¿Conoces los fundamentos de las garantías para poder ahorrar?

Ley de garantías para ahorrar

La garantía de los bienes de consumo que habitualmente adquirimos en distintos establecimientos o a profesionales conviene conocerla para poder ponerla en práctica, en caso de que se produzca algún fallo inesperado o defecto en el producto adquirido. Esta es una de las vías que los consumidores tenemos para ahorrar, igual que con los productos de seguros lo hacemos en apartados como la salud, el coche o la vivienda.

Cuando se compra un bien de consumo que sea nuevo, en realidad, se está adquiriendo el servicio de garantía. Así es como lo recoge la ley que regula las garantías de bienes de consumo en España, que está alineada con lo que la UE solicita a sus países miembros, en aras de promover un buen mercado común. La garantía sirve, pues, para que el consumidor tenga la tranquilidad de que el bien funcionará correctamente durante un período de tiempo razonable.

¿Qué garantías tienen los productos adquiridos?

Las garantías de productos están reguladas en España por la “Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias” (BOE) y las actualizaciones que ha ido recibiendo dicha ley en los años sucesivos. Estos productos son todos los bienes muebles conforme a lo previsto en el artículo 335 del Código Civil, que dice que son, en general, aquellos que se pueden transportar de un punto a otro sin menoscabo de la cosa inmueble a la que estuvieren unidos.

Una vivienda no es un bien mueble y un coche sí lo es, por tanto, la casa no estará sujeta a la ley de garantías y el coche, sí. Concretamente, la ley prevé un plazo de garantía, durante el cual deberán responder el fabricante y el vendedor del producto y que es diferente en función del estado del bien adquirido:
* Bienes nuevos: el plazo de duración de la garantía es de dos años.
* Bienes usados: el plazo de garantía es el mismo, aunque el vendedor y el comprador pueden pactar un plazo menor, que deberá ser de al menos un año.

En caso de que en un contrato de compraventa un vendedor indicase que el plazo de garantía es menor del legalmente establecido, salvo en casos especiales, como el de anunciar una tara del producto que no va incluida en la garantía, sería considerado una cláusula abusiva y, por tanto, no sería válida, teniendo que responder vendedor y productor en los términos recogidos en la ley.

Quienes tienen derecho a la garantía son los consumidores y usuarios:, que son las personas físicas o jurídicas que actúan en un ámbito ajeno a una actividad empresarial o profesional. Esto significa que la ley aplica para las personas y en los casos en los que no haya una relación empresarial, es decir, en el caso de empresas, cuando se compra mercancía no destinada al comercio o la transformación. Por ejemplo, si un autónomo o una pyme que se dedican a la enseñanza compran una impresora para usarla imprimiendo sus documentos, sí que están cubiertos por la ley de garantías.

Además de la garantía que la ley prevé que todos los productos por norma, denominada “garantía legal”, los productos pueden llevar aparejada una garantía adicional, denominada “Garantía comercial”. Esta garantía comercial es la que el vendedor o el fabricante incluyen como parte del contrato de compraventa. Por ejemplo, está siendo ahora muy habitual ver ofertas de coches con 5 años de garantía, lo que significa que tiene 2 años de garantía legal y, a partir del tercer año, 3 años más de garantía comercial, que no tiene por qué ser exactamente igual que la legal.

¿Cómo puedo reclamar la garantía de un producto que he comprado?

Para reclamar la garantía de un producto, que puede ser la devolución del importe pagado, la reparación del bien o la entrega de otro nuevo similar, lo que el consumidor necesita es un justificante de compra. Este documento puede ser un ticket o una factura, no siendo necesario que se haya sellado la garantía de ninguna manera por el establecimiento o por el productor. Con los tickets que entregan muchos comercios y que son de tinta sobre papel térmico, suele haber problemas porque se borran, así que nunca está de más solicitar una factura en papel como justificante adicional en el momento de la compra.

Para reclamar la garantía, el consumidor puede dirigirse al vendedor o al fabricante, siendo normalmente más sencillo recurrir al primero. En caso de que no esté disponible, por haberse comprado en otra localidad, por haber cerrado su negocio, o por el motivo que sea, el fabricante debe atender la reclamación de la garantía. En cualquier caso, el coste derivado de la reclamación de la garantía (por ejemplo, los portes) deben correr a cargo del vendedor o del fabricante.

Durante el período que transcurre desde la comunicación de la garantía y la resolución del problema, el plazo de dos años se suspende, lo que significa que ese tiempo será añadido al finalizar el plazo de dos años desde la compra. Si el bien fallara durante ese período extra, la garantía aún seguiría vigente, por lo que es importante conservar los albaranes de entrega de la mercancía para poder justificarlo ante el comprador o el vendedor.

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