¿Cuánto inglés hay que saber para trabajar?

Hablar bien inglés es un requisito imprescindible para optar a muchos empleos hoy en día. La salida al entorno internacional de muchas empresas, la necesidad de poder tratar con clientes que vienen de fuera o de acceder a conocimiento disponible en el idioma de Shakespeare, son algunas de las muchas razones por las que el dominio del inglés es cada vez más importante para acceder a las mejores oportunidades para trabajar.

Si quieres asegurarte un buen nivel de inglés, a continuación te contamos cuánto inglés tienes que saber para trabajar y cómo puedes ahorrar a la vez que mejoras tu dominio del idioma.

¿Cuánto inglés hay que saber para trabajar?

Existen diferentes estándares de medida para medir los conocimientos de inglés que tiene una persona. Uno de los más usados es el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, que clasifica en tres niveles (A, B, C) y seis subniveles (A1, A2; B1, B2; C1,C2) el nivel de conocimiento de una lengua por parte de una persona:

  • A: usuario básico
    • A1: acceso
    • A2: plataforma
  • B: usuario independiente
    • B1: intermedio
    • B2: intermedio alto
  • C: usuario competente
    • C1: dominio operativo eficaz
    • C2: maestría

Hay más sistemas que son usados en otros ámbitos específicos pero que tienen el mismo fin: medir de forma objetiva el nivel de inglés de una persona. Este es el caso de los que se hacen para quienes quieren acceder a cursar estudios en una universidad de habla inglesa, como es el caso del IETLS y el TOEFL.

Para conocer el nivel de inglés que tenemos hay que realizar un “test de situación”, también conocido como “placement test”, que consiste en plantear cuestiones de inglés oral y escrito al alumno para ver hasta qué nivel es capaz de responder con soltura. Muchos centros de enseñanza realizan estos tests de forma gratuita e incluso se pueden realizar online

Una vez que se obtiene el resultado del placement test, ya conocemos nuestro nivel de inglés medido de forma objetiva. Es por eso que poner en el CV “nivel de inglés medio” o “alto”, ya no tiene sentido, porque no responde a lo que un entrevistador quiere saber. Lo ideal es indicar el nivel y subnivel en el que se está encuadrado, de acuerdo con la clasificación del “Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas”.

De forma general, se puede establecer que los niveles A1 y A2 sirven para los empleos en los que apenas se necesita hablar o comprender nada en inglés. El nivel B1 sirve para aquellos trabajos en los que se puede requerir ocasionalmente leer textos simples en inglés o hablar y escribir sin demasiada complejidad. Con el nivel B2 (5,0-6,5 IELTS; 87-109 TOEFL) se pueden desempeñar más funciones en inglés, como conversaciones con un nivel medio de complejidad y escritura de textos en el ámbito laboral.

El nivel C1 (6,5-7,0 IELTS; 110-120 TOEFL) ya permite optar a empleos en los que se requiere un nivel de inglés alto, en los que se requiera llevar a cabo reuniones de trabajo en inglés, trabajar en países del extranjero o tener conversaciones fluidas con clientes, proveedores o compañeros.

El nivel C2 (7,5-9,0 IETLS; >120 TOEFL) es para aquellas personas que disponen de un conocimiento muy alto y dominan el idioma, como es el caso de los que requieren desplazarse a trabajar a un país extranjero por largos períodos de tiempo, participar en negociaciones en inglés y otra serie de interacciones complejas.

Quiero aprender inglés para el trabajo, ¿cuál es la mejor manera?

El primer paso a dar para empezar a mejorar nuestro inglés es realizar el mencionado “test de situación”, para saber fácilmente en qué nivel nos encontramos y qué opciones tenemos para mejorar en función de nuestros objetivos y capacidad. Así, nos aseguramos de no perder el tiempo cursando un programa de estudios de nivel inferior, que ya tenemos dominado, o uno demasiado alto que nos resulta inasequible.

Además de estudiar, otra opción para aprender inglés es trasladarse a vivir a algún lugar donde se hable el idioma. Cada año, mucha gente da este paso para mejorar su nivel de inglés porque, al mismo tiempo, se aprenden otros aspectos de la cultura anglosajona que no resultan fáciles de comprender con un libro o un curso online. Para ello, se pueden aprovechar los períodos de vacaciones, becas en el extranjero o alguna oportunidad laboral.

En los últimos tiempos, para aprender inglés también se han popularizado las aplicaciones para teléfonos y tabletas, así como podcasts y otros recursos que ayudan al estudiante a aprender vocabulario, gramática y a mejorar su comprensión oral y escrita. En caso de decidirse por esta vía, lo más importante siempre es la constancia y el compromiso con uno mismo, evitando la relajación y que la intención de mejorar no se transforme en una idea abandonada.

¿Cómo puedo ahorrar si quiero aprender inglés?

Otro esfuerzo que se necesita para aprender inglés es el económico. Para poder sufragar la inversión en nuestros estudios, podemos recurrir a la financiación o a otros tipos de ayudas. Por suerte, los cursos de inglés no suelen ser muy caros, así que una opción a tener en cuenta es solicitar financiación al banco para pagarlo en cómodos plazos y evitar que nuestro presupuesto familiar se dispare cuando toque pagar la matrícula.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que en algunas CCAA se pueden desgravar en el IRPF los gastos pagados por este tipo de formación, por lo que siempre debemos conservar las facturas y consultar cómo podemos usarlas a la hora de hacer la declaración de la renta.

Por último, otra opción para ahorrar a la hora de aprender inglés es plantear el pago de la factura de las clases a través de un sistema de compensación flexible de empresa. De esta manera, se puede acceder a una doble posibilidad de ahorro: por evitar de forma directa el pago del importe correspondiente al tipo del IRPF (beneficio económico) y por minorar la base imponible del impuesto (beneficio fiscal).

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Conversación

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  • Lo cierto es que, aunque ha aumentado la demanda de inglés en las ofertas laborales, rara es la ocasión en la que tenemos que usar estos conocimientos en nuestro trabajo. A día de hoy, todavía no he estado en una oficina (y he pasado por unas cuantas) ni empresa en la que un idioma distinto al español fuese necesario no solo en mi puesto, sino en ningún nivel de la organización o sus proveedores. Tan solo unas pocas personas destinadas en algunos clientes necesitaban algún idioma (curiosamente más alemán que inglés) para trabajar con fluidez.