¿Cuándo es el momento de cambiar de ordenador?

Hace no mucho os explicamos el método de la amortización para ver si era mejor arreglar o cambiar un electrodoméstico, como una lavadora o una televisión. Es un método muy adecuado para aparatos que o funcionan o no funcionan, esos que normalmente solo cambiamos cuando se estropean y no merece la pena arreglarlos.

Un ordenador, sin embargo, podemos necesitar sustituirlo antes de que deje de funcionar, y como es un gasto bastante significativo en el presupuesto familiar o en un pequeño negocio, vamos a ver cuándo es el momento de cambiar de ordenador.

Cambiando lo que funciona

A diferencia de otros electrodomésticos, como la lavadora, el horno o el microondas, cuya tecnología evolucionan lentamente con el paso de los años, los ordenadores y otros gadgets (teléfonos, tablets…) tienden a quedarse obsoletos con mayor velocidad. Así, nadie se sorprendería de que usáramos una lavadora que tiene diez años, pero sí que tuviéramos un móvil o un ordenador de hace una década, aunque aun funcionara.

Nokia 3200 Así eran los móviles en el año 2004

En el caso de los móviles es fácil imaginarse los motivos. En el año 2004 empezaron a salir los primeros móviles con 3G, pero la mayoría tenían pantallas diminutas, conexión 2G (que nadie usaba por cara y lenta) y, atención, una cámara CIF de 0,1 Megapíxeles como gran avance de la ciencia.

También es fácil recordar los motivos para cambiar un ordenador a finales de los noventa y principios del siglo XXI, pues la velocidad con la que mejoraban hacía que en dos años tu unidad se hubiera quedado desfasada y le costara funcionar con las últimas versiones de los programas, juegos o sistemas operativos, o directamente fuera incompatible.

Hoy en día, sin embargo, un ordenador de cinco años puede seguir funcionando “al día”. De hecho, ahora mismo os escribo en uno de finales del 2008, aunque no es menos cierto que he invertido algo de dinero en ir actualizando los componentes. Pero de eso hablaremos luego, ahora veamos qué nos puede ayudar a tomar decisiones.

Por qué cambiar de ordenador si todavía funciona

Cambiar ordenador 2

¿Por qué voy a cambiar de ordenador si todavía funciona? Esta es la pregunta que me hace todo el mundo cuando me pide que le haga algo en su ordenador, y descubro que va tan lento que a los cinco minutos me ha dado un ataque de nervios.

Como he comentado al principio, los ordenadores, tablets y teléfonos, a diferencia del resto de electrodomésticos, no simplemente funcionan o no funcionan, sino que lo hacen en un grado. Digamos que la respuesta a la pregunta de si funcionan no es un sí o un no, sino un muy bien, bien, regular, mal, muy mal…

Un ordenador que funciona mal, aunque sí funcione en el sentido estricto de la palabra, es una herramienta poco productiva, incluso si lo usamos para nuestro tiempo de ocio, o especialmente por eso, pues nuestro tiempo de ocio es muy valioso, y no es cuestión de perderlo esperando a que una máquina haga lo que le pedimos.

Lo que pasa es que saber que un ordenador va mal no siempre es fácil, porque ocurre como con los hijos. Uno los ve crecer tan lentamente, que no se dan cuenta de lo mucho que han crecido hasta que, en una reunión familiar, alguien nos lo hace notar con el clásico: qué grandes están tus hijos.

Con tu ordenador pasa algo parecido: no te das cuenta de cómo ha ido envejeciendo hasta que alguien siente la imperiosa necesidad de arrojarlo por la ventana fruto de la desesperación; o quizás seamos nosotros los que probemos el de un amigo, y descubramos que hay algo llamado velocidad.

No obstante, aun descubriendo que nuestro ordenador no es el más rápido del oeste, puede que no sea necesario cambiarlo, tal vez solo actualizarlo, o incluso podemos decidir que el tiempo que perdemos frente a él nos compensa a cambio de no realizar una nueva inversión.

Cambiar o actualizar el ordenador

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Ya hemos decidido que no queremos seguir frente a un ordenador lento, pero aún tenemos que tomar una nueva decisión, cambiarlo o actualizarlo. Para ello, esta vez sí, vamos a recurrir al método de la amortización, que lo mismo vale para reparar o desechar una televisión que un coche.

Lo primero que debemos hacer es valorar qué mejoras necesita nuestro ordenador para que “reviva” y funcione adecuadamente durante, pongamos, un año más. Puede ser instalar un disco duro SSD, cambiar la tarjeta gráfica, aumentar la memoria RAM o cambiarle la batería al portátil. Estos gastos pueden ir desde menos de 50 euros hasta 200 o más, pero supongamos que son 100 euros.

Por otro lado, valoramos qué inversión debemos hacer para obtener un ordenador de características equivalentes, para que nos dure al menos el tiempo que ha durado el actual en condiciones similares (vamos a suponer cinco años). De nuevo, el rango de precios es muy amplio, desde menos de 500 a más de 2.000 euros, pero pongamos que son 1.000 euros.

Con estos datos, comparamos lo que nos cuesta un año del ordenador nuevo (200 euros, 1.000 a repartir entre cinco años) con lo que nos cuesta alargar la vida del viejo (100 euros). En este caso, nos conviene actualizar el viejo, pero si la mejora fuera de 200 euros, o el ordenador nuevo más barato (por ejemplo, 500 euros), la decisión más lógica sería adquirir uno nuevo.

Bueno, espero haberos sido de ayuda y resuelto la pregunta con la que empezó todo: ¿Cuándo es el momento de cambiar de ordenador? Como veis, no ha quedado patente, no hay una respuesta clara, pero sí una serie de cuestiones que valorar a la hora de tomar una decisión.

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Conversación

  • Josep Camós

    Luego está la eterna duda: ¿me lo cambio ya o me espero un poquitín, que pronto va a salir no sé qué adelanto que va a suponer un salto bla bla bla?

    Absurdo: siempre estaríamos esperando, así que si te conviene cambiarlo, cámbialo ya y asume de entrada que de aquí a dos meses la obsolescencia programada te va a hacer sentir estúpido. Vivirás más feliz. 🙂

  • Diego Lorenzana

    Yo aquí incluiría el factor amortización o depreciación. Al fin y al cabo, en muchos casos, el pc es una herramienta más de trabajo. Además, tengamos en cuenta que la tecnología avanza muy rápido, lo que reduce el precio, factor a tener muy en cuenta.

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