Ocho preguntas y respuestas que deberías hacerte si eres un inversor novato

Llegó el 2017 y (por fin) decidiste cumplir uno de tus propósitos de año nuevo: invertir en bolsa. Pasado un tiempo ves que no es tan sencillo como creías y te asaltan las dudas sobre si dejarlo o seguir pero, no te preocupes…no eres el único. De hecho, esto es lo que suele pasar en la mayoría de ocasiones, la inversión en bolsa exige muchos conocimientos y trabajo previo antes de aventurarse en los mercados.

Aunque esto sea así, se puede ir aprendiendo poco a poco e ir subiendo el nivel de conocimientos sobre inversión. No es necesario ser como Warren Buffet a la primera, sino que es posible ir aprendiendo y adaptando el mercado a nuestras preferencias, aptitudes y capacidad económica. Solo hay que tener en cuenta que, para comenzar a dar los primeros pasos, es importante tener claros una serie de conceptos, para lo cual conviene hacerse una serie de preguntas y sus correspondientes respuestas (que ya contestamos nosotros para tu tranquilidad).

¿Qué es lo primero que tengo que hacer para entrar en la bolsa?

Una vez que se haya tomado la decisión de invertir, hay que ponerse a ello, lo que exige unos pasos previos. En primer lugar, para poder operar hay que abrirse una cuenta de valores en un broker. Es importante elegir un broker competitivo, para lo que conviene bucear por el mercado para encontrar la opción que mejor se ajuste a nuestras necesidades y posibilidades, pues estos servicios conllevan comisiones.

¿Dónde quiero invertir?

Una vez se abre la cuenta de valores, hay que elegir en qué se quiere invertir. Hay bastantes opciones (renta fija, renta variable, divisas, materias primas…) y cada una tiene sus correspondientes sectores y derivados. La ventaja de la inversión es que elegir una opción no implica desterrar las otras; de hecho, se recomienda justo lo contrario. Es fundamental tener una cartera diversificada para proteger la inversión y poder cubrir posibles pérdidas.

¿Cuánto invierto?

Quizá esta sea la pregunta más compleja, porque depende mucho de las posibilidades de cada persona. La respuesta tiene que ser muy meditada, hay que valorar muy bien el capital del que se dispone y el gasto que se puede asumir. Lo principal es tener clara una cantidad que no se vaya a necesitar a corto plazo, pues se trata de dejar trabajar la inversión, y cuanto más tiempo esté invertida, más rentabilidad dará.

¿Qué estrategia de inversión elijo?

Cuando hablamos de estrategias de inversión, hay infinitas posibilidades pues, como se suele decir, “cada maestrillo tiene su librillo”. Por lo tanto, cada broker y gestor elige la que más beneficios le da o la que mejor maneja. Aunque se pueden combinar varias, para empezar, es mejor apostar por una a largo plazo y seguir las recomendaciones de expertos y las carteras modelo.

¿Análisis fundamental o técnico?

En el mundo de la inversión existe una dicotomía entre los partidarios del análisis fundamental y el técnico. El primero estudia los valores -las empresas que emiten acciones y cotizan en bolsa- desde una perspectiva de negocio, es decir, analizan si sus negocios tienen potencial para invertir en ellos. Por su parte, el análisis técnico se basa en los movimientos que hacen las acciones en el mercado diariamente, y a partir de ahí diseña patrones de inversión. Lo mejor es combinar ambas fórmulas. La primera, para elegir los valores correctamente y la segunda para guiar nuestros movimientos.

¿Cuándo recupero mi inversión?

De nuevo, se trata de una opción personal, ya que dependerá de las necesidades de cada inversor. Bien es cierto que, cuando se acude al mercado, se suele invertir una cantidad sin la que se puede vivir. Es decir, si esa inversión se pierde, la vida seguirá igual. Al menos es la tónica general de quien invierte a largo plazo, pues lo hace con el objetivo de que el día que recupere su inversión está habrá crecido lo máximo posible.

Si se apuesta por el corto plazo e intentar ganar muy rápido, se entra en el terreno de la especulación, que es la que menos tendría que tener en mente un inversor novato.

¿Qué es un cisne negro?

El pasado año, la bolsa estuvo marcada por dos cisnes negros que hicieron caer los mercados, tanto de valores como de divisas. Un cisne negro es un hecho improbable que, de ocurrir, tiene consecuencias negativas para el mercado. Hablamos del Brexit y de la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Eran las opciones que menos papeletas tenían de ganar -o eso creían los expertos-, de ahí que ambos sucesos fueran mal acogidos en el mercado. Esto nos ha enseñado que a partir de ahora hay que tomarse más en serio estas opciones en principio más improbables, porque a veces suceden.

¿Debo ponerme límites?

Es importante establecer unos límites a la hora de invertir para que las operaciones no se nos vayan de las manos, tanto de pérdidas como de ganancias. Para ello tenemos las stop loss, que son las órdenes de pérdidas, es decir, el precio al que ya vendemos las acciones porque si siguen cayendo las pérdidas serían inasumibles. Su inversa son los take profit, es decir, cuando determinamos cerrar la operación porque se ha llegado al nivel de ganancias que queríamos. Así se protegen los beneficios, porque si la operación se deja abierta, se corre el riesgo de que las acciones empiecen a caer y los beneficios disminuyan.

Aunque toda esta información sea difícil de asimilar al principio, en la bolsa también se disfruta. Y es fundamental invertir desde esa perspectiva, verlo como algo que nos haga aprender y divertirnos también. Es la mejor fórmula para encajar las pérdidas y afrontar los momentos complicados que tienen los mercados.

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