Anticipo de nómina, el impulso para subir las ‘cuestas’ del año

La ‘cuesta’ de enero, la de abril, la de septiembre… Parece que cada época del año tiene un momento temido por todos en el que los gastos se disparan -normalmente coincidiendo con periodos vacacionales y festivos- y muchas personas se echan las manos a la cabeza porque no son capaces de cuadrar sus presupuestos familiares para el mes siguiente. No obstante, existen opciones que conviene conocer para afrontar mejor estos gastos de más que surgen durante el año.

Se trata de los anticipos de nómina, pero no los que conceden las empresas a sus trabajadores, sino los que los bancos conceden a los clientes que tienen domiciliada allí su nómina. Una opción atractiva para conseguir la liquidez necesaria para pasar un momento puntual.

Un anticipo para coger aire

Bajo esta fórmula, el banco adelanta el pago de la nómina antes de que la empresa haga su ingreso, de modo que es el banco el que realiza el adelanto para sacarnos de un apuro antes de que nuestra empresa nos ingrese la nómina.

El anticipo de nómina es una opción muy interesante, por ejemplo, en el caso de que haya algún gasto imprevisto (¿quién no ha tenido que llevar el coche al taller porque, de repente, no arranca?); en caso de que haya un gasto planificado que llega cuando aún no hemos cobrado la nómina (cuando, por ejemplo, los recibos llegan antes que la nómina y corremos el riesgo de estar en números rojos) o en meses con muchos gastos (estas famosas “cuestas”).

No tiene que ser una solución permanente

La petición de un anticipo de nómina al banco se debe meditar muy bien antes de efectuarse y siempre que con ello se solvente una situación temporal para ajustar las finanzas personales. Por ello, solicitar este adelanto puede ser una solución si ese desajuste económico es puntual, para cubrir una serie de gastos imprevistos o que se nos han ido de las manos.

Además, hay que tener en cuenta que cada banco aplica a los anticipos de nómina ciertas características, por lo que algunos pueden vincularlo a otro tipo de productos o servicios o comisiones. Por ello, antes de pedirlo, infórmate en tu banco y estudia si es la opción que más te conviene.

Y, por supuesto, no hay que olvidar que devolver el anticipo. Por lo tanto, es importante elaborar un presupuesto previo para saber si se va a poder afrontar la devolución a corto plazo sin que trastoque las finanzas familiares. Ahora bien, como ya hemos citado, solicitarlo no conlleva ningún interés extra; el coste de solicitarlo es muy bajo en comparación con un préstamo normal.

Este servicio está dentro de la filosofía que cada vez más bancos y empresas de todos los sectores están practicando: la de crear productos y servicios adaptados y personalizados. El ritmo de la sociedad ha provocado que las necesidades de los personas hayan cambiado mucho, de ahí que el sector bancario ofrezca productos más flexibles acorde con las nuevas condiciones de vida y circunstancias personales.

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