¿En qué consiste el PER y cómo se utiliza para valorar nuestras inversiones?

¿Compro, vendo o mantengo? Todo inversor en bolsa se ha planteado en alguna ocasión esta pregunta que no tiene una única forma de responderse. La inversión no es una ciencia y existe más de una manera de valorar una empresa o una acción y el PER es una de ellas, uno de los conceptos básicos que hay que conocer antes de empezar a invertir.

¿Qué es el PER?

El PER es el acrónimo inglés de Price Earning Ratio o relación Precio-Beneficio. Es decir, mide la relación entre el precio en bolsa de una acción y los beneficios que obtiene año tras año.

Cómo se calcula el PER

El cálculo del PER es muy fácil. Sólo hay que dividir la capitalización bursátil de una empresa cotizada por su beneficio neto. En clave matemática, la fórmula del PER sería la siguiente:

PER = Capitalización bursátil / Beneficio neto

Esta fórmula puede aplicarse al conjunto del valor de la empresa o, como es más habitual, a cada acción. En ese caso bastaría con dividir el precio por acción entre el beneficio neto por acción.

Cómo interpretar el PER

El PER se utiliza para determinar si una acción está cara o barata en un momento determinado. Mide el número de años que el beneficio de una empresa está contenido en su precio. En otras palabras, cuántos años de beneficios de la compañía necesitaríamos para recuperar el dinero invertido en la compra de la acción.

Por ejemplo, una acción cotizada a 90 euros y con un beneficio anual por acción de 10 euros tendrá un PER 9. Esto quiere decir que si todos los años ofreciese 10 euros de ganancia, tardaríamos 9 años en recuperar nuestro dinero.

¿Cómo sabemos si el PER de una cotizada es adecuado?

El PER en sí mismo puede indicar ciertas tendencias. De forma general, un número muy bajo podría decirnos que la acción está infravalorada, mientras que uno muy alto, que está sobrevalorada, pero no siempre tiene por qué ser así. El motivo es que un PER bajo, de entre 0 y 10, por ejemplo, también podría ser indicativo de que los inversores creen que los beneficios de la empresa están cayendo, mientras que un PER alto, superior a 20, podría ser un indicativo de que sus últimos beneficios fueron bajos por motivos extraordinarios (por adquisiciones).

Por eso mismo, la clave está en no usar el PER de forma aislada. En este sentido, al valorar el PER de una acción debemos compararlo con el PER histórico de la empresa, el PER histórico medio del mercado, que ronda el número 15, así como el PER de su sector. El PER comenzará a cobrar sentido si lo relacionamos con dichas cifras.

¿Hay que fiarse sólo del PER para invertir?

El PER es un indicador valioso, pero también puede llevar a equívocos en empresas cíclicas o por el simple hecho de llevar a cabo amortizaciones o depreciaciones contables que afectarán al beneficio. Por este motivo, los inversores más experimentados utilizan siempre más de un indicador a la hora de tomar sus decisiones.

Del mismo modo que no comprarías un coche sólo por su consumo, tampoco deberías invertir teniendo en cuenta un único indicador. El PER nos ayudará, pero no como un elemento aislado, sino dentro de un conjunto de herramientas a nuestro alcance.

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