Aprendiendo de nuestras abuelas: ahorrar en la cocina sin desperdiciar nada

Aunque los tiempos cambian y en muchos aspectos se han quedado atrás, creo que aún tenemos mucho que aprender de nuestras abuelas, como por ejemplo ahorrar en la cocina sin desperdiciar nada, donde han demostrado ser expertas en la materia, alimentándonos con mucho menos dinero del que ahora necesitamos para cubrir la misma necesidad.

A continuación voy a tratar de resumir todos esos pequeños consejos, trucos y actitudes que nos permitirán no tirar nada de comida y, por ende, ahorrar en la cocina, aunque entiendo que no todos son compatibles con la vida moderna, podemos aprender cosas interesantes.

Aprendiendo de nuestras abuelas - 2 Comprar con frecuencia pero solo lo necesario es un buen truco para que nada se estropee

* Comprar. Poco y con frecuencia. Nuestras abuelas bajaban cada día al mercado del barrio a comprar exclusivamente lo que necesitarán para ese día, y así es mucho más fácil evitar que se nos estropeen cosas. Está claro que hoy en día es difícil compaginar eso con la vida laboral, pero es una invitación a evitar hacer grandes compras mensuales. Un truco puede ser fijarse una cantidad pequeña de dinero cada vez que vamos a la compra, y así evitamos comprar de más y los caprichos innecesarios.

* Planificar. Lo primero que hace mi abuela cuando voy a pasar una semana con ella es preguntarme qué me apetece de comer los próximos siete días. En parte es un gesto de hospitalidad, pero también nos revela la importancia de planificar los menús y comprar en consonancia, evitando el peligroso “por si acaso”.

Aprendiendo de nuestras abuelas - 3 Una buena planificación evitará sorpresas indeseadas al irse a comer un yogur

* Ordenar. Tener la despensa ordenada (y por ende la nevera) es otro punto que ayuda a no desperdiciar comida, ya que nos permite ver qué tenemos a nuestra disposición y qué se va a estropear antes. Si no tenemos mucho sitio, conviene preocuparse de que las cosas con fecha de caducidad próxima sean las más visibles.

* Cocinar. Esto puede parecer una tontería, pero es que la cocina casera es mucho más barata que todos los precocinados, amén de mucho más rica y saludable, así es importante sacar tiempo para cocinar y evitar platos preparados, que hay muchas recetas rápidas y fáciles que cuestan casi lo mismo de preparar que algunos precocinados.

Aprendiendo de nuestras abuelas - 4 Mejor evitar tener una nevera como la de este chico

* Aprovechar. Mi abuela no tira nunca nada que no se haya comido. Si sobra pollo, hace croquetas, si sobra fabada, hace pote asturiano, si sobra cocido, hace arroz al horno… Y así una infinidad de recetas de aprovechamiento que le permiten sacar partido a todo lo que cocina.

* Congelar. Si bien no siempre tuvo congelador, ahora para mi abuela es un elemento esencial de la cocina. Ahí guarda aquellos ingredientes que le han sobrado (carnes, pescados…) y también raciones extra para momentos puntuales, y es que el congelador es un gran aliado en la cocina, porque congelar es ahorrar.

Más allá de todos estos trucos y consejos, lo que debemos aprender de nuestras abuelas para ahorrar en la cocina sin desperdiciar nada es la actitud, y lo voy a explicar con un ejemplo: cuando mi abuela quiere de postre una pieza de fruta, siempre coge del frutero la que está más estropeada.

Imágenes | Astro 1991, Eric May
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Conversación

  • Josep Camós

    Ouch! Yo tenía entendido que era mejor una compra mensual y luego administrarse en plan ardilla. :-S

    • minue

      El problema con las grandes compras es que nos emocionamos y compramos más de la cuenta, como si fuera a venir una guerra, y luego muchas cosas o se estropean o se nos pasan las ganas de comerlas…

      El problema de la compra diaria o cada dos días es que podemos caer en más tentaciones… por eso es importante bajar con la lista hecha y los menús planificados.

      Eso sí, alguna compra grande para cosas no perecederas nunca viene mal 😛

      • Diego Lorenzana

        Hombre, la idea es comprar productos perecederos… yo que vivo algo lejos del supermercado más cercano creo que me compensa más hacer una grande mensual que varias pequeñas.