Congelar es ahorrar, trucos y consejos para no desperdiciar nada en la cocina

Congelar es ahorrar

Mi madre siempre me ha criticado lo vacío que tengo el congelador. Si abres el suyo, parece que esté haciendo acopios para el fin del mundo, pero luego descubres que congelar es ahorrar, y que vienen muy bien todos los trucos y consejos para no desperdiciar nada en la cocina.

Hoy voy a compartir con vosotros los que utilizo frecuentemente, y también aquellos que conozco aunque no utilice tanto, ya sea por pereza o porque con el tiempo, como conozco mi poca pasión por descongelar, he ajustado bien lo que cocino para que no sobre.

Congelar las sobras

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Además de guardar los alimentos comprados, que veremos un poco más adelante, congelar las sobras es una de las funciones principales del congelador, pero como no vale todo, aquí tenéis unos cuantos consejos:

* Mejor congelar en raciones individuales, para poder aprovechar las sobras cualquier día en un apuro, sin necesidad de que a todos los comensales les apetezca lo mismo. Además, las raciones pequeñas se descongelan antes.

* Etiquetar bien los envases, incluída fecha de envasado, porque una vez congelado, todo se parece mucho, y no podréis distinguir un caldo de pescado de uno de pollo, ni tampoco os acordaréis de cuánto tiempo lleva en el congelador.

* Lo que mejor se congela son los caldos, los guisos y las legumbres (fabada, lentejas…), siempre evitando las patatas. Cuanto más caldo, mejor se conservarán y más jugosas estarán. También quedan muy bien las croquetas.

* Lo que peor se congela son las patatas, la pasta, el arroz y cualquier cosa que lleve hidratos de carbono, ya que fermentan rápido y adquieren una textura terrosa. Se salvan el pan y las masas de pizza por haber sido horneados, y la lasaña y los canelones, porque hay más salsa que pasta, y eso ayuda.

Congelar ingredientes

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Ya sea porque hemos comprado de más y nos ha sobrado al cocinar o simplemente porque queremos tener unas reservas en el congelador para cuando no nos apetece bajar a comprar, congelar ingredientes siempre es una buena manera de no desperdiciar y, por lo tanto, ahorrar congelando.

Sorprendentemente, se puede congelar casi de todo, desde la carne y el pescado hasta frutas o incluso hierbas aromáticas. Solo hay que tener en cuenta algunos puntos importantes.

* Congelar la carne cuanto más despiezada mejor, para que se descongele antes y podamos usar solo la parte que queramos, porque una vez rota la cadena del frío, ya no podremos volver a congelar. Al vacío dura más, pero si no bien envuelta en papel film.

* Con el pescado y el marisco hay que asegurarse de que lo hemos comprado fresco, porque muchas veces el que venden como tal, no lo es, así que mejor preguntar. Limpiarlo bien, trocearlo en filetes o rodajas listas para usar y envasar en raciones individuales.

* La fruta también se puede congelar, solo que siguiendo estos consejos específicos que nos dan en Directo al Paladar. Por lo general, cuanto más agua contenga mejor, pero no vale simplemente meterla en el congelador, normalmente hay que pelarlas y guardarlas en gajos o en trozos, a veces incluso en almíbar.

* Otra cosa muy interesante es congelar las hierbas aromáticas aprovechando la producción extra de la primavera y el verano de nuestro pequeño huerto en la cocina (tres o cuatro macetas) para disfrutar de su aroma y sabor todo el año. En pequeñas bolsitas con cierre hermético sería lo ideal.

Preparar nuestros propios precocinados

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Los alimentos precocinados salen caros y son poco satisfactorios, así que preparar nuestros propios precocinados es una magnífica idea. En mi casa, de momento, practico estos tres:

* Masa de pizza o incluso pizzas preparadas: hacer masa de pizza casera es muy fácil y congelarla también, basta con prehornearla 10 minutos y congelarla por contacto (sin tapar). Una vez ha endurecido podemos prepararla como si fuera para servir (con tomate, queso y otros ingredientes) y congelarla tapada con papel film y papel de aluminio o simplemente guardarla como masa lista también tapada.

* Croquetas y otros empanados, como nuggets, palitos de merluza o similar se pueden congelar fácilmente por contacto, tanto cocinados como sin cocinar, y luego envasar cuidadosamente con papel film. A la hora de freír se puede hacer dejando descongelar o incluso directamente.

* Caldos, tanto de marisco como de pescado. Preparar un caldo con morralla de pescado, huesos de carne y aves o algunas verduras que tengamos en la nevera estropeándose es barato y efectivo. Luego congelamos el caldo en raciones y lo utilizamos cuando lo necesitemos para preparar sopas o arroces.

Bueno, creo que con estos consejos y trucos podréis comprobar vosotros mismos que congelar es ahorrar, que se puede no desperdiciar nada en la cocina y que tener el congelador vacío o sólo para guardar precongelados industriales no es la mejor manera de aprovecharlo.

Imágenes | Eric May, ilovebutter, epsos.de y thms
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