Cómo ahorrar tinta de impresora

El secreto del negocio de las impresoras está en la tinta. En realidad se trata de un secreto a voces que los propios fabricantes publican en sus páginas webs. En un mercado en el que un consumible vale cerca de un tercio de lo que cuesta la impresora en sí, te enseñamos cómo ahorrar tinta.

¿Qué impresora me compro?

Si estás pensando en comprar una impresora, quizá te interese saber que existe una relación directa entre el precio y el gasto de consumibles (tinta). De manera general, cuanto más cuesta la impresora más baratos serán sus consumibles y menos gastará. Del mismo modo, las impresoras más baratas son las que más tinta consumen y mayor precio tiene cada unidad de tinta. Esto tiene una explicación.

En el mercado hay dos tipos de impresoras: las impresoras de inyección de tinta y las impresoras láser. Las primeras son mucho más baratas que las segundas, incluso hay modelos por menos de 50 euros en el mercado. No obstante, las impresoras de inyección consumen mucha más tinta que las impresoras láser.

¿Me merece la pena cambiar a una impresora láser?

Aunque depende del uso que le demos, lo más probable es que sí merezca la pena comprar una nueva impresora. Si tenemos una impresora de inyección poco a poco iremos gastando tanto dinero en tinta que nos podríamos haber comprado una impresora nueva.

La pregunta que tenemos que hacernos es en cuánto tiempo habremos amortizado la inversión de la nueva impresora láser. En el gráfico inferior puede observarse el comportamiento típico de ambos tipos de impresoras. A la izquierda se muestra el precio de origen, y las rectas tienen más pendientes cuanto más caros son los cartuchos de tinta. En horizontal se muestra el tiempo.

Se aprecia a simple vista que aunque las impresoras de inyección puedan parecer un ahorro, tan solo lo son a corto plazo, y a la larga nos acabarán saliendo más caras.

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Cómo usar bien mi impresora

Pero partamos del hecho de que tú ya tienes una impresora, y que quieres gastar menos tinta con ese modelo en concreto sin tener que cambiarlo por otro. En este caso lo que debemos hacer es usar la impresora del mejor modo posible. A veces esto incluye no usar la impresora en absoluto.

Quizá la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Realmente necesito imprimir este documento? En muchas ocasiones tendemos a imprimir lo que podríamos, simplemente, anotar en una hoja de papel. ¿Cuántas veces hemos impreso un par de folios cuando solo unas pocas líneas de ellos eran necesarias? De esto son un ejemplo los emails, cuyas cabeceras y cierres en ocasiones ocupan tanto o más que el mensaje. Y, aun así, se imprime todo.

Por eso trataremos de imprimir aquello que sea necesario. Pero, ¿cómo lo hago para gastar el mínimo de tinta?

La configuración de impresión

Quizá uno de los modos más efectivos de usar menos tinta de lo normal es cambiando los ajustes de impresión predeterminados. Aunque depende de la impresora que tengamos, estos valores podremos encontrarlos en todas:

Color, blanco y negro o escala de grises. Siempre que podamos, elegir imprimir en escala de grises nos ahorrará tinta, ya que es menos densa que el color o el blanco y negro.

Borrador, normal, alta. Estas opciones hacen referencia a la calidad del documento. Cuanto mayor sea, más tinta gastará.

Dpi o ppp. Ya sea en inglés “dots per inch” o en castellano “puntos por pulgada”, este parámetro nos indica cómo de separados imprimirá los puntos que conforman las letras o los dibujos. Cuanto más bajo sea el valor, menos tinta gastará. No obstante, bajarlo demasiado puede afectar mucho a cómo se vea el documento impreso.

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Los cartuchos de tinta

Hemos empezado el artículo con los consumibles, y terminaremos con ellos. Se trata, a la larga, de la parte más cara de la impresora, y reducir su precio conllevará un importante ahorro. En este punto muchas personas se preguntan, ¿y si compro cartuchos compatibles?

Esta pregunta martiriza a muchos consumidores que, por miedo a romper su impresora, acaban comprando los cartuchos de la marca y evitando un posible ahorro. Pero hay un modo de saber si conviene o no comprar cartuchos compatibles.

Hay tres cantidades importantes a considerar: lo que cuesta la impresora, lo que cuesta el cartucho original y lo que cuesta el cartucho compatible. Teniendo en cuenta que los compatibles suelen durar más que los originales, y que cuestan hasta diez veces menos, la cuenta es sencilla. Vamos a verlo con un ejemplo.

Una de las impresoras más vendidas son las WorkForce de EPSON, impresoras de inyección, con precios que oscilan entre los 70 y los 360 euros en la gama para hogar. De ellas, la que más se vende (por precio y prestaciones), es la WP-2530WF. Se trata de un modelo con todas las funciones básicas y a un precio asequible para la mayoría de bolsillos, 100 euros.

Para esta impresora, el paquete de 4 cartuchos con los cuatro colores de impresión (negro, cian, magenta y amarillo) cuesta 66,51 euros en la página de EPSON (16 euros por cartucho) mientras que la marca blanca PerfectPrint ofrece 20 cartuchos compatibles (vienen cuatro cartuchos negros más) a 16 euros (0,80 euros por cartucho). Es decir, que cada cartucho sale 20 veces más barato. Al final, es la decisión de si comprar o no una marca blanca.

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Otra opción, que parece dar más miedo aún, es la de recargar nuestros cartuchos de tinta. Prink es una marca que trata de quitarnos ese miedo de encima a base de precios asumibles y productos específicos para esta labor. Entre los productos de esta marca se encuentran los “Kits de recarga Prink” (con tutoriales incluidos) y que se basa en el método de la aguja para cargar cartuchos vacíos. Resulta evidente que es la opción más económica, ya que se podrá comprar botes de tinta en grandes cantidades y cargar nuestros cartuchos cuando lo necesitemos. Pero, como contrapartida, al hacerlo es posible que acabemos por derramar unas gotas, y dependerá de nuestra pericia.

Siguiendo con nuestro ejemplo, si decidimos comprar cartuchos no originales, estaremos ahorrando 2,90 euros por cartucho (los originales cuestan 4,15 euros la unidad, los compatibles, 1,25 euros), y 11,60 euros por cada cambio completo de los cuatro colores de impresión.

Si dividimos el precio de la impresora por el de los cartuchos (100/11,50=8,62), veremos que con solo nueve cambios completos de cartuchos ya habremos ahorrado lo suficiente como para comprarnos una nueva impresora en caso de que se estropeara en tan poco tiempo por este motivo. Y si no se estropea, nos habremos ahorrado 100 euros en tinta.

Hay muchos modos de ahorrar tinta. El mejor modo, sin duda, será un punto medio entre todas las opciones mencionadas, adaptándolo al caso de cada uno. Si olvidarnos de no imprimir aquello que no es necesario.

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