¿Es lo mismo invertir que jugar en el casino? Las seis diferencias que nos hacen pensar que no

¿Se puede considerar que jugar en un casino es lo mismo que invertir en Bolsa? Mucha gente cree que esta forma de ocio es un modo de inversión, pues al final se trata de meter una cantidad de dinero en un juego y obtener una ganancia o una pérdida con ello. Sin embargo, no debemos confundir lo que es un supuesto juego de azar con la inversión profesional en los mercados financieros.

Evidentemente, ambas prácticas tienen aspectos en común, como puede ser su componente psicológico (genera adrenalina, excitación y puede llegar a crear adicción) o la posibilidad de ganar dinero, pero en realidad son bastante distintas. Si se quiere ganar dinero de verdad, es mejor optar por la inversión profesional. Eso sí, con una visión a largo plazo, porque no se trata de enriquecerse en un periquete, sino de una forma consciente de rentabilizar los ahorros o de invertir para tener un patrimonio mayor.

Seis diferencias entre un casino y la Bolsa

Aunque muchos crean que ambas opciones son cuestión de azar o de un golpe de suerte, nada más lejos de la realidad. Invertir es casi una ciencia, mientras que jugar al casino es, en la mayoría de los casos, una mera cuestión de azar. Pueden existir una serie de pautas y estrategias, pero no son sólidas ni basadas en datos fehacientes. Vayamos a ver las principales diferencias

1. Información vs. probabilidad

La inversión en bolsa se hace de forma profesional, respaldada en información económica real y contrastada. Es decir, detrás de una decisión de inversión determinada hay una labor previa de información y documentación acerca del sector en el que se quiere invertir. Por ejemplo, si se invierte en acciones de empresas, primero hay que estudiarlas en profundidad (su negocio, el estado de sus cuentas, su historial bursátil, etc). En cambio, en el caso de un casino, no existe este trabajo previo. Pueden existir tendencias, probabilidades o estadísticas sobre momentos del juego concretos, pero nada real y comprobado de forma factible

2. El valor de los dividendos

En la inversión en empresas, o lo que es lo mismo, en la renta variable, hay una garantía básica de retorno para el inversor: el dividendo. Esta es la cantidad fruto de las ganancias de una compañía que ésta reparte entre sus accionistas, como muestra de agradecimiento, confianza y valor para la firma. No todas dan esta cantidad, puesto que no es obligatorio, por lo que a la hora de invertir es importante tener clara esta cuestión. Sin embargo, el casino no tiene un mecanismo similar; cuando uno decide jugar, nadie le garantiza que vaya a conseguir llevarse algo

3. La autoconfianza (errónea) del casino

Una de las peculiaridades del casino es que, cuando se gana repetidas veces, se crea en la conciencia del jugador una suerte de autoconfianza que le lleva a apostar cada vez más. E igual que hay rachas ganadoras, también las hay perdedoras, lo que da lugar al bajón de autoestima y que el jugador esté constantemente en una montaña rusa emocional.

Esto puede ocurrir en bolsa también, por supuesto, pero solo ocurre en casos excepcionales, pues como hemos comentado antes, los inversores tienen una información veraz detrás de sus inversiones.

4. Especular no es invertir

Cuando se acude al casino, se quiere conseguir dinero de forma rápida y poco costosa; el inversor profesional no acude a la bolsa con el mismo propósito. Evidentemente, quiere ganar dinero con su inversión, pero sabe que a corto plazo es muy difícil.

El inversor profesional, por lo general, ve la bolsa como una oportunidad de lograr rentabilidad a largo plazo, tiene un conocimiento previo detrás y no busca enriquecerse en dos minutos. Es la especulación la que lleva a comparar ambos universos, pero eso está lejos de lo que entendemos por inversión.

5. En el casino no se pueden cubrir pérdidas

Otra importante diferencia es que la bolsa permite a los inversores cubrirse de posibles pérdidas a través de las opciones sobre otro tipo de activos llamados de cobertura (los considerados valores refugio o seguros) o la diversificación de la cartera. De hecho, casi todos los inversores lo hacen. En el casino, eso es imposible; eres tú solo frente a la máquina, y como ya hemos dicho, la máquina va a ganar siempre.

6. Transparencia vs opacidad

Por último, es importante resaltar que la bolsa es un mercado regulado, con unas leyes y normas muy estrictas que han de cumplir todas las compañías que cotizan, como presentar sus cuentas auditadas, comunicar al mercado todos sus movimientos, informar de los cambios en su cúpula, etc.

Una transparencia que no tiene un casino, donde no se puede pedir cuentas a nadie si se gana o se pierde, solo acatar y cobrar o pagar. Nadie regula más que el propio casino, la única garantía para esta inversión mal entendida por muchos.

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