Para ahorrar no basta un depósito: hay que saber utilizarlo

participaciones monetarias

En posts anteriores hemos visto algunas de las ventajas que nos ofrecen los Fondos de Inversión. Concretamente en esta sección nos hemos centrado en las posibilidades de ahorro fiscal que nos ofrecen. Si en el primer post nos hemos centrado en la facilidad de aplazar el pago de impuestos por nuestras ganancias, toca ahora ver la fiscalidad del rescate de dichas ganancias frente al de otras alternativas, como los depósitos.

Para ello, nada mejor que hacerlo con un ejemplo. Pensemos en un ahorrador, Pepe, que tiene 100.000 euros. Pepe es pensionista, y cuenta con los rendimientos de dichos ahorros para pagar gastos de comunidad, la contribución, etc…para ello necesita algo más de 2.000 euros anuales. Veamos cuánto dinero se ahorra en función de en qué producto coloque su dinero.

La fiscalidad de los intereses del depósito

Pepe contrata un depósito al 3% para sus 100.000 euros, a un año, y con liquidación de intereses anual. Percibe brutos 3.000 euros, pero Hacienda le retiene un 19% en ese mismo acto, a cuenta de la declaración del IRPF. Es decir percibe netos 2.430 euros.

Los otros 570 euros son el coste fiscal, lo que ha de pagar a Hacienda hasta que haga cuentas en su IRPF al año siguiente. En principio con eso se dará por cobrada, salvo que tenga otros rendimientos de depósitos y similares que superen los 6.000 euros, en cuyo caso le hará pagar un 2% adicional de esos 3.000 euros. Pero para nuestro ejemplo quedémonos con esos 570 euros.

La fiscalidad del reembolso parcial del fondo

Como ya os dijimos, para ahorrar en ese fondo tenía que comprar participaciones del mismo. Compró mil participaciones valoradas en 100 euros cada una. Tras el paso de un año dichas participaciones han alcanzado un valor de 103 euros cada una, es decir, se han revalorizado en un 3%. La cifra que tiene ahorrada en el fondo alcanza por tanto un valor de 103.000 euros.

Pepe decide coger 3.000 euros del fondo. Si cada participación vale 103 euros ahora, eso supone vender 29,13 participaciones. ¿Y cómo tributa eso? Fácil. Multiplicamos esas 29,13 participaciones por su valor inicial, los 100 euros, y tenemos 2.913 euros, que fue lo que nos costaron en su día. La diferencia entre los 3.000 que valen ahora y los 2.913 son los 87 euros que hemos ganado con esas participaciones (recordemos que el resto siguen invertidas en el fondo).

Esos 87 euros son la ganancia que tenemos que declarar, el resto de los 3.000 euros que hemos rescatado es capital. Por tanto, aplicamos el 19% sobre los 87 euros, y nos sale que Hacienda nos retendrá 16,53 euros, frente a los 570 de la alternativa del depósito. Pepe verá netos 2.913 euros frente a los 2.430 de los intereses del depósito.

Conclusiones

Como habréis observado, si hacemos el reembolso por el 100% del fondo no hay diferencia respecto al tratamiento fiscal. Nos aplican un 19% a cuenta sí o sí, y los números salen igual. Pero si el rescate es parcial, y solo sacamos los 3.000 euros que nos hacen falta, a diferencia del depósito no se considera que todo es interés, que todo es rendimiento. El resto de la ganancia sigue dentro del fondo, trabajando a nuestro favor.

Es evidente que partimos de que las rentabilidades de ambos productos son similares, y a veces eso sucederá o será posible y otras no, pero aún no siéndolo puede resultar más interesante desde el punto de vista de los euros netos que nos llevamos a nuestro bolsillo el aprovechar la ventaja fiscal que comentamos que apostar por una rentabilidad nominal mayor.

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Imagen | epSos.de

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