Caso práctico: actualiza la iluminación de tu casa con LEDs para ahorrar en la factura de la luz

LED para Ahorrar en la factura de la luz

Hace unos días os contábamos en este blog que las bombillas incandescentes, las de toda la vida, están muy próximas al fin de su existencia. Las bombillas de bajo consumo y, sobre todo, las de tipo LED, están muy en auge últimamente, dado que ofrecen la misma calidad de luz pero con un consumo mucho menor, lo que permite un mejor aprovechamiento de la energía en los hogares y el consiguiente ahorro en la factura de la luz.

Si se eligen bien, las bombillas LED permiten conseguir una iluminación de calidad equivalente a la de una bombilla incandescente o a la de un foco halógeno, pero con la gran diferencia de que se necesita una mucha menos potencia para lograr el mismo resultado. Además, la duración de estas bombillas LED puede alcanzar las 45.000 horas (frente a las 2.000 horas de las incandescentes), lo que las hace “casi eternas”. En el post de hoy, vamos a ver un caso práctico de ahorro con bombillas LED ¿Compensa cambiar las bombillas de un hogar por LEDs para ahorrar en la factura eléctrica?

Situación de partida

El caso de ejemplo que vamos a ver, se trata de una vivienda unifamiliar, con salón, 2 cuartos de baño, 4 dormitorios, cocina y terraza. Lo primero en lo que hay que fijarse, es en el tipo de bombillas instaladas en cada estancia de la casa, la potencia de cada una de ellas y el uso aproximado que se le da a cada una en la vivienda. En la siguiente tabla se puede ver el inventario:

Tabla-Inventario-Iluminación-Hogar

Reorganizando los datos, podremos saber la potencia instalada en función del tipo de bombilla:

Tabla-Inventario-Iluminación-Hogar-Dispositivo

Observando el cuadro anterior, se puede ver que hay 10 bombillas incandescentes, las cuales son mucho menos eficientes que, por ejemplo, las de bajo consumo las LED. Llama la atención también ver que hay 23 focos halógenos en toda la casa, cuyo consumo es, aproximadamente, un 86% mayor que el de las bombillas LED. La potencia instalada en bombillas de bajo consumo, supone una sexta parte de la potencia instalada en bombillas incandescentes y una doceava parte de la de halógenos. Claramente en esta vivienda, existen oportunidades de optimizar el gasto en la factura eléctrica.

Oportunidades de mejora

Una vez que conocemos la situación actual, es cuando se pueden analizar las oportunidades de mejora, es decir, los puntos de luz de la casa en los que se puede gastar menos energía cada vez que se active el interruptor. Hasta ahora, hemos visto la potencia instalada en cada estancia, pero hay que tener en cuenta que la compañía eléctrica nos cobra por energía consumida, esto es, por el número de watios que consumimos a lo largo del tiempo. Es lo que se conoce como “kiloWatio.hora”, cuyas siglas son “kWh”. El precio actual del kWh que la compañía cobra a este cliente es de 0,180838 €/kWh.

La primera oportunidad de mejora está en las estancias donde más tiempo están las luces encendidas y haya bombillas de mayor potencia insatalada. Por ejemplo, en los cuartos de baño, cuyo uso estimado medio cada día es de 3 horas (uso del baño y limpieza) y donde los 6 focos halógenos de 50W bien podrián ser sustituidos por bombillas de tipo LED. Con los focos halógenos, el consumo de energía diario es de 0,9kWh, que en dinero vienen siendo 0,163€ cada día. Al cabo de 1 mes, se consumen, en cada cuarto de baño, 5 euros (en números redondos); al cabo del año el gasto en luz en cada baño es de 60€.

Si se sustituyen los focos halógenos por otros equivalentes en tecnología LED, el consumo de energía eléctrica disminuiría considerablemente. Los halógenos tienen una potencia de 50W cada uno, mientras que los LED que ofrecen una luz de calidad equivalente rondan los 8W, es decir, ¡un 84% menos! De esta manera, con los focos LED la energía consumida cada mes en cada baño costaría 0,78 euros; al cabo de un año serían 10€ en números redondos. Sí, has leído bien, tan solo un 16% de lo que se consumía con los halógenos. Además, si los halógenos son de los que tienen un transformador en el circuito, en algunos casos se podría incluso retirar éste para obtener un mayor ahorro.

Resumiendo, al cabo del año, con el sistema actual se consumen en los 2 baños 120€ (60€ en cada baño) con halógenos; mientras que con LED, se gastarían unos 10€. Teniendo en cuenta que el coste de cada bombilla LED de 8W de la calidad requerida ronda los 20€, para sustituir las 6 de cada cuarto de baño, habría que gastar 120€ (6 bombillas en cada uno, a 20€ cada LED). Esto significa que en el plazo de un año prácticamente se compensaría el gasto de sustitución de las bombillas de tipo halógeno por otras de tipo LED y, a partir del siguiente año, se ahorrarían unos 120€ cada mes, con los precios de la energía eléctrica actuales.

Hay que tener en cuenta que un foco LED dura unas 45.000 horas, en los cuartos de baño podría funcionar durante más de 40 años, con el ritmo de consumo de 3 horas diarias (en la práctica es difícil alcanzar esta cifra, dado que las bombillas se pueden estropear por una subida o bajada de tensión). Esto significa que se podrían estar los 40 años ahorrando dinero.

Más oportunidades de mejora

Si tenemos en cuenta que en la casa quedan otros 11 focos halógenos adicionales, con uso en horas importante, se podría hacer el mismo ejercicio para calcular el ahorro, aunque ya se puede anticipar con los datos manejados, que va a salir rentable el cambio. El siguiente punto donde habría que prestar atención es en las bombillas incandescentes, que también son focos importantes de ahorro y permiten reducir el gasto en la factura de la luz.

Conclusiones y recomendaciones finales

Con este simple ejercicio se pretende demostrar que, con los precios actuales de las bombillas LED y calidades disponibles en el mercado, en muchos hogares se está gastando más dinero del necesario cada vez que se aprieta el interruptor de la luz. Por lo que hemos podido ver, es más que recomendable hacer un inventario de la iluminación de la casa y ordenarlo para ver por donde se puede empezar a mejorar, notando los efectos de manera inmediata en la factura de la luz, a pesar del coste de adquisición de las bombillas.

Antes de comprar ninguna bombilla, lo mejor es asesorarse y preguntar a un experto, ya que los formatos y características lumínicas (tono de la luz, intensidad,…) de cada una de ellas provocan que no todas sirvan para los usos que se desean en la vivienda. En algunos casos, cuando existen transformadores en los circuitos, si se instalan lámparas LED, estos dejan de ser necesarios. Esio sí, siempre se debe contar con la opinión de un electricista, ya que puede haber elementos relacionados con la seguridad que no deben ser manipulados por manos inexpertas.

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Imagen | CreeLEDLighting

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  • Josep Camós

    El problema con algunas lámparas de bajo consumo (en general) es que proporcionan un flujo de luz que no se corresponde con la equivalencia de potencias que muestran en la etiqueta (lo típico de 11 W ~ 60 W). Dependiendo de cómo esté fabricada, puede ser una bombilla que dé una luz demasiado mortecina, con menos lúmenes de lo que sería necesario para hacer el cambio de una bombilla incandescente a una de bajo consumo.