Bajar el brillo de la pantalla y otros trucos para ahorrar energía con nuestro ordenador

Desde que se generalizó el uso de los ordenadores en los hogares, este dispositivo se ha convertido en uno de los aparatos electrónicos más utilizados. La gran cantidad de tareas que permite realizar, junto con su facilidad de uso y su precio cada día más bajo han posibilitado que todos los hogares puedan permitirse el acceso a este dispositivo.

Su generalización ha aumentado el bienestar de las familias pero también su factura eléctrica. No en vano, el uso de los ordenadores y demás elementos periféricos asociados a su uso, como las impresoras, puede suponer hasta el 10% del total de la factura eléctrica. Un porcentaje que puede reducirse siempre y cuando tengamos en cuenta algunos de los siguientes consejos.

 El monitor, uno de los componentes de mayor consumo

En muchas ocasiones, mientras dejamos encendido nuestro ordenador, y aunque no estemos realizando ninguna tarea con él, también dejamos encendido el monitor. Tengamos en cuenta que este componente es uno de los elementos que más energía consume en nuestro sistema, especialmente si todavía tenemos un monitor viejo (CRT). Hay formas muy sencillas de ahorrar energía con los monitores:

  • Apagar el monitor: si no estamos utilizando el ordenador, ¿por qué dejamos el monitor encendido? Parece de perogrullo y algo muy sencillo, pero a muchas personas se les olvida todavía apagar el monitor. Este sencillo gesto permite ahorrar bastante energía, del orden de entre 20w y 30w.
  • Bajar el brillo de la pantalla:  el brillo de nuestro ordenador es un elemento básico del ahorro de nuestro ordenador. En muchas ocasiones, utilizamos un nivel de brillo que no guarda relación con la luminosidad de nuestra habitación, lo que acaba provocando un mayor consumo de nuestro ordenador. Aunque ya existen monitores que ajustan su brillo al ambiente, nunca está de más reducir el brillo de nuestro monitor si no resulta necesario.
  • Cambia el monitor: a día de hoy, pocas son las personas que utilizan el antiguo CRT. Este monitor puede llegar a consumir del orden de 60w a 90w adicionales. El cambio de monitor, aunque suponga un cierto desembolso (cada vez menor), amortizará su valor antes de lo que pensamos gracias al ahorro energético que proporciona.
  • El protector de pantalla NO ahorra energía: en los antiguos monitores CRT, se recomendaba utilizar un protector de pantalla para evitar que se produjesen fantasmas por tener una imagen fija en pantalla. En la actualidad, a pesar de que ha caído en desuso, todavía son muchas las personas que lo utilizan pensando que este elemento reducirá el coste energético derivado del uso de su ordenador, pero no es así.
  • El StandBy también consume: cuando apagamos el ordenador, el monitor queda en estado StandBy, pero no se apaga por completo. Este consumo, aun siendo pequeño, puede aumentar la factura energética lo que año a año se traducirá en una carga económica suficiente como para realizar el pequeño gesto de apagar nuestro monitor totalmente mientras no lo estemos utilizando.

Nuestro PC: aprendiendo a optimizar su consumo energético

Dependiendo del tipo de dispositivo utilizado, tendremos un mayor o menor consumo. Un equipo de escritorio, por ejemplo, consume entre 120w y 300w dependiendo de sus características y antigüedad, mientras que un equipo portátil consume entre 15w y 90w. Aquí van algunos trucos para reducir su consumo:

  • Economiza tu consumo de energía mediante software: la mayor parte de sistemas operativos tienen opciones para ahorrar. Su función es reducir el rendimiento del equipo cuando sea posible para ahorrar energía, a pesar de que, por defecto, la función activa en el ordenador no sea ésta. Si no realizamos tareas muy exigentes en cuanto a recursos, podremos activar esta opción sin ningún problema. (En Windows 7, esta opción se encuentra en Panel de Control->Sistemas y Seguridad -> Opciones de Energía).
  • ¿Merece la pena que nuestro ordenador quede encendido? Hay ordenadores que no se apagan nunca, aumentando el consumo energético, y aunque no estén realizando ninguna tarea. Si no vas a utilizar tu ordenador, lo mejor es que lo apagues.
  • Revisar las aplicaciones abiertas: de vez en cuando, y en especial después de un largo tiempo en el que el ordenador está encendido, es conveniente revisar las aplicaciones abiertas y cerrar aquellas que no utilicemos. Recordemos que cuanto mayor sea el número de aplicaciones abiertas, mayor será el consumo energético puesto que mayor será el rendimiento necesario para que estén en ejecución. Cierra las aplicaciones que no necesites que estén abiertas.
  • Apaga los periféricos: la mayor parte de periféricos se utilizan en contadas ocasiones. Pensemos en una impresora, ¿es necesario tenerla encendida a todas horas? ¿cuántas veces imprimimos un determinado documento? Si no se utilizan, lo mejor es apagar y desconectar los periféricos de nuestro ordenador.
  • Todos los componentes, a una misma toma de corriente: si disponemos de varios componentes, es recomendable enchufarlos todos a la misma toma de corriente o regleta para, de esta manera, asegurarnos de que todos se apagan cuando así lo deseemos.

En definitiva, el consumo energético de un ordenador bien puede reducirse si esa es nuestra voluntad. Estoy convencido de que la mayor parte de nosotros no tenemos en cuenta estos aspectos a la hora de utilizar nuestro ordenador. ¿Qué mejor momento para empezar que éste?

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En Naranja | Guía para ahorrar en tu ordenador

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