Cómo mantener la casa fresca en verano y ahorrar en aire acondicionado

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Aunque no está siendo esta una temporada estival especialmente sofocante, ahora que tenemos sobre nosotros una ola de calor es un buen momento para recordar cómo mantener la casa fresca en verano y ahorrar en aire acondicionado, algo que agradeceréis cuando llegue la factura de la luz.

Antes de entrar a ver este decálogo de consejos, dejadme que os recuerde también lo importante que es considerar la orientación y el ahorro energético a la hora de comprar una casa, pues como veréis ahora mismo, estar protegido del sol y disponer de una buena ventilación son dos elementos esenciales.

Protección contra el sol

1. Toldos

Orientación sur toldos

Aunque es un invento muy antiguo, los toldos son la mejor manera de protegerse del sol de mediodía, ya que evitan que sus rayos –y con ellos la energía térmica– entren en nuestra vivienda, resultando más sencillo mantener una temperatura agradable. Además, tienen la ventaja de que siguen dejando entrar la luz.

2. Persianas

A falta de pan buenas son tortas, y a falta de toldos, buenas son persianas. Si bien es cierto que al bajarlas sacrificamos la luz solar, es muy importante hacerlo en aquellas habitaciones en las que de el sol directamente. De lo contrario convertiremos nuestra casa en un pequeño horno.

3. Cortinas y estores

Es una solución menos eficiente que las anteriores, ya que los estores y cortinas están situados siempre en la parte interior de las ventanas y no evitaremos el efecto invernadero, pero con unos de color claro que reflejen parte de los rayos solares minimizaremos este efecto.

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Ventilación

Una buena ventilación es crucial para conseguir mantener la casa fresca durante el verano, pero veamos qué podemos hacer para que sea más efectiva.

4. Abrir todas las ventanas por la noche

Abriendo las ventanas por la noche, que es cuando más refresca, conseguiremos que la casa libere todo el calor acumulado durante el día. Si cerramos las ventanas y ponemos el aire acondicionado para dormir, seguirá haciendo calor por la mañana y entraremos en un circulo vicioso del que será difícil escapar.

5. Utilizar plantas para refrescar

Tener plantas en las ventanas o en el balcón –y regarlas a menudo durante el verano– ayudará a crear flujos de aire dentro de la casa y, sobre todo, a que estos resulten más frescos y agradables. Además, aportan oxígeno, lo que reduce el agotamiento que produce el calor.

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Reducir el calor que producimos

Otra cuestión muy importante es reducir el calor que nosotros mismos producimos, y no me refiero a nuestro cuerpo, que también conviene, sino a los electrodomésticos y la iluminación de casa.

6. Bombillas de bajo consumo

No nos cansaremos de repetirlo, las bombillas de bajo consumo, y más todavía las LED, no ofrecen más que ventajas. No solo consumen menos y dan más luz por Vatio, sino que además emiten muchísimo menos calor, algo que se nota mucho en verano, así que si sustituimos los halógenos empotrados por bombillas LED notaremos la diferencia.

7. Apagar los ordenadores y otros electrodomésticos que no se estén utilizando

Un ordenador encendido es una fuente de calor considerable. El procesador puede alcanzar temperaturas de entre 50 y 70 grados, y ese calor va directo a nuestra habitación. En menor medida lo mismo ocurre con la televisión, el DVD o el termo eléctrico, la cual nos lleva al siguiente punto.

8. Agua caliente la justa

Factura del agua 1

Si tenemos un termo eléctrico, conviene reducir la temperatura a la que calienta el agua. Así no sólo nos ahorraremos lo que deje de consumir sino también el calor que emite tanto cuando no lo usamos como cuando nos duchamos con agua caliente y llenamos la casa de calor y humedad. De la misma manera y por los mismos motivos, tampoco conviene lavar la ropa con agua caliente ni tenderla dentro de casa.

Mantenerse fresco

No todo iba ser mantener fresca la casa, sino que tambien debemos mantenernos frescos nosotros, lo que reducirá la sensación térmica y hará soportables temperaturas mayores.

Ensalada griega - 1

9. Hidratación constante

No conviene beber ni alcohol, ni bebidas azucaradas ni café. El agua y, en menor medida, los zumos naturales, son la mejor manera de hidratarse, así que tengamos siempre una botella cerca y bebamos con frecuencia, ya que manteniéndonos hidratados es como nuestro cuerpo mejor puede regular su temperatura.

10. Comer ligero

De nuevo, el beneficio de comer ligero es doble. Por un lado, ahorramos la energía de cocinar cosas en la vitrocerámica, el gas o el horno –que a su vez producen calor– y al mismo tiempo le ahorramos a nuestro cuerpo tener que digerir alimentos pesados o disipar el calor de una comida caliente. Ensaladas, pastas, sopas frías y cremas ligeras son nuestros mejores aliados.

Imágenes | Santi Villamarín, Aitor Escauriaza y Andrés Nieto
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