Cuánto dinero podríamos ahorrar si hacemos ahorrar a las ciudades

Durante el día a día no entramos a valorar el impacto económico que tienen nuestros pequeños actos sobre la ciudad en la que vivimos. Dejar caer un ticket o una colilla al suelo suponen un drenaje continuo de las arcas públicas que puede evitarse. Y no supone solamente un ahorro directo en las plantas potabilizadoras, que en Madrid tienen que procesar 3.650 piscinas olímpicas al año por contaminantes de colillas, sino en el personal que se dedica a recogerlas.

Avanzar tres metros más y arrojar la colilla a una de las 64.000 papeleras que tiene la ciudad liberará miles de horas de trabajadores públicos que podrían (por poner algún ejemplo) dedicarse a labores de mantenimiento urbano como la jardinería o el clasificado de residuos. Estos son los datos y vuestras las conclusiones.

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