Ahorrar no siempre es elegir el establecimiento más barato

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Somos conscientes de la importancia y, al mismo tiempo, de la dificultad que supone ahorrar en una época como la actual, en la que todos estamos haciendo verdaderos malabarismos para llegar a fin de mes. En general, todas las pautas de ahorro se basan en lo mismo: buscar el lugar más barato que nos proporcione la máxima calidad posible y donde poder comprar el producto que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Sin embargo, si bien es evidente que elegir los productos más baratos es la forma más eficiente de ahorrar, en ciertas ocasiones puede salirnos bastante más caro de lo que parece si no tenemos en cuenta otros costes, tanto económicos como de otro tipo.

Nuestra compra, más barata si está más cerca de casa

Actualmente, existen multitud de aplicaciones y servicios para calcular el coste de un carrito de la compra. Existen, además, ciertos programas que son capaces de calcular dónde están los productos más baratos, proporcionando información muy relevante para escoger la combinación más barata.

Sin embargo, muchas de estas aplicaciones pasan por alto un pequeño detalle. El desplazamiento también supone un coste. No es lo mismo tener que hacer la compra en un supermercado situado a 10 kilómetros de nuestra casa que el que se encuentra en nuestro portal, por mucha diferencia de precio que haya entre ellos.

En este sentido, no es tan interesante escoger el supermercado más barato como el que más nos interese a nosotros como consumidores. Si hacemos la compra dos veces al mes y tenemos que desplazarnos 20 km. entre la ida y la vuelta en cada compra, tenemos que añadir un coste adicional de unos 8 euros mensuales en combustible, o bien casi 100 euros al año, dependiendo del tipo de coche que tengamos y de su consumo.

A todo ello hay que añadir el coste de combustible de las pequeñas compras es el mismo que el de las grandes. Nuestro vehículo no distingue entre cantidad comprada, por lo que el coste es el mismo tanto si realizamos una compra pequeña como si realizamos una compra más grande. Si nos tenemos que desplazar, ¿por qué no comprar de una sola vez todos los productos que necesitamos?

Alternativas a la compra insitu: la compra por Internet

En los últimos años se ha puesto de moda la compra por Internet. Existen multitud de establecimientos que lo permiten y hay muchos otros que están comenzando a implantar esta nueva forma de compra en sus sistemas informáticos. El proceso es sencillo y muy cómodo: elegimos los productos que necesitamos a golpe de click y el supermercado nos lo lleva a casa en un plazo más o menos razonable de tiempo.

El ahorro es doble: por un lado, nuestro coche se queda en casa, con el ahorro de combustible y desgaste que supone y, por otro, se pueden aprovechar suculentos descuentos derivados de la compra online.

Pero no siempre los aspectos económicos premian. En un mundo en el cual el tiempo es oro, Internet cada vez lo pone más fácil. Se evitan colas, paseos por los interminables pasillos de los establecimientos en búsqueda del producto que necesitamos y tiempo de transporte desde nuestro hogar al establecimiento. El coste de oportunidad es enorme en estos casos.

Evidentemente, no todo iban a ser ventajas. El mayor problema es no poder ver los productos insitu, algo realmente importante en el caso de los supermercados y los productos frescos o perecederos. Conocer el estado en el que se encuentran es imprescindible para muchos consumidores a la hora de decidir consumir uno u otro producto; sin embargo, siempre es posible devolver productos en mal estado al supermercado, que estará obligado a reponerlo sin coste adicional para el consumidor.

Conclusiones

En general, y como bien dice el título del artículo, ahorrar no significa siempre elegir el producto más barato. Cada vez que realizamos cualquier compra, existen costes indirectos asociados a la misma, tanto económicos como de otro tipo, sobre todo si tenemos que desplazarnos grandes distancias.

Como alternativa a ello, hay muchos establecimientos que facilitan la compra por Internet, lo que permite realizarla de manera sencilla, barata y cómoda, directamente desde nuestras casas. Ahorrar no es solo elegir el producto más barato en precio, sino el producto que a nosotros nos resulte más barato teniendo en cuenta el resto de factores.

En Naranja | El supermercado cambia el carrito por el tablet, Aplicaciones para ahorrar en la cesta de la compra: Supertruper y Cupoon.es
Imagen | Polycart

Conversación

  • 8021

    Hombre, es comprensible q en estos tiempos en el q todos sentimos q todos nos quieren joder tu y otros sientan este y otros sentimientos. Pero no todo es igual, y en este caso particular q expones las reglas están claras lo q pasa es q no siempre las conocemos, lo cual es un poquito nuestro interés y nuestra responsabilidad, luego como en toda cosa puede gustarnos mas o menos, utilizarlo o no. En mi experiencia nefasta con bancos, INGDirect ha sido hasta ahora un oasis (si, sin exagerar) en cuanto a la ausencia del sentimiento de que me están jodiendo. Las citadas transferencias cuando me urgen, las hago de otra forma y ya está. Preguntate por q te llevas el dinero a ING desde tu otro banco y encontraras las primeras respuestas y diferencias positivas. Y te invito a q averigues por qué sucede lo q planteas y veras q no es difícil de comprender.

    Saludos!

  • anamd

    Llevas razón; a veces utilizamos el coche para ir a comprar un poco más allá sin pararnos a pensar fríamente si, teniendo en cuenta la gasolina, nos va a salir más barato de este modo.

    En cuanto a la compra a través de internet, se me plantea la duda de si tienen un importe mínimo para realizar una compra así o si cobran por gastos de envío. Porque de ser así… a lo mejor renta más gastarte tu propia gasolina y, al menos, ver las cosas insitu ¿no?

    De todos modos, muy buen post 😉