¿Cuánto cuesta llamar por WhatsApp?

A principios de 2015, WhatsApp habilitó las llamadas entre usuarios de la aplicación. Al más puro estilo de los vampiros, durante un tiempo solo podías llamar si te habían llamado previamente, una estrategia usada por la compañía para ir escalonando la entrada de clientes en el nuevo sistema y no colapsar los servidores. Pero, ¿cuánto cuesta llamar por WhatsApp? ¿Es realmente gratis para el usuario o conlleva algún pago? Y, si es así, ¿de qué tipo?

Recordemos que no por el hecho de que algo sea gratis carece de coste. Michael Bletsas, jefe de computación del MIT. Media Lab, dijo en una entrevista que “debes saber que si un servicio es gratuito el producto eres tú”. En este artículo analizaremos el coste para el usuario de usar WhatsApp para llamar y el negocio tras la aplicación.

¿Cuánto euros cuesta llamar por WhatsApp?

Pues depende, que es una respuesta que suena evasiva pero que tiene mucha lógica, ya que el coste para el usuario del servicio depende de su propia tarifa de datos móviles 3G y 4G. Al igual que ocurrió con otros servicios de mensajería que pasaron a las llamadas y las video llamadas, WhatsApp se unió al mundo de la voz digital. Tarde, pero con una base de datos de usuarios enorme. Así, enseguida alcanzó (y superó) a aplicaciones como Skype o Google Hangouts, establecidas en el mercado desde hacía más tiempo.

Todos estos servicios consumen datos móviles. Es decir, si no estamos conectados a una red WiFi, “tiran” de nuestra tarifa de datos, y aunque no paguemos por la llamada, estaremos consumiendo parte de los datos que hayamos contratado. De modo que la pregunta debe ser: ¿Cuántos datos gastan las llamadas de WhatsApp?

El Androide Libre hizo un experimento y obtuvo los siguientes datos:

Llamada de 30 segundos

Enviados | 37.6 KB

Recibidos | 67.1 KB

Llamada de 1 minuto

Enviados | 45.6 KB

Recibidos | 138.3 KB

Llamada de 5 minutos

Enviados | 246.0 KB

Recibidos | 734.1 KB

Un cálculo rápido con una tarifa de 1 GB (una de las tarifas de datos más extendidas) nos dice que podemos hablar unos 7.580 minutos mensuales si solo usamos datos para llamar, más de 125 horas al teléfono.

Ahora habría que ver qué cantidad de minutos hablamos mensualmente y, realizando una regla de tres, comprobar cuánto nos cuesta en euros. Por ejemplo, si esa tarifa de 1 GB nos costara 10 euros al mes, e hiciéramos un consumo de 100 minutos a través de WhatsApp, el “gasto” (que no es gasto como tal, porque la tarifa plana la pagamos igual) es de 0,131 euros. Es decir, que no consumiríamos ni el 2% de todos nuestros datos.

El negocio de WhatsApp. El coste real de usar el servicio

WhatsApp fue uno de los impulsores del ocaso de los SMS allá por 2011. Cuando salió en Europa se convirtió en el servicio de chat por excelencia entre teléfonos móviles aun a pesar de sus fallos debido a su gratuidad: la compañía no pedía nada de dinero para usar su servicio.

Esto hizo que los usuarios abrazasen el servicio por encima de otros de pago. Pero, si WhatsApp no gana nada de cara al usuario, ¿de dónde sale el dinero con el que paga a sus empleados?

Hacemos un aparte para mencionar que la cuota de renovación anual de WhatsApp no es tal en realidad,  ya que la compañía permite descargar la App de manera gratuita si previamente la hemos desinstalado de tu teléfono. Por lo tanto, puede considerarse como un “donativo”, o algo que pagamos solo por comodidad.

Ya hemos visto que los pocos céntimos mensuales de nuestra tarifa de datos (que pagamos a la compañía telefónica) no van a parar a WhatsApp, de manera que deben de tener algún tipo de ingreso extra. Lo que hace WhatsApp (al igual que otras miles de compañías de servicios) es usar los datos que consigue de los usuarios. Facebook, que es la dueña de WhatsApp, recopila datos de carácter no privado que le son de gran utilidad a una empresa cuyo negocio es la publicidad, como por ejemplo nuestra ubicación.

Teniendo WhatsApp instalado en nuestro teléfono, y con conexión de datos, lo convertimos en una baliza que le dice a Facebook dónde nos encontramos a cada momento.

Marta Peirano, en su colaboración “¿Por qué me vigilan, si no soy nadie?” en TEDxMadrid, hablaba sobre cómo las compañías telefónicas pueden saber minuto a minuto qué es lo que hemos hecho a lo largo del día simplemente con saber dónde nos encontramos. Facebook utiliza luego esa información, además de la que ya le damos voluntariamente en su red social, para ofrecernos publicidad afín a nosotros de manera similar a como lo hace Google con la información de nuestras búsquedas.

De modo que el coste real de usar WhatsApp es el estar proporcionando a los algoritmos de Facebook algunos de nuestros datos no privados para poder comunicarnos, que es algo que deberemos valorar si compensa o no.

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Imagen | Karolina Grabowska

Conversación

  • Óscar

    La cuestión entonces es, quién no use Facebook está libre de pecado? 🙂