Una moneda débil no siempre es una mala noticia: las ventajas de una devaluación competitiva

Hasta hace poco tiempo, ir de viaje a otro país suponía una gran ventaja. El mayor valor del euro con respecto a otras monedas como, por ejemplo, el dólar estadounidense, hacía que al intercambiar una moneda por otra recibiésemos más dólares que euros entregábamos. De este modo, nuestro viaje nos permitía adquirir una mayor cantidad de bienes y servicios y volvernos a España con verdaderas gangas en forma de, por ejemplo, dispositivos electrónicos mucho más baratos.

Sin embargo, desde hace relativamente poco tiempo, esta situación ha cambiado. Si bien aún a día de hoy el valor del euro es superior al valor del dólar, tal ventaja se ha visto bastante mermada por la depreciación que está sufriendo el euro en los últimos meses. Los viajes a Estados Unidos siguen siendo un chollo, pero cada vez menos; sin embargo, esta situación, lejos de ser un problema, constituye una buena noticia para las empresas y los ciudadanos españoles.

¿Por qué el euro está cada vez más barato?

El pasado 22 de enero, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunciaba un programa de compra de deuda pública y privada por importe de 60.000 millones de euros mensuales, con el objetivo de reactivar la economía. En palabras sencillas, el BCE se guarda esta deuda en un cajón y pone en circulación 60.000 millones de euros todos los meses. Esta situación, en líneas generales, provoca que el euro se deprecie con respecto al resto de divisas y, en especial, al dólar.

Pero, ¿por qué el euro lleva depreciándose durante algunos meses si el anuncio de Mario Draghi ha sido hace apenas dos semanas? Los mercados, al igual que los consumidores o los empresarios, funcionan por expectativas. Es decir, como los mercados ya sabían de antemano que el BCE iba a llevar a cabo un programa de compras de activos, se anticiparon al anuncio y decidieron vender antes sus euros en el mercado para evitar el menor valor de esta moneda cuando efectivamente se fuese a acometer tal programa.

No obstante, conviene resaltar también el papel fundamental que ha tenido la Reserva Federal en esta depreciación. El banco central de Estados Unidos llevó a cabo hace un par de años la misma política que está desarrollando ahora el BCE, lo que provocó, de igual modo, la depreciación del dólar y la consecuente apreciación del euro. Con el fin de este programa de compra de activos, las aguas volvieron a su cauce, y el euro ha vuelto a su verdadero valor sin intervención de los bancos centrales.

Estos dos efectos combinados han permitido que el euro reduzca su valor con respecto al dólar, que normalmente es la divisa que se utiliza como referencia. Pero, ¿qué ocurre con la economía real? ¿Qué efecto tiene una caída del euro sobre los hogares y las empresas?

Debilitación del euro, fortalecimiento de la economía

Tal y como habíamos puesto de manifiesto en el primer párrafo, los ciudadanos españoles y, en general, los de toda la Eurozona, ya no podremos viajar a Estados Unidos ni a otros países en las mismas condiciones que teníamos hace un año. Además, las importaciones de otros países serán más caras, puesto que las casas de cambio o los bancos nos darán menos cantidad de dólares por nuestros euros y, por tanto, los precios se incrementarán.

Sin embargo, un euro débil no es, en absoluto, una mala noticia. Las empresas exportadoras verán aumentadas sus ventas por el menor precio relativo de los bienes que venden a otros países. Por ejemplo, imaginemos una empresa que vende por Internet zapatillas a todas las partes del mundo. Su modelo estrella cuesta 50 euros. En un momento determinado, un consumidor estadounidense decide comprar ese modelo en concreto, por lo que deberá cambiar sus dólares por euros en una casa de intercambio.

Si en ese momento, el valor del dólar con respecto al euro es de 1,50 dólares por euro, tendrá que cambiar 75 dólares para que el banco le dé 50 euros y poder comprar las zapatillas que quiere. Sin embargo, si el euro se deprecia hasta los 1,25 dólares por euro, el mismo ciudadano estadounidense tendrá que cambiar 62,5 dólares para comprar las zapatillas. Es decir, sin ningún efecto adicional, las zapatillas se han visto abaratadas en 12,5 dólares únicamente debido a la depreciación del euro.

Esta reducción relativa en los precios de los productos, entendiendo por relativa la que se produce fuera de nuestras fronteras puesto que, en principio, el precio de los productos en el interior del país quedaría inalterado, aumentará la demanda de los productos de nuestro país en el exterior, aumentando las ventas de las empresas y reactivando la economía. Además, los turistas podrán venir a nuestro país en condiciones mucho más favorables.

El efecto contrario: se encarecen las importaciones

El efecto contrario también se produce. Al igual que a cualquiera de nosotros nos sale ahora peor viajar a Estados Unidos que hace unos meses, también los productos importados serán más más caros. Por este motivo, los ciudadanos no solo viajaremos menos fuera de la Eurozona, sino que, además, compraremos menos productos a esos países.

Precisamente, uno de los productos que España importa por ser un bien fundamental para el funcionamiento de la economía es el petróleo, que se paga en dólares y, por tanto, se encarece con la depreciación del euro. En cualquier caso, la reducción que esta materia prima ha tenido en los últimos meses ha compensado en parte el efecto de la depreciación del euro, por lo que la factura energética no se verá excesivamente encarecida e, incluso, podría llegar a abaratarse.

Conclusiones

Todo el análisis realizado a lo largo de este artículo es extrapolable a cualquier otro país de la Eurozona, como Alemania, Italia o Francia. Las empresas de la zona euro venderán más en el exterior, podrán aumentar su plantilla y ser más solventes. Aunque pueda parecer una paradoja, las monedas débiles hacen fuerte a la economía.

Imagen | toms

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