Ahorra ya en tu Comunidad de Propietarios con un Administrador de fincas colegiado

Ahorrar en la Comunidad de propietarios

En nuestro Decálogo del ahorro en comunidades de propietarios enunciábamos diez medidas fundamentales para conseguir el tan necesario ahorro, citando como primera la de contratar un Administrador de fincas colegiado.

Evidentemente, el orden no era casual, porque entendemos que el ahorro comunitario no puede ser una moda pasajera sino una actitud permanente afincada en la esencia de la Comunidad, que precisa de un plan, una coordinación de objetivos y una orientación profesional que, hoy por hoy, sólo la puede ofrecer un Administrador de fincas que es quien mejor puede poner en marcha las nueve medidas restantes, y controlar sus resultados.

Ventajas de contratar a un Administrador de fincas colegiado

La Ley de Propiedad Horizontal, en su Artículo 20, define de una manera genérica las funciones del Administrador, aunque en la práctica su actuación va mucho más allá, actuando como:

  • Gestor del patrimonio inmobiliario, experto en la gestión de proveedores, seleccionando los que ofrecen la mejor relación calidad-precio. En esta tarea, propondrá la revisión del aislamiento del edificio, promoviendo la instalación de dobles puertas en los portales, sistemas automáticos de cierre en las ventanas de las escaleras y aislamiento de las tuberías comunitarias de distribución de calefacción. Se encargará también de actualizar la contratación eléctrica, asesorando a la Comunidad sobre la más adecuada, eliminando penalizaciones por consumo de energía reactiva y acogiéndose a la discriminación horaria cuando sea posible.
  • Gerente que resuelve averías, controla proveedores y consigue las mejores condiciones para la Comunidad, gracias a su experiencia en la negociación con suministradores y al volumen de negocio conjunto que suponen las Comunidades administradas. Además se encargará de la renovación de la iluminación y del control del consumo del agua, siempre con criterios de ahorro que evite los indeseables despilfarros.
  • Asesor en temas inmobiliarios, jurídicos, laborales, técnicos y económicos. En base a su conocimiento técnico, fomentará la utilización eficiente de los ascensores, aconsejando sobre la instalación de maniobras selectivas que reduzcan los viajes en vacío y evitando que su interior quede iluminado cuando estén parados. Como experto energético, considerará prioritaria la eficiencia energética (equilibrio hidráulico, regulación de la temperatura individual e individualización de consumo por vivienda), autofinanciándola con el ahorro conseguido.
  • Mediador entre Comunidad y propietarios, la gestión continua de la morosidad es una de sus dedicaciones primordiales, sobre todo en momentos como los actuales en los que la crisis castiga muy duramente a las Comunidades de propietarios; la búsqueda de soluciones amistosas y la reclamación judicial en tiempo y forma cuando no queda otro remedio, son tareas cotidianas de la administración comunitaria, y la aparición de la nueva categoría de Bancos morosos requiere un buen hacer profesional que solo los Administradores pueden ofrecer, personal y colectivamente.
  • Secretario, que custodia la documentación comunitaria, da fe de los acuerdos, y asesora con criterios profesionales sobre la viabilidad de los mismos. En esta labor, la utilización de las nuevas tecnologías (correo electrónico, mensajes sms, despacho virtual, acceso electrónico de los propietarios a la información comunitaria, etc.) mejora notablemente la comunicación con los propietarios, con gran ahorro de recursos (tiempo y dinero).
  • Contable, que se ocupa de los cobros y pagos, y de elaborar la información económica de la Comunidad con claridad y precisión. En este papel, el Administrador es el profesional más idóneo para buscar alternativas de financiación mediante la individualización de gastos (consumos de agua y calefacción), la obtención de subvenciones (rehabilitación, nuevos ascensores, detectores de presencia, repartidores de costes de calefacción), y la gestión de ingresos atípicos como el alquiler de la vivienda del portero, la publicidad en andamios y cubiertas, o la cesión de imagen para rodajes.

Además, un Administrador de fincas colegiado añade a su profesionalidad la garantía de una formación actualizada, ofrecida por su Colegio, que también se encarga de ponerle al corriente de toda la información relevante sobre normativas, subvenciones y posibilidades de financiación a disposición de las Comunidades, respaldando también su actuación mediante seguros de responsabilidad civil y caución.

Si tu comunidad aún no tiene un Administrador de fincas colegiado, contrátalo ya. Puedes buscarlo a través del Colegio Territorial correspondiente a tu demarcación.

Juan Rodríguez Baeza, Comunidades.comAdministrador de Fincas y con más de 30 años de ejercicio, Juan Rodríguez Baeza es coautor de dos libros sobre la adaptación del Plan General de Contabilidad a las Comunidades, docente de Administradores en varios Colegios Profesionales, premio a la trayectoria profesional del Colegio de Administradores de Madrid, y fundador del web de las comunidades de propietarios www.comunidades.com.

En Naranja | Decálogo del ahorro para Comunidades de propietarios

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  • Rumpel

    En mi comunidad no nos acabamos de poner de acuerdo sobre este tema :(

  • minue

    En la mía tampoco, principalmente porque hay muchos alquilados y los propietarios prefieren que nos comamos el pastel los que vivimos allí…