Adelántate a la subida de precios: es el momento de instalar los repartidores de coste de calefacción

La cuenta atrás para la desaparición de la calefacción central en edificios de viviendas ha comenzado. Antes del 31 de diciembre de 2016, todos los radiadores deberán tener instalado un repartidor de costes para controlar el consumo de calefacción de cada vivienda. Este sistema pretende conseguir un ahorro de energía unido a un ahorro económico, porque será más fácil regular la temperatura de la calefacción y se evitará el derroche. Las viviendas que todavía no han instalado estos sistemas tienen doce meses para ponerse al día si no quieren ser sancionadas con multas que pueden llegar a los 10.000 euros.

Esta nueva regulación surge de la Directiva Europea de Eficiencia Energética, que establece una serie de medidas obligatorias para ahorrar energía. El problema es que en España todavía quedan más de 1,5 millones de viviendas con sistema de calefacción central, así que para adelantarnos al problema y evitar una previsible subida de precios por el aumento de la demanda, ahora es el momento de instalar los repartidores de coste de calefacción.

Ahorro económico y de consumo de energía

Cuando llega el invierno, hacer un uso eficiente de la calefacción es fundamental para ahorrar energía. Podemos poner en práctica diversas acciones con el fin de que la factura de la calefacción no se dispare, pero cuando se trata de instalaciones comunitarias es necesario recurrir a los repartidores de coste y válvulas termostáticas.

La calefacción central tiene dos formas de distribución: por columnas o circular. El sistema por columnas es más antiguo e ineficiente, conecta los radiadores de cada habitación de la comunidad del primero hasta el último piso. La instalación de repartidores de coste en cada radiador es la solución para calcular el consumo individual.

En el sistema circular, por el contrario, están conectados por un circuito todos los radiadores de una misma vivienda. En estas comunidades la instalación es más sencilla, y para individualizar el consumo solo es necesario colocar contadores a la entrada de la instalación de cada vivienda.

En las comunidades de vecinos, la calefacción central supone más del 60% del recibo de la comunidad. Con la instalación de contadores o repartidores de coste, cada vecino pagará lo que realmente consuma, lográndose un ahorro económico de hasta un 35%.

Qué son los repartidores de coste de calefacción

Los repartidores de coste de calefacción son unos dispositivos de medida que se instalan en cada radiador. Básicamente, su funcionamiento consiste en medir la temperatura del radiador y la temperatura ambiente de la habitación donde está instalado el radiador. Cuando la diferencia entre ambas temperaturas es muy elevada, el medidor considera que la calefacción está en marcha. Cuanto mayor es la diferencia de temperatura, mayor es el esfuerzo del radiador para mantener caliente la habitación, lo que significa que el consumo es mayor. Por el contrario, si la diferencia es de menos de 4 grados, el medidor interpreta que el radiador no está en funcionamiento.

A partir de esta medición y con la aplicación de determinados parámetros, se obtiene el consumo real de cada radiador. Conociendo este dato es más fácil hacer un uso más eficiente de la calefacción, cerrando aquellos radiadores que no se usan o controlando la temperatura.

Cómo se instalan los repartidores

La instalación de los repartidores es sencilla, mediante tornillos de sujeción en cada radiador sin necesidad de cables ni obras. Los repartidores deben estar fabricados según unos estándares de calidad recogidos en la norma UNE EN 834 y deben ser instalados por instaladores autorizados como Ista, Honeywell o Wintel.  Previamente, debe ser aprobada por la comunidad de vecinos, pero al ser una medida de ahorro y eficiencia energética, solo requiere el voto favorable de las tres quintas partes de los propietarios, según la Ley de Propiedad Horizontal.

Como los repartidores que se instalan son electrónicos, la lectura de consumo se hace por radio, sin necesidad de que venga un operario a casa. En la factura de la calefacción de cada vivienda se especifican unos gastos fijos de la calefacción comunitaria, que se reparten según el coeficiente de cada vecino, y la parte de consumo individual.

Los repartidores de coste pueden instalarse en régimen de alquiler o compra. Si se opta por el alquiler se carga el importe en el recibo, con un coste que puede oscilar entre 6 y 7 euros al año por radiador, mientras que la compra supone unos 25 euros por aparato.

Las válvulas termostáticas incrementan el ahorro

Si se instalan también válvulas termostáticas el ahorro energético que se consigue es superior, porque estas válvulas permiten cerrar o abrir el paso del agua al radiador, en función de la temperatura que se quiere en cada habitación. El coste de estas válvulas oscila entre los 30-50 euros cada una, pero se amortiza en los dos primeros años por el ahorro conseguido en el consumo de calefacción.

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