Contrato de alquiler: revisa cada una de las cláusulas para no llevarte ninguna sorpresa

Si no quieres que te incluyan alguna cláusula no convincente en tu contrato de alquiler de la vivienda es muy importante que lo leas detenidamente antes de fírmalo, prestando especial atención a sus condiciones y si tienes alguna duda, no los dudes, plantéaselo a los propietarios, ya que una vez firmado el documento no te podrás volver atrás en la decisión.

No es necesario que lo firmes rápidamente o de forma precipitada, puedes dedicar varios días para analizarlo con otras personas que hayan pasado por este situación, incluso con tu abogado y, finalmente si estás de acuerdo con todo lo que se incluye en el texto será el momento de rubricarlo con tu firma para empezar a disfrutar de tu piso bajo las condiciones pactadas entre ambas partes.

Deberás tener en cuenta que lo que se exprese en este contrato será la base de tus relaciones con el dueño, en el que se reflejará tanto el desembolso que deberás afrontar en su ocupación (precio del alquiler, impuestos, fianza, recargos…) como el mantenimiento del piso o la duración del contrato.

Será preciso que no dejes nada a la improvisación, ni tan siquiera el supuesto de perder el juego de llaves que te darán a la entrada, ya que cualquier detalle puede ser expresado en el documento, desde la negativa a que se alojen animales de compañía, hasta la imposibilidad de hacer reformas sin el consentimiento del propietario.

Comprueba cuales serán tus pagos

En el contrato deberán reflejarse todos aquellos pagos, que bien te correspondan o en su caso al propietario, y ante cualquier laguna en el contenido deberás aclarárselo a la otra parte para que te lo explique o lo incluya en el escrito. Algunos arrendatarios creen que con se especifique el precio de alquiler es suficiente. No es así, hay otros gastos que representan un importante coste económico y deben ser fijados quien los abona para evitar malentendidos.

* Precio del alquiler: estará reflejada la cuantía que abonarán los ocupantes durante su estancia, y de forma optativa se podrán incluir las fechas de cobro y la modalidad de pago (transferencia, domiciliación bancaria, en metálico, etc.).
* Suministros domésticos: se incluirán los gastos del inmueble que pueden correr por parte de alguna de las partes: luz, gas, agua… Si bien en la mayoría de los casos dependen de los propios arrendatarios, no hay una norma fija sobre su adjudicación.
* Pago de la fianza: deberá estipularse la cuantía de la misma, que habitualmente corresponde con el importe completo de una (o varias) mensualidades, y que será devuelto en el momento en que se abandone el piso. No obstante, puede servir para cubrir los posibles desperfectos que hubiesen provocado los inquilinos.
* Recargos en los pagos: mucho cuidado con no cumplimentar los plazos estipulados ya que en algunos contratos, incluso especifican los recargos generados cuando se retrasan los pagos del alquiler y que pueden elevar el desembolso por parte del alquilado.
* Comunidad de vecinos: su recibo mensual puede ser abonado bien por el propietario, o por el propio arrendatario, en función del acuerdo al que hayan llegado ambas partes para regular sus relaciones, pero que de cualquier forma necesitará que se especifique en el contrato, aunque lo habitual es que lo afronte el primero.
* Tasas: el Impuesto sobre Bienes e Inmuebles (IBI) corresponderá abonarlo al dueño del inmueble, aunque siempre dependerá siempre de su decisión, aunque normalmente asumirá su pago todos los años.

Conoce tus derechos y deberes

Pero no solamente deben quedar muy claras las relaciones económicas entre las dos partes, sino que cualquier incidencia que pueda pasar durante la ocupación del piso se especificará en el contrato, para que los intereses de ambos no estén desamparados en los escenarios más habituales que puedan darse durante el período de alquiler. Éstas son las principales situaciones que suelen plantearse y, que por tanto, merecerá la pena que figuren en el texto final.

* Duración: se expondrá obligatoriamente el período de permanencia en la vivienda, que tiene una vigencia de un año con derecho a prorrogarlo, y de tres en la prolongación forzosa.
* Sin derecho a realquilarlo: probablemente venga alguna cláusula que impida a los nuevos inquilinos alquilarlo a terceras personas, y que si es vulnerada será motivo más que suficiente para finiquitar el contrato.
* Aviso de desocupación: deberá indicarse el plazo que tienen los inquilinos para abandonar la vivienda, que será de aproximadamente 30 días. No obstante, habiendo buena voluntad entre ambas partes, y siempre que no se indique lo contrario, podrán dejarlo en cualquier momento. Por el contrario, varios meses de impago o la infracción de algunas cláusulas serán motivos para que el propietario rescinda su relación.
* Descripción del mobiliario: se anotarán tanto los electrodomésticos (lavavajilla, cocina, lavadora, frigorífico…) como el mobiliario (camas, mesas, sofás…) ubicados en la vivienda, para que en el caso que sufriesen desperfectos, fuesen cubiertos por la fianza. También puede especificarse que los inquilinos no podrán realizar reformas que afecten a la estructura de la casa o de que parte correrán los gastos derivados de averías en sus instalaciones.
* Con derecho a admisión: las personas que deseen vivir con su mascota (gatos y perros preferentemente) lo deberán advertir previamente, ya que pueden encontrarse con alguna cláusula que rechace su presencia.

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Conversación

  • minue

    Es realmente importante revisar todas estas cláusulas para no llevarnos sorpresas luego, y también introducir todas las que creamos oportunas para definir cosas que no queden claras. Todo lo que no quede claro en el contrato (visitas, compartir piso, mascotas, mobiliario incluido…) puede ser motivo de disputa, ya seamos arrendatarios o arrendadores.

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