suele coincidir con el tipo del tramo correspondiente. Por ejemplo, un sujeto con una renta de 20.000 euros tendrá que pagar 4377,5 euros, con un tipo efectivo del 21,88% ((4377,5 / 20.000) * 100).

Esta reducción del tipo impositivo de cada uno de los tramos provoca, por tanto, una reducción del tipo efectivo aplicado sobre la base imponible y que dará como resultado una menor cuota a pagar por parte del contribuyente. El cálculo que ha hecho Montoro cifra la reducción en un 12,5% para la totalidad de los contribuyentes, siendo aquellos con rentas más bajas (inferior a los 12.450 euros) los que más se beneficiarán de la reducción (23,5% de rebaja fiscal). No obstante, la rebaja dependerá de las circunstancias personales de cada contribuyente (en función del número de hijos, dependientes a su cargo o por discapacidad).

Además, Montoro ha anunciado asimismo una reducción en la retención por IRPF que se aplica a los autónomos con rentas inferiores a 12.000 euros. A pesar de que todavía no se conocen los detalles de la medida, se trata de una reducción significativa que entraría en vigor a principios del mes de Julio, en palabras del propio Ministro de Hacienda.

Se reduce la fiscalidad sobre el ahorro

Al hablar de ahorro hablamos no del dinero que guardamos en el banco o debajo del colchón de nuestra cama por motivo precaución, sino de una serie de instrumentos financieros creados para proporcionar una cierta rentabilidad a estos recursos que no necesitamos utilizar con urgencia para consumir, como las acciones de empresas, las cuentas de ahorro o los fondos de inversión. Los primeros no sufrirán modificación (hasta ahora, no se gravarán los fondos guardados en el colchón o caja fuerte), mientras que sí hay novedades para los segundos.

Se reducen los tipos de gravamen del ahorro, aunque seguirá existiendo progresividad. Así, el tipo máximo pasará del 27% al 23% y el mínimo, del 21% al 19%, además de otras novedades fiscales que por su complejidad técnica no comentaremos. Recordemos que este gravamen se aplica sobre las plusvalías obtenidas por la venta de acciones que se han revalorizado con respecto al momento de su adquisición (es decir, que valen más ahora que en el momento en el que las compramos) o los intereses devengados por las cuentas remuneradas o de ahorro, entre otras.

Impuesto de sociedades: se bajan los tipos y se eliminan deducciones

El impuesto de sociedades es otro que sufre modificaciones. El objetivo del Gobierno es que el tipo efectivo que pagan las empresas se aproxime al tipo real que, a partir de 2015, se situará en el 25% en 2016, tras la rebaja previa del 28%-27,5% en 2015. Para lograr este objetivo, el Gobierno procederá a reducir o eliminar una serie de deducciones en el impuesto de Sociedadesentre las que destacan la de gastos financieros y manteniendo otras deducciones para incentivarlas aún más, como la inversión en I+D.

Además, el Gobierno intentará que los beneficios se queden en las empresas, es decir, se capitalicen, con el objetivo de que estos beneficios puedan ser utilizados para financiar nuevas inversiones o proyectos empresariales, reduciendo de esta manera la excesiva exposición al crédito de las empresas españolas. En este sentido, se ha anunciado la llamada reserva de capitalización, instrumento a través del cual las empresas podrán beneficiarse de un descuento del 10% del beneficio no distribuido en el Impuesto de Sociedades.

Para el resto de impuestos, pocas novedades

El resto de impuestos no sufre modificaciones significativas. El IVA no se toca por el momento y la intención del Gobierno es que este impuesto se mantenga con el tipo general del 21% o el reducido del 10%. Tan solo se ha insinuado un posible incremento del IVA sanitario del 10% al 21% para adaptarse a la normativa europea, exceptuando el caso de las gafas, tiritas y lentillas, que no sufrirán modificación.

Con respecto a los impuestos especiales, como los que gravan el alcohol, el tabaco o la gasolina, Montoro no ha anunciado todavía ninguna modificación, lo cual no quiere decir que no se produzca ningún cambio. En definitiva, se trata de una reforma que se hará notar en nuestro bolsillo aunque, en este caso, de manera positiva.

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