Cinco preguntas esenciales para entender qué es y cómo funciona una salida a bolsa

¿Qué tienen en común una pizza, un parque de atracciones y una empresa de ingeniería especializada? Habitualmente, poco o nada pero esta semana tienen en común que detrás de todas ellas hay una salida a bolsa. Telepizza, Dominion y Parque Reunidos debutan en el parqué español en la semana con más estrenos bursátiles desde el año 2000. Pero empecemos, como siempre, por el principio: ¿qué son y cómo funcionan estas operaciones?

¿Qué es una salida a bolsa?            

Una salida a bolsa se da en el momento en que una empresa comienza a cotizar en el mercado bursátil, donde todo el mundo puede comprar y vender sus acciones. También se la conoce con las siglas OPV (Oferta Pública de Venta) u OPS (Oferta Pública de Suscripción).

¿Qué diferencia hay entre OPV y OPS?

En el caso de una OPV, los dueños de la empresa sacan a cotizar sus acciones al mercado (no se emiten nuevos títulos). En el caso de una OPS se lanzan al mercado nuevas acciones (se amplía el capital de la empresa) y se venden en la operación.

¿Por qué es clave el precio de salida?

Una empresa, antes de salir a bolsa fija una horquilla de precios en la que estima que comenzará a cotizar. Normalmente, uno o dos días antes de la operación se confirma cuál es el precio definitivo que marcarán por primera vez sus acciones. El precio es fundamental ya que, si es demasiado alto, puede perder atractivo para los inversores que entenderán que la empresa está sobrevalorada.

¿Qué es el folleto?

Las salidas a bolsa siempre van acompañadas de un folleto en el que se explica la actividad de la compañía, la política de pago de dividendos que quiere seguir, sus perspectivas de negocio para los próximos años, su equipo directivo… El folleto es público, está registrado en CNMV y aporta muchos datos para el inversor.

¿Qué es el periodo de ‘lock out’?

Esto hace referencia a un periodo de tiempo en el cual los dueños (los primeros accionistas de la compañía, antes de que saliera a bolsa) se comprometen a no vender sus acciones. Este compromiso contribuye a dar estabilidad a la acción en sus primeros compases de vida en el mercado.

Habitualmente las salidas a bolsa suelen estar orientadas, por una parte, a grandes inversores y, por otra, a inversores minoristas. Esto es personas de a pie que, gracias a su bróker habitual, pueden decidirse a participar de esta operación y convertirse en nuevos accionistas.

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