Cultura gratis: libros, películas y música para disfrutar del invierno en casa

La literatura, la música y el cine son elementos básicos de nuestra formación cultural y, sin embargo, en ocasiones disfrutar de ella puede descuadrar nuestro presupuesto. Por eso, hoy vamos a repasar las principales herramientas que disponemos para buscar cultura gratis: libros, películas y música para disfrutar del invierno en casa.

Libros gratuitos

Muchos autores ofrecen sus libros de manera gratuita para promocionarse y, en otros casos, podemos acceder a clásicos de la literatura cuyos derechos de autor han expirado y que ya son de dominio público.

Por ejemplo, es muy conocido el espacio de Amazon que enlista los 100 libros gratuitos más descargados. En esta página, los autores han decidido promocionar sus libros, regalándolos durante unos días. Gracias a ella, tendremos muchas horas de lectura gratuita. Como gesto a los autores, al final del libro encontraremos un sistema de votación para calificar el contenido.

Lektu es una web basada en la cultura digital sin DRM. Es decir, sin barreras para compartir las obras. Si se ha pagado una revista, uno se la puede descargar en PDF o ePUB, y compartirla con amigos y familiares. Además, cuenta con muchas obras completamente gratuitas con tres modalidades novedosas para los autores:

  • Descargar gratuitamente: los autores ceden la obra sin ninguna condición.
  • Avance: podremos leer una parte del contenido, pero no todo.
  • Paga si te gusta: se puede descargar gratis, y pagas solo si te ha gustado el contenido.
  • Pago social: el “pago” es compartir el libro en las redes sociales por parte del lector.
  • Comprar: se paga el total, y entonces el artículo queda desbloqueado.

Bubok, una editorial pequeña, también ofrece a sus autores la posibilidad de poner sus libros electrónicos a disposición de los lectores. Así ha creado una lista de la que podremos descargarnos directamente esos libros con el consentimiento de los autores. También La Casa del Libro, una tienda que no ha nacido de la red, ofrece una sección con contenido gratuito y completamente legal.

La Biblioteca Nacional de España tiene miles de libros digitalizados a nuestro alcance. Para que podamos leerlos, pone a nuestra disposición el portal Biblioteca Digital Hispánica, donde poco a poco se van sumando los clásicos. También tenemos contenido digitalizado en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que une los archivos de varias instituciones, fundaciones y bibliotecas.

Un proyecto similar, pero libre y a gran escala, es el Proyecto Gutenberg, donde podemos descargarnos toda obra de dominio público que los colaboradores hayan ido subiendo. El hecho de que una obra haya sido escrita por alguien fallecido hace más de setenta años la convierte automáticamente en una obra de dominio público.

Por último, Wikisource es una web en forma de wiki que engloba textos históricos y de dominio público, clasificados por autor e idioma.

Música gratuita

Lejos parece haber quedado el tiempo en que escuchábamos la música en CD’s y vinilos. Las nuevas generaciones ahora usan radios en Internet y YouTube para escuchar los éxitos de manera gratuita.

Esta última web, YouTube, se ha convertido en el reproductor por defecto para muchos, y ha incorporado una opción en la que, al acabar, una canción, empieza otra. Esto convierte la página de vídeos por excelencia en la mayor web de música gratuita subida por sus autores.

Así, miles de artistas “pop” como Ryan Lewis o Adele han volcado sus videoclips y pistas a la plataforma, cobrando royalties por visitas. Los oyentes (nosotros) no tenemos que pagar por los contenidos, pero ellos no dejan de ganar dinero.

Junto a la plataforma YouTube se encuentra Vevo, un portal de eventos musicales con su propia aplicación para Android e iOS, que funciona como un reproductor de videoclips.

Gracias a las nuevas tecnologías, millones de músicos han sido capaces de subir su contenido a la nube para que nosotros lo disfrutemos de un modo gratuito. Son los casos de Dogmazic y Free Music Archive.

Jamendo, otra plataforma web, dispone de un modo de pagar de manera directa al autor aquella cantidad que estimemos correcta. En el caso de que solo queramos escuchar, podremos acceder a todo el catálogo gratuitamente. Y si queremos usar la música comercialmente, podremos crear un contrato por pista para reproducirla.

El portal más grande y conocido de música, tanto para PC como para nuestros teléfonos y tablets sigue siendo Spotify que, aunque con ciertas limitaciones y la presencia de anuncios, nos permite de disfrutar de un amplio catálogo de forma gratuita.

Cine gratuito

Para las películas también tenemos opciones gratuitas, aunque por lo general están más orientadas a los grandes clásicos. Por ejemplo, Archive.org es una web con más de 60.000 películas antiguas digitalizadas, y si bien es cierto que todo su catálogo está en inglés, dispone de todos los géneros completamente libres, al tratarse de contenido de dominio público. Aquí podemos encontrar la comedia de Chaplin o el misterio de Hitchcock, entre muchas otras.

Para los que busquen contenido en castellano, ADNstream es una web similar pero mucho más modesta, con cine nacional antiguo al alcance de todos. Basta con un navegador corriente para ver la película conectado a Internet.

Y, por supuesto, siempre queda la posibilidad de acudir a las filmotecas, aunque tengamos que desplazarnos, donde la oferta cultural es mucho más amplia y a un precio más que asequible. Y no podemos dejar de lado las bibliotecas, donde encontraremos un amplio catálogo de libros, discos y películas a nuestro alcance.

En cuanto al cine y series modernas, muchos canales de televisión cuentan en sus páginas web con acceso a sus series, como Antena 3 o Telecinco. Pero para ver una gran variedad internacional necesitaremos -de momento- abonarnos a servicios de pago como Netflix, Wuaki o Filmin, productos a un precio al alcance de todos.

La cultura, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aparece en la promesa “Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten”. Gracias a las nuevas tecnologías, esta promesa se está cumpliendo.

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Imagen | Pavan Trikutam

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