Si una nave aterriza en un cometa a millones de kilómetros, ahorrar no puede ser tan difícil

El día 12 de noviembre de 2014 pasará a la historia porque la humanidad ha conseguido uno de los grandes logros en el campo de la ciencia, concretamente en el de la que tiene que ver con la exploración del universo infinito que nos rodea. Tras varios años de esfuerzo, un equipo de la Agencia Espacial Europea ha conseguido que una nave no tripulada se pose sobre un cometa que se mueve por el espacio, a varios millones de kilómetros de la tierra (El Confidencial). Este sí que es un reto complicado, de esos que, por mucho que lo piensas, parece algo imposible, más propio de una película de ciencia ficción y no un hecho real.

Un pensamiento similar puede surgir con cosas en nuestro día a día, sin necesidad de que sea algo tan complejo técnicamente, sino en algunos proyectos personales que nos planteamos pero que a veces cuesta un poco que tengan éxito, como es el caso del ahorro familiar. Si eres de los que no se rinde y quieres que tu proyecto de ahorro tenga éxito, a continuación te contamos algunos de los puntos clave del proyecto de la sonda Rosetta y la nave Philae. Si ellas pudieron llegar hasta el cometa, ahorrar tiene que ser posible.

La planificación y el control del ahorro son la base para el éxito

La cantidad de cálculos complejos y planes que habrán necesitado los ingenieros y responsables del proyecto para llevar a la sonda debe ser descomunal. El reto de poner una sonda espacial al lado de un cometa no es nada sencillo y el de lograr que una nave se pose sobre la superficie del cometa, ya es rizar el rizo. Si lo han conseguido, es porque el equipo ha ideado un plan factible y han sabido ejecutarlo, logrando un éxito que recuerda al de cuando el hombre pisó la Luna. Estos días la nave Philae, ya sobre el cometa, está con algunos contratiempos por culpa de que no tuvo un aterrizaje perfecto, pero parece que los técnicos espaciales podrán solucionarlo de alguna manera y recuperar la actividad normal de la misión.

Para ahorrar, por suerte, no se necesitan tantos cálculos, ni que sean tan complejos. Sí que se necesita un planificación, elaborando un presupuesto, y fijar una rutina de control para ver cómo avanza y estudiar posibles mejoras o anticiparse a aquellos riesgos que puedan poner en peligro el ahorro. De esta manera, un buen plan puede ayudar a comprender que para ahorrar a veces la mejor opción es gastar y las necesidades que se tendrán en diferentes momentos de la vida (seguros médicos, planes de pensiones, etc.) y, en definitiva, a organizar el presupuesto del hogar a largo plazo.

Se necesita paciencia, a veces mucha más de la que se imagina

Para conseguir un plan realizable en una misión como la de la ESA, se necesitan unos cuantos intentos, hasta que se consigue uno bueno sobre el que “trabajar y trabajar y trabajar y trabajar…”, hasta dar con la fórmula que convence a todo el equipo y seguir trabajando sin cesar durante años. Esta es precisamente una de las claves para el éxito de un proyecto como el de la ESA y esta hazaña de posarse en un planeta, sin paciencia y visión a corto, medio y largo plazo, es seguro que no lo habrían logrado.

Con el ahorro sucede lo mismo, resulta que se necesita poner el foco en el corto plazo, pero también en el medio y el largo. Se necesita para evitar aquellos focos de despilfarro que nos pueden afectar en nuestro día a día, haciendo que gastemos más de la cuenta, y también para ayudar a adaptar el presupuesto a los cambios que van surgiendo en las necesidades del hogar (llegada de hijos, edad de jubilación,…). La paciencia también se necesita porque a veces las cosas no salen cómo se habían planeado, siempre surge algún revés y hay que estar preparado para poder atajarlo y seguir confiando en que el ahorro es posible, mirando hacia delante y con el objetivo bien claro.

El ahorro a veces necesita dar un paso hacia atrás, para luego dar dos hacia delante

La nave que la Agencia Espacial Europea posó sobre el cometa parece que no ha seguido el proceso de descenso ideal, así que está situada en un lugar que no es precisamente el óptimo y esto ha tenido consecuencias negativas, como es la dificultad para recargar las baterías mediante paneles solares porque estos están más tiempo del previsto en sombra. Esta situación ha llevado a los técnicos de la misión a tomar la decisión de pasar a un estado de reposo la nave, con el fin de ahorrar el máximo de energía posible mientras analizan la situación y toman la mejor decisión posible.

Con el ahorro, hay ocasiones en las que las cosas no van según lo planeado y hay que tomar decisiones. Es bueno meditar las decisiones que impactan sobre nuestro ahorro, pero sin llegar a caer en lo que se llama parálisis por el análisis. Es decir, a veces, es necesario hacer algo que pueda ir contra el ahorro en el corto plazo, pero que pueda ayudar a mejorarlo a medio o largo. Dar un paso hacia atrás, gastando, para dar dos hacia delante en el futuro, ahorrando.

Por ejemplo, se puede necesitar un desembolso en obras en el hogar para cambiar las ventanas y así conseguir evitar pérdidas de calor a través del cristal o de los marcos y juntas, ahorrando en calefacción, ganando en confort, mejorando la vivienda y, por tanto, compensando la inversión en el medio y largo plazo.

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Imagen | Kristina Alexanderson

Conversación

  • minue

    La clave casi siempre está en la organización. La organización lleva al ahorro en el 99% de los casos.

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