Cinco recetas de cocina con las que ahorrarás tiempo y dinero

Estamos habituados a comprar los alimentos procesados y envasados por comodidad y falta de tiempo para cocinar. Sin embargo, muchos se pueden elaborar en casa fácilmente, como pan, mermelada, pasta fresca o helados, que sirven para comprobar que hechos en casa se ahorra tiempo. Conseguimos que sean más sanos porque son más naturales, pero ¿compensa económicamente? Analizamos el gasto para salir de dudas.

Pan para todos los gustos

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Hacer el pan en casa se ha puesto de moda gracias a las panificadoras y robots de cocina que facilitan su preparación. La elaboración es sencilla: agua, harina, sal y levadura o masa madre. A partir de ahí se pueden añadir ingredientes al gusto de cada uno: sésamo, semillas de amapola, aceitunas, nueces, pasas, harina integral, centeno o espelta. El resultado, un pan casero y natural con todo el sabor que aguanta varios días y se puede congelar.

La panificadora tiene la ventaja de que hace todo el proceso desde el amasado al horneado, aunque para hornear con forma de bollitos, hogazas o baguettes hay que recurrir al horno. En cuanto a precios, la horquilla abarca desde menos de 80 euros a superar los 200 euros.

Mermeladas y conservas caseras

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Una forma de aprovechar el excedente de fruta es hacer mermelada para consumir a lo largo de todo el año. De forma natural, sin necesidad de utilizar conservantes artificiales se puede elaborar mermelada de fresa, melocotón, ciruela, pera, higo o naranja. Solo hay que cocer la fruta junto con el azúcar hasta que adquiere una consistencia compacta, sin exceso de agua. Después se reparte en frascos de cristal esterilizados y se hierven durante 30 minutos. De este modo, la mermelada se conserva sin estropearse durante meses.

También se pueden hacer conservas de verduras como judías verdes, zanahorias, pimientos rojos o tomate. Otra precaución es hacerlo cuando es la temporada de la fruta y la verdura porque es cuando más barata está en el mercado y se encuentra en su mejor momento de maduración.

Todo tipo de pasta fresca

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Los amantes de la pasta pueden disfrutar haciendo pasta casera. La sencillez de esta receta facilita su elaboración sin ser un cocinillas. Harina de trigo y huevo (1 por cada 100 gramos) es todo lo que se necesita, aunque se puede añadir un poco de agua templada si queda demasiado seca.

Una vez amasada, se deja envuelta en papel film transparente durante una hora. Después solo hay que estirarla bien fina con el rodillo o con una máquina de pasta, que facilita mucho el trabajo y no es cara, pues las más sencillas cuestan sobre 20 euros, y cortarla con la forma que se quiera.

La auténtica pasta de la pizza

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También de la cocina italiana destaca la pizza, cuya base es fácil de hacer en casa con harina de trigo, levadura, aceite de oliva y sal. En el amasado está el quid de esta masa que hay que refinarla, retorciéndola en espiral varias veces. Después de alcanzado el punto adecuado, se deja la masa tapada con un trapo durante 45 minutos para extenderla y rellenarla con los ingredientes al gusto de cada uno.

Y en verano, helados caseros

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Los helados caseros se pueden hacer de forma manual o con la ayuda de heladeras para hacerlos más cremosos. A los sabores tradicionales de chocolate, vainilla y nata se suman elaboraciones tanto dulces como saladas, pero siempre con productos naturales que no necesitan ningún conservante artificial.

Para hacer un buen helado hay que preparar una crema base del helado y dejarla enfriar en un bol tapado en el congelador. Cuando empiece a congelar a los 45 minutos hay que removerlo con las varillas para que no cristalice el hielo. Esta operación se hace varias veces hasta que el helado está listo.

Estas elaboraciones requieren tiempo, pero recuperar los sabores naturales sin necesidad de utilizar conservantes artificiales compensa. Y el ahorro, también.

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