¿A qué espera el BCE para subir los tipos de interés?

El debate sobre el fin de las ayudas del Banco Central Europeo (BCE) a la economía está más vivo que nunca. ¿Y cuándo el río suena, agua lleva? Aunque no hay una respuesta definitiva sobre la fecha exacta en la que el presidente del BCE, Mario Draghi, activará la subida de los tipos de interés, parece que ha dejado claro que no los bajará a terreno negativo (actualmente se sitúan en el 0%).  ¿Se podría decir entonces que estamos ante un cambio de planes?

Aunque parece que los riesgos de la economía de la zona euro han disminuido, la recuperación económica de la región aún debe reflejarse en un aumento de la inflación hasta cerca de su objetivo del 2%. Así lo ha reflejado el BCE en su última reunión.

¿Por qué es tan importante la inflación para el BCE?

El objetivo del BCE es mantener la estabilidad de precios. ¿Qué significa esto? Pues básicamente que los precios no suban (inflación) demasiado ni tampoco bajen (deflación) durante un período prolongado. Hay que tener en cuenta que los períodos largos de inflación o deflación pronunciada impactan de forma negativa en la economía:

  1. ¿Qué puede provocar una inflación elevada? Si los precios de los artículos que compramos suben de forma constante, nos resultará cada vez más caro adquirirlos y, al hacerlo, nos supondrá una mayor pérdida de poder adquisitivo. Una situación que podrá contribuir a que continúen los precios al alza: si todo se encarece, los salarios tendrían que aumentar, pero para hacer frente a esta subida salarial, las empresas podrían verse obligadas a subir más los precios de sus productos.
  2.  ¿Qué puede provocar una deflación duradera? Si los precios, por el contrario, no paran de bajar, lo más probable es que muchos de nosotros esperáramos a comprar un producto que queremos, pues la lógica nos llevaría a pensar que “mañana” estará más barato. Si se generalizara este comportamiento, las empresas podrían empezar a sufrir al no poder vender sus productos o servicios y podrían verse obligadas a recortar plantillas. Esta situación podría contribuir al aumento del desempleo, lo que forzaría a que la economía se desacelerase.

Pero si la economía mejora… ¿por qué el BCE no actúa todavía?

Porque ni todo es blanco ni es negro. Para explicarlo, Carsten Brzeski, economista de ING, ha elaborado los argumentos más y menos optimistas que centran el debate del BCE:

  • Política monetaria: Ha habido un pequeño cambio en la política monetaria durante las últimas semanas, pues empiezan a plantearse la retirada de algunas medidas de flexibilización cuantitativa (es decir, aquellas ayudas destinadas a apoyar la “salud” de la economía como la inyección de liquidez, compra de activos como bonos…). Sin embargo, los datos macroeconómicos actuales mantienen al banco central en modo de “espera” antes de actuar por ahora.
  • Inflación: La baja inflación general y la inflación subyacente (es decir, la que muestra la variación de los precios de consumo a corto plazo y que excluye los precios de la energía y de los alimentos no elaborados), cercana al 1%, podrían ser todavía un argumento a favor de seguir manteniendo las ayudas a la economía, no obstante, con los riesgos deflacionarios desapareciendo, podríamos empezar a oír voces que pidan la retirada de estímulos.
  • Crecimiento económico: Aunque el crecimiento en la zona euro ha sido positivo en los últimos trimestres de forma consecutiva, los problemas estructurales están limitando el potencial alcista. Y precisamente, las tasas de crecimiento aún bajas necesitan más reformas y estímulo fiscal, pero no medidas de estímulo monetario adicionales. En este sentido, la economía de la zona euro sigue creciendo, sin producir presión inflacionaria.
  • El valor del euro. Una mayor inyección de estímulos monetarios podría debilitar al euro y ayudar, por consiguiente, a las exportaciones. Sin embargo, por otro lado, un nuevo fortalecimiento del tipo de cambio del euro no es actualmente una opción para el BCE.
  • Política fiscal. La incertidumbre fiscal y la falta de estímulos fiscales presionan a favor de un mayor apoyo por parte del BCE. No obstante, el aumento de las inyecciones de estímulo sin control dañan el incentivo de poner en marcha nuevas reformas estructurales ¡que siguen siendo necesarias! En este sentido, los economistas de ING consideran que con los tipos de interés en niveles mínimos récord, cualquier cambio tendría solamente un pequeño impacto en las políticas fiscales.

El BCE ha preferido, por ahora, aplazar la toma de decisiones, por lo que habrá que esperar a la próxima reunión que se celebrará el 7 de septiembre para conocer los nuevos mensajes (si los hay) del Banco Central. Por el momento, las medidas siguen intactas: compras mensuales de activos de 60.000 millones de euros hasta diciembre, tipos de interés al 0,0% y el tipo de depósito al -0,4%.