Algunos trucos para ahorrar con el coche

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Tener un vehículo en propiedad es muy cómodo pero supone un gasto nada despreciable, por lo que ahorrar con el coche puede parecer una tarea titánica. Dicho así cualquiera afirmaría que lo mejor es no tenerlo y así evitamos que se convierta en un pozo sin fondo para nuestra economía, pero como no todos podemos prescindir del automóvil vamos a dar algunos consejos prácticos para reducir los gastos del coche.

Además de abordar algunos detalles relativos a la elección del vehículo y a su conducción, hablaremos de puntos del mantenimiento del automóvil que nos ayudarán a hacer frente a los desembolsos de dinero que lleva asociados. Si de verdad quieres ahorrar en el gasto del coche, no te los puedes perder.

Cómo ahorrar en la compra del coche

Superado el momento inicial de emoción ante la inminente adquisición de un coche, que es de esos acontecimientos que motivan mucho (y llaman a gritos a nuestro núcleo accumbens), tenemos que sosegarnos un poco, lo justo para poder decidir con la cabeza qué coche nos interesa en función del uso que le daremos. Algunos parámetros que nos tenemos que plantear muy seriamente son el tamaño, la motorización (incluyendo tipo de carburante y potencia) y los extras que pediremos.

Y cuando hablamos de ahorrar eligiendo los extras para el coche, lógicamente estamos hablando de opciones como la tapicería de lujo o el reproductor de música con pantalla táctil de navegación incorporada… pero también hablamos de paquetes de seguridad que incluyen, por ejemplo, unas luces antiniebla. Como buenos ahorradores que somos, ya sabemos que ahorrar no significa no gastar sino priorizar. ¿Vives en un entorno donde se forman bancos de niebla? Entonces para ti las antinieblas no son un capricho.

No estamos hablando de poco dinero. También son extras la pintura metalizada para la carrocería, que nos puede costar un sobreprecio de unos 300 euros y, dependiendo de los casos, incluso las puertas adicionales pueden suponer un gasto extra de unos 500 euros. De hecho, ahora recuerdo la curiosa teoría de un hombre que conocí en una ocasión. A él le daba un poco igual hasta el color del coche porque, me decía, él no lo iba a ver mientras conducía. Hombre, quizá se pasaba un poco, pero tampoco andaba tan desencaminado. Prescindir de lo superfluo nos ayuda a ahorrar.

Otro punto clave será la elección del punto donde adquiriremos el coche, y es que se trata de comprar un coche, no de casarnos con ningún vendedor. Dependiendo de cómo lo hagamos, podemos obtener diferencias de precio que superan los 3.000 euros. Al margen de esto, sino también de hacer un poco de evaluación previa de los gastos que se avecinan, ya sea en el mantenimiento del vehículo, en la sustitución de elementos sometidos a desgaste o en las reparaciones que pueda precisar a lo largo de su vida útil.

Por poner un ejemplo tangible, como norma general no tendrá el mismo gasto escondido un coche que monta unos neumáticos de 195 mm de banda de rodadura que uno que salga a la calle equipado con unas cubiertas de 245 mm de ancho. En un neumático de una marca puntera, la diferencia de precio entre una y otra medida es de unos 250 euros para las cuatro ruedas. En cuanto nos toque cambiar de neumáticos, cosa que sucederá en su momento, si el reemplazo es demasiado caro quizá lo pospongamos, corriendo así el riesgo de perder adherencia y sufrir un choque, lo que no será un factor de ahorro precisamente.

Finalmente, conviene analizar nuestra compra teniendo en cuenta cuál será el coste de asegurar nuestro coche. Y ahí también hay posibilidad de ahorro si antes de pasear por los concesionarios nos paseamos por un comparador de precios de seguros y jugamos con todas las cartas disponibles. Algunos ejemplos de estos servicios especializados son Rastreator, Arpem y Seguros.es. El abanico de coberturas y precios es lo suficientemente amplio como para que no nos extendamos más aquí.

Cómo ahorrar en la conducción del coche

Seguro que has visto decenas de sitios web donde se habla de la conducción eficiente como sinónimo de ahorro con el coche. Lo habitual es encontrar una serie de orientaciones que inicialmente dio el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía y que ahora vamos a repasar, ampliadas en algunos puntos y concretando un poco en qué se traduce observar o no estos consejos generales:

  1. Arrancar y salir, sin acelerones, sin apenas esperas. Es cierto. Dar acelerones en frío acorta la vida del motor hasta en un 50 %. Y sin motor, no hay coche.
  2. Usar la primera marcha sólo para dar el primer empujón, y cambiar a los 2 segundos o 6 metros. El resto será incrementar el consumo de carburante y acortar la vida del motor.
  3. Cambiar de marcha entre 2.000 y 2.500 rpm en motores de gasolina y entre 1.500 y 2.000 rpm en motores diésel. Son números orientativos, pero ciertamente esta forma de hacer redunda en un ahorro económico, tanto en consumo como en vida útil del motor.
  4. Circular lo más posible con marchas largas y sin revolucionar el motor. Aquí conviene recordar que no hay que pretender impulsar el coche de forma brusca cuando ya hemos cambiado a una marcha más larga (es contraproducente).
  5. Mantener una velocidad uniforme, ya que los frenazos, las aceleraciones y los cambios de marchas innecesarios son los que acaban pasando factura, incluso en forma de siniestros viales. Evitar los frenazos y las aceleraciones disminuye el riesgo vial entre un 10% y un 25%. En ese sentido, a veces más vale elegir un recorrido algo más largo pero más fluido que una ruta con menor kilometraje pero más cargada de aceleraciones y desaceleraciones, ya sea por la presencia de curvas o de tráfico intenso.
  6. En las deceleraciones, dejar de acelerar y rodar cuanto sea posible dejando que el coche vaya reteniendo, frenando suavemente y accionando el embrague sólo si hay que reducir alguna marcha o para evitar el calado del motor. Al actuar así, nuestro consumo de carburante disminuye de forma espectacular ya que cuando un motor de inyección retiene, cuando se mantiene por encima de las 1.000 rpm con una marcha engranada, el consumo de carburante es 0,0.
  7. Parar el motor cuando estemos detenidos por más de un minuto para evitar el consumo de carburante con el motor al ralentí, cuyo consumo varía entre 0,5 litros y 1 litro a la hora.
  8. Evitar la carga innecesaria en el vehículo, ya que a mayor masa, más energía necesitamos para moverla
  9. Aumentar la distancia de seguridad, observar a dos o tres vehículos por delante y prever las inminentes reducciones de velocidad o detenciones para dejar de acelerar cuanto antes y dejar que el coche nos vaya reteniendo.
  10. Prestar atención al mantenimiento del vehículo. Por poner un par de ejemplos básicos, un filtro de aire sucio hace que se queme más carburante de lo normal, y una presión de inflado correcta ayuda a ahorrar.

Un consejo adicional. Si tu coche tiene ordenador de a bordo con control instantáneo de consumo, y raro es el coche actual que no dispone de ese display que nos informa en litros por 100 km de cuál es nuestro gasto en carburante, úsalo. Con sólo darle un vistazo cuando aceleras, cuando mantienes el pedal pisado y cuando lo sueltas, irás aprendiendo a modelar tu estilo de conducción.

En la mayoría de las situaciones, conducir de forma eficiente contribuye a aumentar la seguridad, por lo que esta manera de conducir redunda en un ahorro mucho más profundo que el que también obtenemos a corto plazo. También la ausencia de siniestros viales significa un ahorro en forma de bonificaciones por parte de las aseguradoras.

Siguiendo estas pautas generales siempre que sea posible, podemos encontrarnos con un ahorro global de unos 500 euros al año. Además, si en el futuro planeamos comprar un coche híbrido o eléctrico, estas líneas de actuación nos permitirán obtener todas las ventajas de ahorro energético que caracterizan a estos tipos de vehículos.

Cómo ahorrar en el mantenimiento del coche

Finalmente, nos referimos al mantenimiento del coche como factor de ahorro, pero no en lo referente a la sustitución de elementos cuando sea necesario, tanto desde un punto de vista estrictamente mecánico como cuando su vida útil está relacionada con la seguridad, sino en la manera de acometer el necesario mantenimiento del coche. De hecho, un coche bien cuidado y bien mantenido es un coche que contribuye al ahorro porque evita averías debidas a la falta de atención.

Siempre que sea posible, ahorra comprando tú mismo los recambios necesarios para el mantenimiento básico del vehículo. Los niveles de líquidos son fáciles de controlar y reponer. Las escobillas de los limpiaparabrisas, las lámparas y los filtros se pueden adquirir en cualquier tienda de accesorios para el automóvil con precios muy ventajosos si optamos por marcas blancas, que a menudo son productos fabricados por marcas de primera fila que han quedado superados por sus propios avances en investigación, aunque continúan siendo de buena calidad.

Observando todos estos consejos, esperamos que tus gastos en el coche disminuyan en poco tiempo y puedas ahorrar mucho dinero sin apenas darte cuenta.

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  • itt

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