¿Qué cubre (y qué no) la garantía de los productos tecnológicos?

Los productos tecnológicos están a la orden del día. Llevamos dispositivos encima prácticamente a todas horas y su compra es muy habitual. Aunque igual de habituales son las quejas cuando uno de estos dispositivos falla.

El desconocimiento del consumidor hace que no ejerza sus derechos cuando un producto tecnológico se avería en plazo de garantía, o que cuando lo ejerce tenga que soportar costes que no debería. Pero, ¿qué cubre la garantía de los productos?

La garantía legal es de dos años

La garantía legal de un producto que compre a una empresa, profesional o comerciante (no entre particulares) está garantizada durante dos años desde su entrega. Para un producto de segunda mano, el plazo es de un año. Son los plazos mínimos que han de respetarse, lo diga o no el vendedor.

El plazo para reclamar la garantía empieza a contar en la entrega del producto (no en su compra) y es de tres años. Si se ha reparado una avería esta cuenta como poco con otros seis años de garantía desde la entrega, aunque quedase menos tiempo de la garantía original.

¿Qué cubre la garantía? Defectos y disconformidades

Si un producto tiene un defecto de fábrica u originado en el proceso de transporte, el consumidor tiene derecho a solicitar la reparación del producto, su sustitución, una rebaja que compense los defectos o la totalidad del importe pagado (coste del transporte no incluido). Y la opción la elegirá el consumidor.

También podremos ejercer nuestro derecho a la garantía cuando:

  • el producto no se adapte a la descripción indicada;
  • su calidad sea menor a la que nos dijeron;
  • sus prestaciones sean menores;
  • o su instalación sea defectuosa, si la instala el vendedor o la instala el consumidor con unas instrucciones poco claras.

Además, ejercer este derecho sobre una reparación o sustitución será gratuito para el consumidor. Sin que se le pueda cobrar el transporte, mano de obra o materiales, algo que suele desconocer el cliente.

Por supuesto, la garantía no cubre daños causados por los clientes que no se deriven del uso normal del objeto. Por ejemplo, un teléfono antigolpes para personas mayores tendrá garantizadas caídas ocasionales (caerse está contemplado como una función del producto), pero no así los smartphones generales, cuya caída está fuera de toda garantía legal.

Esto no significa que no podamos llegar a un acuerdo con el vendedor, que puede ofrecernos a cambio del producto que hemos deteriorado un descuento en otro producto. Esto suele verse en campañas de fidelización.

Confusiones con la garantía comercial

No hay que confundir la garantía comercial que el vendedor nos ofrece con la garantía legal. La comercial amplía la legal, y es totalmente voluntaria por parte del vendedor. Evidentemente, un producto vendido bajo una cobertura comercial debe cumplirla, y el vendedor nos la tiene que dar por escrito.

Imaginemos que en la compra de un vehículo se nos añade la opción de un navegador integrado. Su garantía legal es de dos años, pero el vehículo cuenta con una garantía comercial de cinco años si el kilometraje no pasa de 100.000 km. Si tras un año y medio el navegador se estropea pero hemos recorrido 150.000 km tenemos todo el derecho a reclamar la garantía legal. No así la comercial, en la que no entraríamos por kilometraje.

Si el defecto tiene origen en el vendedor, lo ideal es llegar a un acuerdo antes de pasar a la vía judicial.

¿Qué necesitamos para poder ejercer nuestros derechos?

Los acuerdos no siempre se dan, y si tenemos que ir por la vía judicial necesitamos la mayor cantidad de documentos posible: la grabación de una llamada, un comunicado (carta o email) que confirme la compra, tickets, facturas o registros electrónicos del pago y, en general, cualquier aporte que demuestre la compra y el día de la entrega, que marcará el inicio de la garantía.

Por eso es muy aconsejable, además de guardar el ticket de compra y el albarán de entrega, una fotocopia de los mismos, ya que su tinta tiende a borrarse con el tiempo.

Otra buena idea es la de realizar las compras pagando con tarjeta. Así estaremos creando un registro permanente que enlaza al comprador (nosotros) con la tienda, el día de compra y el importe.

Datos de: FACUA, La nueva Ley de Garantías (2004); CEACCU, Dudas frecuentes sobre el derecho de garantía (2013); OCU, Garantía: un derecho irrenunciable (2016a y 2016b).

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