Ahorrar en la cocina con unos trucos sencillos

Ahorrar en alimentación es comer sano

Si andamos buscando *la mejor manera de ahorrar*, nuestro paseo por los gastos más habituales no puede olvidar la *cocina*. Pero no, no se trata de hacer régimen y quedarnos en los huesos, sino de aplicar un poco de sentido común a la hora de preparar nuestra propia manutención. Partimos de la base de que debemos llevar a cabo una alimentación sana sin dejarnos el presupuesto en el intento, y nos sorprenderá ver que ambas ideas son, en muchos casos, complementarias.

A veces basta con hacer un ejercicio de simplificación guiado por el principio de *menos es más*. Aunque cuidado con esto, porque simplificación no es sinónimo de simplismo. De hecho, la alimentación es una parte esencial de nuestra salud, y no hay peor inversión en nuestra salud que llevar a cabo una alimentación deficitaria, así que vamos a ver en qué consiste eso de *ahorrar a la hora de comer*.

Se puede ahorrar comiendo bien

Cuando queremos ahorrar en la cocina, lo primero es plantearnos *en qué invertimos el dinero que destinamos a alimentarnos*. En ese sentido, hay una pirámide de la nutrición que nos recuerda cuál es la mejor combinación que da sentido a la *dieta mediterránea*. Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, nuestra alimentación debe contener *todo tipo de alimentos*, pero en unas cantidades y con una periodicidad determinadas.

Para profundizar en este tema y ver datos concretos sobre las *cantidades diarias recomendadas*, la web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición contiene una muy completa “Guía de la alimentación saludable
“:http://www.aesan.msc.es/AESAN/docs/docs/come_seguro_y_saludable/guia_alimentacion2.pdf. El caso es que ceñirnos a estas fórmulas, además de ser saludable, nos hace ahorrar dinero en la alimentación.

Pirámide de la nutrición

¿Por qué nos hace ahorrar una alimentación saludable? Porque la pirámide de la alimentación se basa en el uso culinario de ingredientes que normalmente se encuentran a muy buen precio en el mercado y se fundamenta también en algo que no podemos despreciar: la elaboración de los platos se realiza en casa. Por lo tanto, ya tenemos dos elementos de ahorro: *cocinar en casa* y utilizar *materias primas de nuestro entorno*.

Ahorremos eligiendo bien los ingredientes

Llegados a este punto, podemos plantearnos si *los ingredientes que compramos* deben ser de marca o bien de “marca blanca”:http://www.ennaranja.com/es-noticia/las-marcas-blancas-son-uno-de-los-pilares-del-ahorro-en-la-cesta-de-la-compra-de-los-espanoles. A la práctica, si elegimos una marca blanca que mantenga las propiedades nutricionales y organolépticas del alimento (esto es que presente buen aspecto, buen olor y buen sabor), posiblemente podamos ahorrarnos un buen dinero en la cesta de la compra. De todas formas, conviene recordar que en ocasiones las marcas blancas van cambiando de fabricante, por lo que quizá de vez en cuando nos llevemos alguna sorpresa, aunque esto no es intrínsecamente bueno o malo.

“Elegir productos de temporada”:http://www.ennaranja.com/para-ahorradores/en-temporada-no-todo-es-mas-caro-la-importancia-de-los-calendarios-de-frutas-y-verduras es otra forma de *ahorrar en la cocina de manera inteligente*. Si, por ejemplo, nos empeñamos en comprar naranjas en pleno mes de agosto, quizá las tengamos que pagar a precio de oro o quizá no las encontremos al punto que nos gustarían. Si la naturaleza marca unos calendarios, respetémoslos si no queremos pagar por el lujo de quebrantarlos.

Otro truco indispensable, aunque quizá caiga por su propio peso, consiste en elegir recetas de cocina que contengan *ingredientes baratos*. Ya no se trata sólo de obedecer a la pirámide de la nutrición, sino también de ponerla en práctica con arreglo a nuestra economía. En internet podemos encontrar cientos de ejemplos de “recetas de cocina asequibles”:http://www.directoalpaladar.com/tag/recetas-economicas.

Además, algunos trucos sencillos, como sustituir los refrescos por agua, aderezada si es necesario con un poco de limón, u optar por el café soluble en lugar de hacer café en la cafetera, nos pueden sacar de un pequeño apuro a la hora de hacer la lista de la compra y ver que se nos va el dinero sin saber por dónde. Sí, *no son grandes dispendios*, pero acumulados y a lo largo de un periodo de tiempo, este tipo de ahorros son los que “hacen hucha sin que nos demos cuenta”:http://www.ennaranja.com/para-ahorradores/ahorro-espontaneo-como-ahorrar-dinero-sin-darte-cuenta.

Y ya que hemos puesto toda la intención en ahorrar gracias a los ingredientes que compramos, no vayamos a caer ahora en un error al elegir el lugar donde cocinarlos. Por orden de *ahorro energético*, el aparato que más nos ayuda es el microondas, seguido de la olla a presión y la cocina de gas, de inducción y vitrocerámica. El horno es el gran derrochador de la cocina, por lo que su uso debería restringirse a asados de larga cocción, para los cuales no hace falta precalentarlo en vacío puesto que el tiempo que se emplea bien puede aprovecharse para ir calentando los alimentos que prepararemos.

La comida no se tira

Ahorrar cocinando

Si nos acostumbramos a cocinar en casa, una buena técnica de ahorro consiste en hacer *más comida de la cuenta, guardarla y congelarla*. A nivel de “consumo energético”:http://www.ennaranja.com/para-ahorradores/gasta-menos-energia-prestando-atencion-a-cinco-pequenos-detalles, apenas vamos a hallar diferencia entre cocinar para un día o hacer comida de más… que no va a ser _de más_ porque la vamos a acabar aprovechando. Y esta es la clave de otro factor de ahorro en la cocina: no se tira nada a la basura.

De hecho, si nos lo proponemos, en una sola tarde del fin de semana podemos preparar comida para los cinco días laborables. Cuando la vayamos a usar, bastará *ponerla a descongelar* la noche anterior en la parte superior de la nevera. ¿Y por qué no la dejamos descongelar el mismo día cuando nos la llevamos al trabajo? Muy sencillo: porque mientras la comida se descongela, refrigera la nevera, lo que contribuye al ahorro energético más que si dejamos la comida a temperatura ambiente.

Más sobre esto de no tirar la comida. En una ocasión le oí decir al cocinero mediático “Isma Prados”:http://www.facebook.com/hoycocinastu?sk=wall que en los recipientes que empleamos para cocinar se queda mucha _sustancia_, mucha comida repartida por las paredes interiores de las ollas, los cuencos y los platos que usamos para prepararla. Y tenía toda la razón del mundo. Con un poco de maña y una buena lengua de gato o una espátula, *podremos sacar hasta una ración* de los bordes de los recipientes. Y una ración, en el bar de la esquina, se cotiza a buen precio.

Y un último truco en este apartado. A veces *se nos echa encima la fecha de caducidad* de los productos. Es algo que puede suceder hasta en la cocina más organizada y que tiene una fácil solución en la mayoría de los casos: cocinarlo cuanto antes. La fecha de caducidad se refiere al alimento fresco, pero cuando cocinamos ese producto su caducidad pasa a ser la normal de cualquier plato cocinado: unos 3 o 4 días en la nevera… y hasta dos meses en el congelador, a -18 ºC, en el caso de carnes y pescados ya cocinados.

Como todo en la vida, es cuestión de planificar

Planificar la compra de la alimentación

Una *buena planificación de nuestra cocina* nos hará ahorrar dinero. Si partimos de un presupuesto mensual, con una lista de la compra detallada, realista y ajustada a lo que necesitamos, evitaremos el problema de la “compra por impulso”:http://www.ennaranja.com/para-ahorradores/como-ahorrar-en-el-supermercado-sabiendo-lo-que-hay-detras-del-lineal, tendremos una clara percepción de lo que estamos invirtiendo en nuestra alimentación y podremos rectificar esta partida si es necesario.

¿Vale la pena hacer una gran compra mensual? Comprar grandes cantidades de comida nos puede venir bien si y sólo si se dan dos condiciones. La primera, que por el hecho de comprar más cantidad obtengamos un mejor precio o un beneficio similar, como ahorrar en viajes hasta el lugar de compra. La segunda, que tengamos dónde almacenar la comida; un congelador enorme, por ejemplo, y de esta manera además estará justificado que tengamos ese congelador en casa, porque de lo contrario “ni siquiera se habrá ganado el derecho a permanecer ahí”:http://www.ennaranja.com/para-ahorradores/la-regla-de-los-seis-meses-ejemplo-de-ahorro.

Planificar y realizar de acuerdo con lo planificado. Si a partir de nuestra lista mensual somos capaces de colocar sobre el calendario unos menús que aprovechen al máximo las posibilidades de lo que hemos adquirido, el ahorro será casi completo. Y si, además, cuando preparamos la lista de la compra echamos mano de los “comparadores de precios”:http://www.ennaranja.com/para-ahorradores/busca-compara-y-si-encuentras-algo-mejor-compara-de-nuevo-con-estas-aplicaciones, nuestra economía lo agradecerá aún más. Pero eso es algo que como consumidores inteligentes ya teníamos presente, ¿verdad?

Foto | “sarahjjay”:http://www.sxc.hu/profile/sarahjjay, “arinas74”:http://www.sxc.hu/profile/arinas74, “Dafne Cholet”:http://www.flickr.com/photos/dafnecholet/5374200948/
En Naranja | “En temporada, no todo es más caro: la importancia de los calendarios de hortalizas”:http://www.ennaranja.com/para-ahorradores/en-temporada-no-todo-es-mas-caro-la-importancia-de-los-calendarios-de-frutas-y-verduras

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