Baja el precio del petróleo, ¿vuelvo a utilizar el coche?

Cuando empezó el año, el precio del petróleo nos sorprendió con bajadas históricas. Por primera vez en 12 años, el barril de Brent se situó por debajo de los 35 dólares americanos, lo que se tradujo en rápidas bajadas del precio de los combustibles, que bajaron durante cinco semanas consecutivas.

Ante estas circunstancias, y si echamos unos  cálculos rápidos,  podemos plantearnos comenzar (o volver) a hacer uso de un vehículo privado frente a otras alternativas. Pero, ¿merece la pena invertir ahora en un vehículo? ¿Compensa entrar en un gasto fijo a lo largo de una década? ¿Es buen momento para comprar? En definitiva, ¿vuelvo a utilizar el coche?

El ahorro de la bajada del crudo

Como consecuencia de la bajada del petróleo, el precio del diésel  se ha reducido en un 14% interanual y la gasolina lo ha hecho en un 2%. De manera aproximada, si el año pasado llenábamos nuestro depósito con 100 euros de gasolina o 100 euros de diésel a nuestro coche en enero, este año lo llenaremos con 86 euros de diésel y 98 de gasolina.

Da la impresión de que, si nos movemos actualmente en transporte público solo por el ahorro, no nos compensará invertir en un vehículo de gasolina ya que el margen es muy bajo. El diésel, sin embargo, ha bajado lo suficiente como para que valoremos esta opción. Pero, ¿es interesante hacerlo?

Los costes reales de invertir en un coche

Cuando compramos un vehículo, tendemos a pensar que el único coste que tendremos que asumir a lo largo de toda su vida útil es el precio del mismo. Sin embargo, un vehículo se convierte en una fuente continua de gastos que exige que le saquemos una cierta rentabilidad, por ejemplo, que vayamos a usarlo con mucha frecuencia. A esto hay que sumar que un vehículo, a diferencia de un piso, pierde valor desde el minuto uno de compra.

A este coste inicial hay que sumarle la financiación (en caso de necesitarla), el mantenimiento y el combustible, y es posible que incluso salga más rentable usar el transporte público o que nos compense coger un taxi de manera ocasional.

La tendencia del crudo

Se ha visto que, con la bajada del precio del petróleo, la opción de invertir en un vehículo diésel es muy atractiva porque vemos un gran ahorro potencial. No obstante, esta lectura puede resultar desacertada a largo plazo. Hay que tener en cuenta que, aunque de manera ocasional el petróleo baja, su tendencia desde que se utiliza como combustible ha sido al alza. Es decir, tiende a subir con el tiempo.

Si se invierte a día de hoy en un vehículo que consume un combustible cuya tendencia ha sido generalmente alcista, es posible que en unos años veamos descuadrado nuestro presupuesto inicial. Si el crudo sube, aunque sean pocos puntos porcentuales al año, los cálculos en los que basamos nuestra inversión serán cada vez menos realistas.

Incluso si conducimos muy pendientes de ahorrar combustible, no debemos realizar nuestros cálculos para invertir en un vehículo usando para ello el mínimo histórico del coste del diésel, sino un dato más conservador que refleje una posible realidad futura.

A esto habrá que sumarle la tendencia de los productos que un vehículo requiere para su funcionamiento: seguros, revisiones, piezas, lavados. En general, todo mantenimiento que se le realice al vehículo tendrá que ser incluido en el cálculo que realicemos teniendo en cuenta un encarecimiento del coste de la vida.

En definitiva, no debemos basar nuestra decisión en una situación concreta como la actual, sino teniendo en cuenta los factores que influyen en el vehículo a lo largo de toda su vida útil.

Imagen | Concesionario Mercedes

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