¿Son los drones la “Next big thing” o solo una moda pasajera?

Los UAV (siglas en inglés para Vehículos Aéreos No Tripulados) vienen pisando fuerte: aparecen en los noticiarios, se convierten en polémica en los tribunales y son el hobby de moda. Los drones, que es como comúnmente se conocen en nuestro país, tienen una larga historia pasada, y un futuro prometedor, ¿o no?

Apenas unos días después de que Jamaica haya anunciado las pruebas con drones para proteger la pesca de los pescadores ilegales, queremos hacer un balance de qué es lo que se ha conseguido con los drones, dónde están y a dónde parecen apuntar.

Los orígenes del dron

Como ocurre con gran parte de los inventos usados en tiempos de paz, el origen de los drones fue militar. Un vehículo que no requiere piloto y que puede internarse sin más pérdida potencial que el dron en sí mismo es un artículo deseado por cualquier ejército. Pero tras un inicio guerrillero el dron ha pasado al dominio público, sin duda apoyado por un precio más asequible.

Ahora, por menos de 100 euros cualquiera puede comprar un pequeño dron (bastante limitado, eso sí) que podremos manejar a unas decenas de metros con un mando a control remoto. Por supuesto, drones de más categoría (y precio) alcanzan mayores distancias y su pilotaje posee más elementos.

Existe un amplio rango de estos aparatos: de modelos pequeños abiertos al dominio público con los que disfrutar de un buen rato de autonomía hasta modelos de diez metros de longitud con conexión GPS, cámaras, radares y dispuestos a volar al otro lado del mundo.

Las limitaciones de los drones

Al igual que ocurre con los teléfonos móviles o los vehículos eléctricos, uno de los puntos débiles de los drones es la autonomía de batería. Aunque pueden ser equipados con colectores solares que aumentan su tiempo de vuelo, la gran mayoría cuenta con una batería de poca capacidad o con un depósito de combustible bastante pequeño. Esto limita mucho el alcance de vuelo del dron, tanto en metros como en tiempo.

Aunque las baterías mejoran año tras año y nos han dado sorpresas últimamente, se han buscado alternativas a la recarga. Por ejemplo, cargar los drones mediante rayos láser. Esto, que parece salido del futuro, es en realidad bastante fácil, aunque se pierde mucha energía en el proceso de carga.

El alcance de la antena suele ser algo de lo que los usuarios más hablan en los foros. ¿Cómo pilotar mi dron a una distancia mayor? Ya existen en el mercado antenas que hasta hace poco solo podían permitirse empresas grandes o estados, como el control integrado que ofrece Parrot (una de las marcas líderes en el sector y con gran cuota de mercado global) que amplía tanto la distancia de vuelo como la experiencia del usuario, al controlar su dron mediante joysticks a través de su tablet.

Dron volador

Los usos de los drones

Aunque lo más sonado quizá sean los asuntos militares, lo cierto es que el grueso de estos vehículos parece apuntar en otras direcciones. Ayuda humanitaria a distancia, UAVs de control de plagas, sembradores automáticos, UAVs con ecolocalización y radar interno para ayudar en terremotos,… El futuro de los drones parece ir, de hecho, en todas direcciones. Todos sabemos que los drones pueden hacer fotos y vídeos chulísimos, pero son capaces de mucho más.

Aunque todavía muy limitados, los drones ya están ayudando en catástrofes, como el terremoto que hace poco ha asolado Nepal. Un UAV equipado con un pequeño sónar o ecolocalizador y un radar térmico podrá no solo tomar imágenes (que es básicamente para lo que se usan ahora) sino detectar personas soterradas bajo los cascotes de los edificios derruidos e, incluso, mediante potentes altavoces, hacerles saber que el recate está en camino.

Hace un año, los noticiarios se hicieron eco de un titular que unía la empresa Amazon con drones de reparto. La noticia, surgida de un vídeo de YouTube que la compañía de distribución colgó, mostraba un dron entregando un paquete a un usuario en la puerta de su casa, y una auténtica revolución del sector de la entrega a domicilio. Aunque parece algo complicado, lo cierto es que bastaría con establecer un uso del espacio aéreo para coordinar la actividad, así como la de quedar con el cliente. Superado esto, llevar un paquete con un dron se reduce al tiempo de vuelo de llevar algo del punto A al punto B y la energía necesaria en hacerlo posible.

Una aplicación de los UAVs que suele sorprender mucho es el uso de drones para ayudar en la agricultura. Quizá en el futuro el dron se estudie en agronomía junto al tiro de bueyes y del tractor o el avión de fumigación como elementos vitales en el desarrollo del sector. Un dron puede fumigar un gran área de cultivo, y solo necesita ser programado para ello. Algo mucho más barato que pilotar físicamente un avión para hacer pasadas sobre los campos.

También existen otros usos que nos parecen salidos de relatos futuristas de Isaac Asimov, como la ayuda en espeleología, el mapeado automático de terreno o la asistencia en operaciones en hospitales. Lo cierto es que los drones son una herramienta muy versátil, y el uso que les demos dependerá de para de para qué los necesitemos.

Los drones y la ciencia ficción

En la ciencia ficción nos hemos encontrado con películas como Sleep Dealer, un film en el que los pilotos de drones aéreos o terrestres están muy demandados. Tras conectar su mente al dron, la navegación es totalmente natural, como si el dron fuese una extensión del cuerpo, un músculo más. También en un film futurista, Oblivion, veíamos cómo vehículos voladores eran usados para patrullar terrenos peligrosos y cargados de radiación.

Lo que parece estar claro es que imaginamos los drones con nosotros durante mucho tiempo, en nuestro futuro, y cada vez en más sectores. Pero puede haber barreras sociales, o leyes, que frenen su implantación masiva.

Los drones y la legalidad

Como anunciábamos al comienzo del artículo, Jamaica acaba de aprobar las pruebas de vuelo que recorrerán las calas marítimas con alta concentración de pescadores furtivos o ilegales. En este caso los drones servirán a un objetivo del gobierno: persiguen una actividad delictiva. Pero los drones pueden usarse de tantos formas que su uso debe estar regulado de algún modo.

Esto es un problema con el que se han encontrado muchos países, como el nuestro, que se han visto operando con leyes que distan mucho de poder aplicarse en casos reales.

Por ejemplo, en España tenemos una serie de leyes sobre vehículos aéreos que pillaron por sorpresa a muchos usuarios de drones (a pesar de ser leyes bastante antiguas). Los drones son vehículos aéreos y, tripulados o no, deben adaptarse a la normativa vigente. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea es el organismo que regula el vuelo de estos aparatos, y tiene un apartado de preguntas frecuentes que sin duda ayudarán a muchos usuarios a saber qué es lo que se puede hacer y dónde están los límites.

Ya sea para pasar un rato agradable con los amigos o para transportar algo a un cliente, sin duda los drones darán mucho juego en un futuro, abriéndose al abanico de las empresas al igual que lo han hecho otro tipo de tecnologías antes.

Imágenes | Skeeze, Michael Peterhnwahr

En Naranja | La evolución de Nintendo: de la consola al móvil para transformar su negocio de videojuegos

Conversación

  • Manuel

    En mi opinión es una moda más…¿para que regalar boletos para ganar drones a través de las galletas u otros productos chatarra?, solo para que los comerciantes vendan mas. ¿Para que puede querer un dron un tipo x que compra galletas?, para lo mismo que quería un microscopio un estudiante de contabilidad, para nada, le va a servir solo un rato y luego ya que se le pase la emoción lo abandona.
    Para usos comerciales, de investigación u otros si le veo utilidad, al público en general no (por ahora).