Vivir en grandes ciudades para ser más productivos

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Vivir en ciudades para ser más productivos, al menos eso es lo que propone el McKinsey Global Institute a partir de los resultados de un estudio que relaciona la productividad estadounidense y europea con la organización de sus habitantes en torno a grandes núcleos de población.

Según dicho estudio, cada europeo produce un 72% de lo que produce un estadounidense –sobre la base de la paridad de poder adquisitivo–, una diferencia que se explica a partir de la mayor concentración de los norteamericanos en grandes ciudades.

Estados Unidos y la zona Euro poseen una población muy similar, ligeramente superior a los 300 millones de habitantes. Sin embargo, las 50 ciudades más grandes estadounidenses aglomeran a más de la mitad de los habitantes del páis (164 millones), mientras que las europeas solo albergan a una tercera parte (102 millones).

Así, bajo el supuesto de que la productividad es mayor en los núcleos urbanos, se puede explicar por qué la Eurozona produce una cuarta parte menos que EE.UU con una población muy similar. Sin embargo, existen muchas otras explicaciones plausibles para este fenómeno.

Por ejemplo, la zona Euro acaba de incorporar varios países con productividades reducidas, como Estonia o Eslovaquia, y también es muy heterogénea la productividad de sus miembros, con algunos por encima de Estados Unidos, como Irlanda, y otros muy por debajo de la media, como muestran los datos de la OECD. Tampoco hay que olvidar que Gran Bretaña no está incluida, así que hay que manejar esta información con cuidado.

vivir en ciudades para ser más productivos

Lo que sí es más interesante es por qué los europeos tendemos menos a agruparnos en grandes ciudades que los estadounidenses, cuando precisamente ellos tienen una densidad de población menor, y por lo tanto mejor disposición geográfica para asentarse en núcleos menores.

Algunos señalan el problema de la barrera idiomática como explicación de esta menor movilidad, y es uno de los principales motivos, pero también hay muchos otros como el reconocimiento de las cualificaciones profesionales, el coste de la vida y la vivienda en las grandes ciudades y también el hecho de que no exista un sistema de pensiones unificado en toda la zona Euro.

Tampoco ayuda a la concentración de empresas en grandes ciudades europeas el hecho de que en muchas de ellas el precio de las oficinas sea muy elevado, como Milán, Frankfurt o París, frente a las facilidades que se ofrecen en ciudades americanas en crecimiento, como Houston.

Eliminando estos impedimentos se facilitaría la movilidad de los trabajadores en Europa, mientras que la ubicación de las empresas en estas grandes ciudades los atraería, provocando así que la población se concentrara en grandes urbes y por ende aumentando la productividad de la Eurozona. Visto así, quizás debamos vivir en grandes ciudades para ser más productivos.

Vía | The Economist, OECD
En Naranja | Cuando los urbanitas del campo vuelven a casa

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