Ahorro cruzado, cómo ahorrar con tus amigos

Aunque todos conocemos los beneficios de ahorrar y los riesgos de no hacerlo, en muchas ocasiones no estamos acostumbrados a hacerlo de manera regular. O bien no hemos cogido el hábito de ahorro, o lo hemos perdido. Esto ocurre, por citar algunos ejemplos, tras unas vacaciones o tras un periodo de estrés en el trabajo. Pero hay modos de ahorrar sin tener un espíritu ahorrador, gracias a los amigos.

Hoy os presentamos algunos planes de ahorro con amigos, familiares o personas de confianza mediante el uso compartido de recursos: capital, cuentas o experiencia de mercado.

Cuentas comunes o compartidas

Tener una cuenta de ahorro compartida, con tu pareja, un familiar o un amigo, consigue que sean varios los ojos sobre ella y que el abono periódico de dinero de cada uno de los participantes sea equitativo y rápidamente verificable. Como son varias las partes implicadas, cada una se encargará de comprobar que el otro ha hecho su aportación, animandose mútuamente a ahorrar.

Estas cuentas deben abrirse con una persona de confianza con la que no nos importe compartir un fondo. Además, las cuentas pueden configurarse para que sean necesarias dos firmas en la retirada de capital. Esto hace el ingreso fácil y la retirada más complicada, con lo que se fomenta el ahorro a largo plazo y se garantiza la seguridad.

Una Cuenta NARANJA sería un tipo de cuenta perfecto para compartir una cuenta al no permitir domiciliaciones ni tener tarjetas involucradas. Como para sacar dinero hace falta una transferencia bancaria (algo no inmediato) el ahorro es más fácil. Además, al tratarse de una cuenta de ahorro, obtendremos un rendimiento por nuestro dinero.

Cesión del dinero a un administrador

Una alternativa a la opción anterior es traspasar parte de nuestro capital de forma periódica a una persona de confianza, que será la encargada de administrar nuestro dinero. Ya sea un familiar, un amigo o una empresa gestora. Es importante que siempre se debe establecer un contrato con el gestor o un acuerdo de confianza mediante un poder notarial.

Aunque seremos capaces de acceder al dinero en cualquier momento, será necesario pasar por este intermediario, por lo que estaremos alejados de la tentación de compra impulsiva.

Como contra, esta opción nos crea dependencia de una persona u organización, que tendrá un margen temporal de devolución de capitales, lo que nos deja con una menor maniobrabilidad.

Ahorro cruzado entre amigos y familiares

Aunque se trata de una solución un tanto extravagante, es posible ahorrar el dinero de uno de tus amigos (sin saber de quién se trata al 100%). Se trata de una versión avanzada de la opción anterior, solo que en este caso aplicado a un grupo de amigos o familiares.

En este caso, cada uno de los miembros del grupo es el administrador de la cuenta de otro, este a su vez de un tercero, y así sucesivamente, formando una pequeña red de ahorradores que vela por que cada miembro cumpla con sus aportaciones, ayudándose mútuamente a ahorrar.

Pequeños grupos de inversión

Una alternativa en la misma línea que la anterior es la inversión de capitales ajenos. Por ejemplo, un grupo de amigos que decidan invertir juntos una pequeña cantidad de dinero, tomando las decisiones entre todos. De este modo se pierde el miedo de la inversión con capitales propios y, además, se aumenta el dinero de la compra-venta que tendrían cada uno de los miembros por separado (lo que minimiza las comisiones por euro invertido).

Por ejemplo, si compramos 10.000 euros en acciones de una empresa, aun a pesar de unas comisiones de tan solo ocho euros por operación, resulta evidente que es mejor invertir esos 10.000 euros en una sola transacción que en cinco de 2.000 euros.

Estos pequeños grupos cuentan con menos comisiones por euro y mucha maniobrabilidad. Además, suelen salir voces críticas que eliminan los impulsos de compra con poca solidez.

Se trata de una opción perfecta si hay confianza y si se desea aprender, pudiendo usar las reuniones de amigos para proponer inversiones futuras. De este modo, se podrá aprovechar mejor la experiencia de cada uno de los miembros. Por supuesto, es conveniente tener en cuenta los aspectos fiscales, consultando con un asesor la manera correcta de proceder.

Clubs de inversión

Algo más común es la unión a un club de inversión en el que se establecen unas normas de cantidades, retirada de dinero, diversificación y riesgo, y un administrador o empresa se encarga de invertir en bolsa. Esto se establece mediante contrato, y no suele hacerse entre amigos o familiares, sino en grupos grandes de clientes anónimos (por ejemplo, de una sucursal bancaria).

El fondo de inversión es el producto más cercano a esta idea. A fin de cuentas, un fondo de inversión es como un club de inversión en el que suscribimos una parte del club y podemos escoger el perfil de inversor que más nos interese según nuestra propia experiencia, capital, riesgo asumible…

En Naranja | Google y el internet de las cosas: así podremos ahorrar en un mundo de tostadoras conectadas
Imagen |Óscar Castillo

Conversación