China, petróleo, incertidumbre política… ¿Qué inquieta a la bolsa en este arranque de 2016?

El nuevo año ha arrancado con sobresaltos en las bolsas de todo el mundo. No hay paños calientes: 2016 ya tiene el dudoso honor de ser el año en el que el Ibex 35 ha registrado el peor inicio de su historia. Los números son los que son pero, ¿qué hay tras ellos? ¿Cómo se pueden explicar estos fuertes movimientos en los mercados?

Vamos a intentar arrojar algo de luz sobre el complejo escenario en el que se mueven las bolsas.

1. De nuevo, China

No es algo nuevo, de hecho muchas de las incógnitas que hay sobre la mesa son similares a las que se plantearon el pasado mes de agosto. Los datos macroeconómicos de China se han convertido en el termómetro de los mercados ya que todo el mundo está pendiente de ellos. Y no son buenos. La debilidad del sector manufacturero y de servicios es patente. El gigante asiático crece, pero a menor ritmo del esperado y cada vez más enfocado hacia el consumo interno.

A esto hay que sumar una nueva devaluación del yuan, tal y como sucedió el pasado verano, que acrecienta las dudas en el resto del mundo sobre el pulso de la economía china. Además, en esta ocasión, ha entrado en juego un nuevo factor: un mecanismo aprobado por las autoridades del país que permitía cerrar la bolsa si se producían caídas superiores al 7%. Este sistema apenas ha durado unos días, ya que su aplicación ha tenido un discutible éxito y no ha contribuido a calmar el ánimo de los inversores.

2. El desplome del petróleo y el resto de materias primas

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La desaceleración en China también tiene un efecto directo en las materias primas, como una cadena de fichas de dominó. El país asiático es el mayor importador de recursos básicos del mundo, por lo que, si China crece menos, compra menos materias primas y el precio de éstas cae. Esto tiene una doble lectura. Hay países que son grandes comercializadores de estos materiales y, por tanto, sufrirán. Otros, como España, que importa materias primas, se ven beneficiados por comprarlas a precios más bajos.

Sin embargo, esta circunstancia tiene lugar en un momento de desplome generalizado de los precios del petróleo, que han caído (en el caso del barril de crudo Brent) en un 70% en poco más de un año. Esto también tiene una doble lectura: bueno para empresas y consumidores, pero también es un factor que podría alterar los planes de los bancos centrales, cuyo fin último es controlar la tasa de inflación (combatir la deflación o caída continuada de los precios), algo que puede verse afectado por el desplome del crudo.

3. La incertidumbre política en España

En el plano local, el ruido político en España no deja de ser un factor de incertidumbre para los inversores. Algunas firmas de inversión han reiterado en los últimos días que el Ibex 35 puede ser uno de los índices más destacados en 2016. Sin embargo, en todas las previsiones aparece el ‘pero’ de la configuración política en España. A la espera de acuerdos y pactos entre los partidos políticos para formar un Gobierno estable, la incertidumbre también ha pasado factura en la bolsa española.

Estos son los principales ingredientes de un cóctel difícil de digerir para las bolsas. Sin embargo, las turbulencias puntuales nos recuerdan que, en el largo plazo, es cuando las inversiones suelen y pueden dar sus mejores frutos.

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