Así ahorran nuestras madres

Coincidiendo con el Día de la Madre, queríamos hablaros de cómo en muchas ocasiones ellas, desde una posición poco visible, han salvado a familias enteras gracias a la contabilidad creativa. La alta dirección envidia lo que las madres pueden hacer con el dinero, y es por eso que casi siempre son ellas las que dirigen el flujo de capital dentro de los hogares. Así ahorran nuestras madres.

Durante el siglo pasado, miles de mujeres se pusieron a trabajar como contables en las empresas, y esto no fue una casualidad. En el Siglo XIX, con apoyo de la Revolución Francesa, las mujeres adquirieron quizá la mayor responsabilidad de todas: “la mujer es responsable de toda la administración doméstica y como parte de sus competencias y capacidades debe llevar la contabilidad y los libros de la casa”. Este extracto, sacado del artículo “De la contabilidad doméstica a la profesionalización contable de las mujeres en el siglo XIX”, explica en parte el por qué nuestras madres son tan buenas con la administración de la familia.

¿Tú te crees que el dinero crece en los árboles?

Las madres siempre saben cuánto se gasta la familia al mes. Es decir, cuentan con un presupuesto familiar perfectamente enmarcado, y se atienen a él en todo momento. Incluso en épocas en las que en casa entra algo más de dinero se fijan metas. Porque son conscientes de que es importante ahorrar para meses más difíciles. Las madres actúan en el corto plazo, en el día a día, pero tienen el ojo puesto en los meses venideros y el largo plazo.

Pensando en la administración a largo plazo, las madres no solo llevan un presupuesto mensual, sino un fondo de ahorros de emergencia, una herramienta que se ha puesto de moda en las escuelas de negocio y que las madres llevan usando un par de siglos.

Porque lo digo yo, y punto

Quizá por historia, las madres han heredado una responsabilidad que desempeñan con eficacia: se hacen responsables de la familia. Cuando alguien toma una decisión monetaria, se hace responsable de las consecuencias que puedan surgir de ella. Dentro del mundo empresarial, una decisión de este tipo sería, por ejemplo, una nueva inversión. Las madres, con la administración del dinero familiar, se hacen totalmente responsables de las finanzas caseras, de las cuentas bancarias o del dinero bajo el colchón. Incluso hasta el punto cómico en el que el resto de la familia ve imposible acceder a la información sobre esa contabilidad porque la madre no se lo permite. Porque sabe que está administrando bien la casa.

También a las madres, durante mucho tiempo se les encargó el abastecimiento de la nevera o despensa. El avituallamiento de la casa. Y es algo que, hasta día de hoy, han sabido hacer con disciplina, recorriéndome varios comercios o tiendas en busca del mejor precio, y tomando nota de los cambios del mercado. Las madres son unas estupendas analistas financieras, y saben dónde encontrar ofertas.

“No tardes, y me traes las vueltas”

Una de nuestras primeras tareas domésticas era acudir corriendo al supermercado algún sábado a por algún producto rezagado. Nuestra madre nos daba unas monedas o algún billete y nos indicaba exactamente qué producto era el que había que comprar. Era ese y no otro. Se trataba del producto calidad-cantidad-precio más ajustado, y ella sabía exactamente cuánto valía.

Y nos pedía las vueltas, que en ocasiones nos devolvía a modo de paga, para llevar un estricto control sobre el valor de todo lo que se compraba en casa.

Si no te las comes, te las cenas y, si no, te las desayunas

asi ahorran nuestras madres

Una síntesis de comprar al mejor precio en el súper, planificar nuestras comidas para ahorrar y el largo plazo es el tupperware. Sin duda muchos de los que lean esto se sentirán identificados con “el tupper de mamá”, en especial aquellos que visiten a la familia los fines de semana. Visitas que suelen culminar en un lunes con tupperware preparado por mamá.

En muchos hogares, la madre aún es la que se encarga de organizar las comidas de la semana y en cocinar para un regimiento, que es una técnica perfecta para ahorrar en comida, metiendo en tuppers comida para toda la semana y haciendo más rentable los tiempos de horno o vitrocerámica. Las madres saben cómo no malgastar energía en la cocina.

Como sigas debajo del agua, vas a parecer un garbanzo

Las madres saben que hay que ahorrar en agua no solo por la economía doméstica, sino también para cuidar el planeta. Y a menudo son ellas las que nos dan un toque de atención cuando nos damos duchas más largas de lo normal o cuando nos dejamos algún grifo abierto.

Con una llamada de atención, o abriendo el grifo de agua caliente para que a ti te salga fría, nos avisan de que el tiempo de la ducha ya ha terminado. Las madres son gestores hidráulicos ideales, y hace falta una en cada presa.

 

Tenemos mucho que aprender de nuestras madres. La contabilidad familiar es tan solo la punta del iceberg de todo lo que pueden enseñarnos. Quizá pasando hoy el día con la tuya se te pegue algo.

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Imágenes | Hannah Pirnie, Nile

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